Estamos mamados del conflicto armado: entrevista al nuevo director del cinep con el tiempo

El periodico el Espectador Entrevisto al nuevo director del Cinep


Luis Guillermo Guerrero habló con EL TIEMPO sobre los retos del centro de investigación.

El Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP) cumplió 40 años en un momento en que su trabajo sobre conflicto armado y derechos humanos en el país es un fuerte referente. Sólo hace una semana el informe de derechos humanos del departamento de estado de Estados Unidos los citó como fuente para asegurar que el panorama en esta materia sigue siendo preocupante.

Su nuevo director, Luis Guillermo Guerrero, el primer laico que dirige este centro fundado por jesuitas en 1972, habló con EL TIEMPO sobre los retos que vienen, su posición frente al actual Gobierno, la necesidad de negociar el conflicto armado y las violaciones y denuncias que no han dejado de llegar.

¿Qué representa ser el primer director laico del Cinep?

Después de 25 años de trabajar y estar acá, que me nombren es un voto de confianza de la comunidad jesuita muy grande, un reconocimiento muy valioso al trabajo de las personas que hemos trabajado aquí. Y es a la vez un llamado a cambiar la manera tradicional de dirigir las misiones que tiene la comunidad religiosa.

¿Cómo ve que ahora el director del Cinep no esté revestido de un blindaje religioso?

Es una preocupación, incluso yo puse esa consideración cuando empezó el proceso de nombramiento. Estar en este cargo sin esa investidura religiosa no es un reto fácil, sobre todo en el tema de seguridad. No creas que no pienso en eso, tengo familia, sobre todo pensando en todas las denuncias que sacamos, realidades y testimonios de la vida de la gente, minuciosamente elaborados y cotejados. Una base de datos que se sirve de la red de parroquias y diócesis de las regiones y de organizaciones sociales de todo el país.

¿Cuáles han sido esos momentos difíciles por los que ha pasado?

Por muchos momentos difíciles. He tenido que salir corriendo de varios lugares, huyéndole a los violentos, y me ha tocado vivir el asesinato de varios amigos, como el investigador del Cinep Mario Calderón y Elsa y don Carlos Albarado, un caso que cumple 15 años de impunidad.

El departamento de estado de Estados Unidos sacó su informe de derechos humanos y una de las principales fuentes que cita es el trabajo del Cinep.

¿A qué cree que se debe?

Además de la rigurosidad de las investigaciones que durante estos años ha realizado el Cinep, hay una credibilidad en la compañía de Jesús, precisamente por su trabajo en todo el mundo. En Estados Unidos nada más tienen 20 universidades. Les creen por su transparencia y compromiso, por estar en las fronteras, en esos lugares donde nadie quiere estar, porque hay dolor, porque hay conflicto.

¿El Cinep se puede inscribir en la izquierda del país?

A nosotros nos llega palo de todo lado, nos llega de la guerrilla, de los paramilitares, del Estado, de todo el mundo. Nuestra posición ideológica es que no creemos en las armas por ningún motivo. El Cinep quiere poner el dedo en la llaga, quiere darle voz a todo aquel que esté siendo irreconocido o violado en sus derechos, sea de la condición que sea. Uno no puede alegrarse del secuestro de nadie, uno no puede afiliarse al dolor.

Cinep publicó hace poco su informe sobre los 100 días del presidente Santos, ¿cómo ven al Gobierno?

El presidente Santos ha intentado generar un cambio en la manera de hacer política en el país. Veníamos de 8 años de un tratamiento muy polarizado. Santos generó una relación distinta, por ejemplo con los países vecinos, y reconoció algo que era evidente: el conflicto armado. Veo que hay una ventana de oportunidad con la ley de tierras y restitución y el marco jurídico para la paz. Claro, no digo que todo este perfecto, porque un conflicto como éste no se puede terminar así no más. Es mucho más complejo.

Hablando de conflicto ¿cómo ve el colombiano?

Yo solo le puedo decir que estamos mamados del conflicto armado. Y que eso se refleja en los miles de testimonios que hemos recogido en estos últimos años. Como también es la posición de los movimientos de izquierda, como Marcha Patriótica, que protestan y dicen no más guerra. Las organizaciones sociales, los de centro y me atrevería a decir que muchos de derecha, señalan lo mismo.

¿Cree que el marco jurídico para la paz puede ser una herramienta legítima?

Tenemos que aprender de los fracasos anteriores. No podemos sentarnos a pensar un proceso de negociación solo desde el Congreso, debe ser un proceso social más amplio. Ahora, el marco puede ayudar a que se tengan unas herramientas para ese proceso. Pero lo que no se puede perder de vista es que para que eso funcione necesariamente tiene que haber vocería de todas las partes. El Gobierno tiene que leer con mucho cuidado y seriedad los mensajes que en este sentido estén dando las organizaciones al margen de la ley.

¿Qué denuncias han hecho últimamente?

El Cinep prepara su informe sobre sindicalismo, cuyo trabajo estuvo acompañado por el PNUD.

¿Y qué tal?

Grave, el informe encuentra que hay 4.600 denuncias en 27 años, 3.000 de ellas que terminaron en homicidios. Siendo los 90 los años más graves donde ocurrieron estos hechos. Hoy la cifra de homicidios ha reducido pero las amenazas se han incrementado.

Después de 40 años de lecciones aprendidas ¿cuál es la misión del CINEP hoy?

Construir alternativas de paz y de desarrollo en medio de un conflicto como el colombiano, para abrir alternativas distintas a esa. Por nuestra parte, quisiéramos no tener que seguir haciendo el banco de datos de violaciones a los derechos humanos, pero lo que ve uno es que cada vez salen más gruesos los volúmenes con estas denuncias.