Viaje al interior de la propia misión

Artículo de opinión de Gustavo Adolfo Ramírez García, miembro del Centro de Fe y Culturas, publicado en el periódico El Colombiano, de la ciudad de Medellín, el pasado martes 25 de agosto del presente año.


La repetida frase que se leía en el oráculo de Delfos: “conócete a ti mismo” ha trascendido el tiempo y el espacio y hoy adquiere más vigencia que nunca pues con frecuencia nos encontramos cargados de tareas, sin tiempo para lo importante, repitiendo inconscientemente una vida orientada al consumo desaforado de cosas y personas, sin lograr identificar la grandeza que somos y las inmensas posibilidades que tenemos de asumir una vida que merezca ser vivida para sí mimos y para los otros.

El título de este artículo es el mismo que tiene la experiencia fundamental que el Centro de Fe y Culturas formuló como una oportunidad para que muchas personas pudieran entender que estamos llamados a llenar de sentido nuestra vida desde la conciencia de lo que somos y podemos llegar a ser.

Podría decir que cientos de personas inquietas en la realización de su ser se han acercado a esta experiencia para tocar las fibras más profundas de su esencia y descubrir a través de 6 momentos (pues no son módulos teóricos) o vagones, si se utiliza la metáfora de un viaje en un tren, un camino espiralado donde se descubre la persona en un entramado vital que lo hace sentir parte del cosmos, de la cultura, de la ética y de la política, desde esa conexión ineludible que le posibilita ser co-creador y artífice protagónico del universo desde la fuerza trascendente que posee.

Partir del autoconocimiento lleva a la conciencia de que somos un proyecto inconcluso que construye sentido en la medida en que se humaniza y esto no se realiza sino en relación con el otro y con el entorno.

El 1 de septiembre va a iniciar una nueva experiencia de este viaje en el Centro de Fe y Culturas y valdría la pena que muchas personas inquietas con lo que son y lo que hacen, se regalaran este espacio para beber aguas frescas que les ayuden a enriquecer el sentido de la misión de su vida. Es bueno contar que esta experiencia se realiza cada seis meses como acción institucional con la conciencia clara de que la transformación cultural comienza desde el interior de las personas y se va extendiendo en el ámbito familiar y social.