Visita de las Religiosas de la Compañía de María

Hace ya un buen tiempo que estábamos en mora de invitar a nuestra casa a las casi vecinas religiosas de la Compañía de María. Viviendo a un poco más de una cuadra de distancia, en el Barrio Paraíso, nos habíamos cruzado en ocasiones pero nunca nos atrevimos a decirnos una palabra.


Como un modo de romper ese silencio sepulcral decidimos invitarlas a compartir una de nuestras reuniones de los lunes, esas que hacemos congregados inicialmente por la Eucaristía en nuestra ahora más cálida capilla por la llama del cirio pascual. Con estas intenciones, nos reunimos para nuestra reunión del 11 de mayo, compartimos anécdotas de nuestra vida como religiosos, nos conocimos y nos unimos en oración por nuestras propias vocaciones.

Además de conocer más la labor que realizan en el Colegio La Enseñanza tan cercano a nuestras obras de Barranquilla, conocimos a una religiosa, Teresa de nombre occidental, que lleva tres meses en Barranquilla aprendiendo el castellano luego de partir de China, su país natal. En medio de su español que nos impresionó por su habilidad con el lenguaje, refirió cómo las niñas más pequeñas del Colegio se han convertido en sus maestras y le han ayudado con sus convenientes correcciones. Tal como nos pasa a nosotros junto con los niños del Colegio San José y Fe y Alegría, la labor del maestro constituye el arte constante y paciente de saber que cuando vamos a enseñar es cuando somos enseñados. La verdad que a veces se nos escapa nos acecha con frecuencia en los más pequeños, seamos monjas o curas.

La Eucaristía que celebramos reactivó nuestros esfuerzos por trabajar unidos junto con las posteriores y nada despreciables calorías que consumimos en la cena. Al final quedamos con el aire de ser parte de una misión de la cual somos corresponsables y de un Dios del cual, ya sea llamándonos de Jesús o de María, queremos ser sus compañeros, sus amigos y sobre todo sus testigos, en estas ahora muy cálidas tierras barranquilleras.