Decenio Internacional para los Afrodescendientes

Artículo escrito por el P. Álvaro Gutiérrez, S.J., director del Centro de Cultura Afrocaribe, sobre el Decenio Internacional para los Afrodescendientes, que va desde el 2015 hasta el 2024, por determinación de la Organización de las Naciones Unidas, ONU.


Del 2015 al 2024: Los Afro descendientes en la mira. ¿A qué nos invita la ONU?

A tener los ojos abiertos sobre una población dispersa por el continente americano, que ha estado sometida durante los últimos siglos, a una marginalización estructural. Difícilmente se puede negar este hecho, que salta a la vista.

En el Santuario de San Pedro Claver, en Cartagena de Indias, pretendemos resignificar la vida del Santo en función de los Derechos Humanos que el promovió en su tiempo y a su manera.

Esto nos lleva a un estudio serio sobre las causas de la esclavización y sus ramificaciones en el entramado de nuestra sociedad actual. Esto no lo podemos lograr sin una crítica de las bases sobre las que se ha consolidado nuestra sociedad: el modelo único de gobernanza, que para algunos no es negociable.

Hoy hemos de reconocer que no hay una sola manera de vivir nuestra condición humana. Convenimos en que hay culturas distintas. Me impactó en un documental sobre la zona insular de Cartagena, una mujer negra que decía con entereza: “no queremos yacusis, solo agua potable en los grifos de nuestras casas”.

Hay que partir de una base humana aceptable por todos y todas, a la que se tiene derecho por el “hecho” de estar ahí. Asegurar esto es la función primordial de los gobernantes. Si, Sr. Presidente; si, Sr. Gobernador; si, Sr. Alcalde. Si no es así, regresen a “lo privado” ¡y que les vaya bien!

Nuestra desgracia es que estamos en manos del capital especulativo, convertido en dogma de fe de la nueva religión mundial.

Tal vez las personas de origen africano puedan tener una visión del mundo menos contaminada y si se les reconoce en sus culturas propias, quizás puedan aportar un suplemento de alma a nuestros países degradados por la codicia.