La paz, una exigencia ética para la empresa

Artículo publicado por Javier Jaramillo Velásquez, miembro del Centro de Fe y Culturas, en el diario El Colombiano de la ciudad de Medellín, el jueves 9 de abril del presente año.


Por razones obvias, en la complejidad de las negociaciones en La Habana, la sociedad civil se siente alejada y en algunos casos desconcertada frente al proceso. Para muchos no es claro cuál es la contribución que puede ofrecer en esta etapa y en el posconflicto.

Creemos que el esfuerzo de cada ciudadano por comportarse de manera seria, responsable y comprometida, sería un gran aporte al proceso de construcción de la paz, que vendrá luego de que en La Habana se firme el acuerdo para una terminación del conflicto armado con la guerrilla de las Farc.ep.

Podremos conseguir que la sociedad acepte la reconciliación, el perdón, la promesa de que los hechos de barbarie no se repetirán y con el compromiso de la reparación a las víctimas, etc., pero de nada servirá todo este esfuerzo si finalmente no conseguimos un cambio en los comportamientos y actitudes, para que esta sociedad asuma el reto de aceptar el respeto a la dignidad del otro, condición que permite actuar atendiendo la premisa básica de todo comportamiento ético. No le hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti.

Consideramos necesario la contundencia de los accionistas e inversionistas para exigir resultados a sus negocios enmarcados en parámetros éticos y sostenibles, tanto en sus administradores, como en sus trabajadores.

Pensamos que el compromiso para los administradores es construir estrategias y planes de negocio que atiendan los requerimientos fijados por sus dueños, basados en el respeto por el otro en su condición de consumidor, cliente, proveedor o empleado. Lo que estamos seguros es que será el gran capital ético para las futuras generaciones que recibirán bases sólidas para asumir con renovado interés experiencias y prácticas como la rendición de cuentas de manera formal y transparente frente la sociedad.

Estamos convencidos que el futuro será distinto y más amable si contamos con la decisión de los empleados y trabajadores de laborar con responsabilidad, dando lo mejor de sí y aportando su trabajo y esfuerzo a la consecución de las metas propuestas por la totalidad de sus miembros como la mejor expresión de su aporte a la paz.

En este horizonte valoramos el compromiso de los políticos y empleados públicos que reconocen y aceptan que la razón de ser de su actividad está en el servicio a las comunidades que los eligen o a las compañías que los contratan y no a sus intereses privados o particulares.

Valoramos positivamente la decisión de muchos de los ciudadanos para cumplir con sus deberes y obligaciones, independiente de que la institucionalidad del Estado, limitada y resquebrajada en algunos casos, sea incapaz de exigirlos.

Nos parece central el compromiso de las familias en el proceso de formación de sus hijos, al mostrarles con su ejemplo y actuación, la correcta expresión de los valores y principios que aseguran la construcción de un auténtico estado social de derecho.

Somos conscientes que en el mundo de hoy, exigente y competitivo, que estimula el consumo, la posesión exagerada de bienes materiales, la ilimitada acumulación de riqueza, ponga presiones indebidas para alcanzar resultados, que en una sociedad fracturada por la avidez del consumo pueda inducir a un grupo de personas a sobrepasar el umbral de lo que es permitido éticamente. Será necesaria la actuación valiente de individuos que como fuerza moral sean capaces de alzar su voz de alerta para indicar que estos comportamientos no son aceptables en un proyecto de sociedad auténticamente humana.

Desde el Centro de Fe y Culturas nos proponemos que en lugar de reprochar indefinidamente las debilidades del Estado y de muchas de sus instituciones, por demás ciertas y lamentables, aportemos desde las posibilidades individuales y colectivas, con un comportamiento ético en todas nuestras actuaciones y en todos los entornos a nuestro alcance, y que sumados a los esfuerzos colectivos de muchas organizaciones y personas logremos la construcción de una sociedad en la que sea posible vivir en paz y con dignidad para todos.