Comunicación del P. Adolfo Nicolás, S.J., Superior General de la Compañía de Jesús y Director de la Red Mundial de Oración del Papa.

Queridos amigos: En su reciente viaje a México, en la homilía dirigida a Sacerdotes y Religiosos, decía el Papa Francisco: //“Hay un dicho entre nosotros que dice así: «Dime cómo rezas y te diré cómo vives, dime cómo vives y te diré cómo rezas», porque mostrándome cómo rezas, aprenderé a descubrir el Dios que vives y, mostrándome cómo vives, aprenderé a creer en el Dios al que rezas»; porque nuestra vida habla de la oración y la oración habla de nuestra vida. A rezar se aprende, como aprendemos a caminar, a hablar, a escuchar. La escuela de la oración es la escuela de la vida y en la escuela de la vida es donde vamos haciendo la escuela de la oración.”//


Ahora bien, nuestro mundo es un mundo de rápidos cambios. Nuestras culturas son muy diferentes de la cultura en la que nació el Apostolado de la Oración y se desarrolló por décadas. Los formatos y los lenguajes en los que se fue expresando a lo largo de más de siglo y medio no resultaban ahora los más adecuados. Por esa razón, el año 2010 pedí a los responsables del Apostolado de la Oración una profunda recreación de este servicio pontificio. Recreación que quedó bien expresada, en 2014, en el documento "Un camino con Jesús en disponibilidad apostólica", que recibió el beneplácito del Papa Francisco.

En estos momentos puedo decir que estoy contento con la forma como se va recreando este servicio de la Iglesia. Usamos ahora un nuevo lenguaje que enfatiza que orar y ofrecer nuestra vida es hacernos disponibles para la misión de Cristo; un lenguaje que subraya la necesidad de articular más expresamente oración y vida, la necesidad de asumir el compromiso de transformar nuestra oración por las intenciones del Papa en una colaboración efectiva para enfrentar los grandes desafíos que se presentan a la humanidad y a la Iglesia.

Y, juntamente con ello, para difundir dichas intenciones entre las nuevas generaciones queremos valernos de los medios que la tecnología pone al alcance de la misión evangelizadora de la Iglesia. Por eso me alegra mucho el lanzamiento de la aplicación Click To Pray en este día, “24 horas para el Señor”, para ayudar a los peregrinos a orar por las intenciones del Papa Francisco en este Jubileo de la Misericordia tan deseado por él. Ya lo decía él en su carta a Mons. Fisichella: “Será necesario acompañar estas celebraciones con la profesión de fe y con la oración por mí y por las intenciones que llevo en el corazón para el bien de la Iglesia y de todo el mundo”.

Me alegro, pues, de que la Red Mundial de Oración del Papa, como se llama ahora el Apostolado de la Oración, pueda contribuir así, modestamente, al Año de la Misericordia. Estoy seguro de que este proyecto ayudará de manera sencilla y renovada a orar por los desafíos del mundo, con sus alegrías y sufrimientos, acompañando a quien día a día trabaja por estos desafíos, y apoyando así la misión de la Iglesia.