Aporte de las mujeres colombianas a la verdad que nos hará libres

Artículo de opinión de Olga Lucía Ramírez Ramírez, miembro del Centro de Fe y Culturas, publicado en el periódico El Colombiano de la ciudad de Medellín, el pasado jueves 28 de mayo de 2015.


“La paz es imparable” expresa la Ruta pacífica de las mujeres, Premio nacional de paz 2014. Las organizaciones de mujeres comprenden que si se firman los acuerdos de la Habana se abre una oportunidad histórica para construir una paz que transforme al país y transitar hacia una sociedad digna, justa y en paz. Esta convicción, compartida por miles de organizaciones que también trabajan día a día por la defensa de la vida y la libertad, está sorprendentemente fundada en la experiencia y la palabra de mujeres víctimas de la violencia militar, paramilitar y guerrillera.

Varias organizaciones de mujeres en el país han recogido los testimonios de miles de mujeres, entre los siete millones de víctimas, que hasta ahora ha generado la guerra en Colombia. Entre estos esfuerzos por reconstruir la verdad histórica sobresalen las más de 1.000 páginas que constituyen los dos tomos de “La verdad de las mujeres víctimas del conflicto armado en Colombia”, publicados por la Ruta Pacífica de las mujeres, comprometida con la verdad, la memoria, la reconciliación, el perdón y la construcción de la paz.

En estos libros se recogen las narraciones de 1.200 mujeres que en diversas regiones de Colombia han sido víctimas de todo tipo de violencias. El trabajo desarrollado para producir este libro tomó tres años. Ellas se han atrevido a hablar y a narrar los horrores a los que han sido sometidas. La lectura de estos testimonios muestra claramente la verdad de lo que ha pasado y sigue pasando en Colombia; el dolor profundo e indescriptible que padecen especialmente las mujeres a causa de la violencia patriarcal y política.

Es indescriptible todo lo que esta población ha sufrido en el conflicto armado, sus experiencias extremas y dolorosas, el quebranto personal y la aflicción. Así se ha creado una inmensa deuda con mujeres campesinas, negras e indígenas en todas las regiones del país. Esta lectura muestra también la capacidad de sobreponerse a tantas atrocidades y la lucha por reconstruir la vida, a través de la solidaridad, la organización, la resistencia, la denuncia. No solo se trata de la memoria de lo que pasó, hay proyección de futuro, demandas para reparar tanto daño y para asegurar que no se repita.

La Ruta Pacífica se propuso devolver a las testimoniantes lo que ellas ayudaron a construir, con el fin de que supieran del significado y el efecto que tiene el que ellas se hubieran atrevido a hablar. Las víctimas esperan que este trabajo se convierta en insumo para una Comisión oficial de la Verdad en el país. Los resultados de esta devolución se encuentran en el libro “El camino de vuelta de la memoria” que se presentó el pasado 23 de abril en Bogotá. Ellas, desafiando la muerte y las amenazas, quieren ahora transitar con firmeza hacia un futuro mejor.

Es un ejemplo el aporte de estas mujeres a la defensa de la vida y la reconstrucción del tejido social roto. En el Centro de Fe y Culturas damos fe de la importancia de este trabajo y de las propuestas de las mujeres colombianas. Atrevámonos a escucharlas.