2015 – 2016: Año de la Ecología Integral Gonzaga

El Papa Francisco nos regaló recientemente la Carta Encíclica //Laudato// Si, sobre el cuidado de lo que él llama “la Casa Común”, refiriéndose a nuestra madre tierra, casa común para todos los hombres y mujeres que habitamos este planeta. Nos dice el Papa que nada de este mundo nos puede resultar indiferente, antes tenemos que unirnos todos alrededor de una misma preocupación por el cuidado de la creación, en todos sus aspectos.


Haciéndonos eco de este apremiante llamado del Papa, este año 2015 – 2016 queremos hacer un énfasis muy especial en la que vamos a llamar una “Ecología Integral Gonzaga”, dándole importancia al cuidado del medio ambiente, a mantener limpio nuestro entorno, a conservar el agua, a hacer de nuestra tierra lo que todos queremos y necesitamos. Complementando lo anterior, queremos hacer un esfuerzo especial en fomentar la calidad de nuestra vida como “Familia Gonzaga”, en el interactuar de unos con otros cada día, en el ambiente familiar como en el ambiente escolar, en sus dimensiones humanas y sociales.

Propiciemos la calidad de vida en el trato de unos y otros, el respeto mutuo, el deseo de compartir nuestra vida en un ambiente amigable, fraterno, amable, de cercanía, en el que nos ayudemos entre nosotros, en que integremos a quienes presentan algún tipo de dificultad, en que brindemos apoyo a quien lo necesita, en que no marginemos a ninguno, en que nos sintamos y obremos como equipo, que procuremos fomentar el compañerismo verdadero.

Es cierto que tendremos dificultades y problemas de diversa índole, pero tengamos en cuenta que las dificultades son para afrontarlas y los problemas para resolverlos, sobre todo si todo tenemos un interés real por brindar una voz de aliento y estímulo, una mano amiga, a quien lo necesita.

Esforcémonos por vivir en actitud positiva, constructiva, de superación permanente, proponiéndonos metas estimulantes. Resolvámonos a poner todo lo que esté a nuestro alcance para que seamos en verdad “hoy mejores que ayer”. Pongamos de nuestra parte para que nadie se quede sin aprender, sin progresar, sin superar sus dificultades y problemas, porque juntos podemos salir adelante. Tengamos presentes estas alentadoras palabras del Papa al final de su Encíclica:

“Dios, que nos convoca a la entrega gene¬rosa y a darlo todo, nos ofrece las fuerzas y la luz que necesitamos para salir adelante. En el cora¬zón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamen¬te a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea.”