Siguiente paso: Elección del Secretario de la Congregación General 36

Queremos que sigas al corriente de lo que sucede en Roma. Por esa razón te contamos las distintas etapas del proceso. La Congregación está en marcha, no hay duda, pero aún no han comenzado dos de sus tareas principales: la elección del Superior General y la discusión de los asuntos más importantes para el futuro de la Compañía de Jesús.


Durante los primeros días de la plenaria, un ‘equipo provisional’ se responsabilizó de asegurar el orden de los procedimientos. En primer lugar, por supuesto, desde que el P. Adolfo Nicolás renunció a su cargo, nombró a un Vicario General: P. James Grummer. El P. Grummer lidera la Congregación y la Compañía hasta que el nuevo General sea elegido. También fue elegido un Secretario temporal de la Congregación: El P. Agnelo Mascarenhas.

Pero para prepararse para las próximas etapas, la Congregación necesita elegir un Secretario y dos asistentes. Eso es lo que tendrá lugar hoy o mañana, el jueves 6 o el viernes 7 de octubre. Las reglas para la elección de estos oficiales de la Congregación no son tan estrictas como las de la elección de un General. Los electores pueden hablar entre ellos abiertamente sobre posibles candidatos, jesuitas que puedan apoyar el proceso de la Congregación. ¿Cuál es la responsabilidad principal del Secretario y sus asistentes? Consiste en preparar cada día las actas de la Congregación. Lo hacen con la ayuda de los que están encargados de transcribir los procedimientos. De acuerdo con el Comité de Coordinación, el Secretario, también, tiene la responsabilidad de presentar los informes diarios a la Congregación para ser aprobados.

La elección tiene lugar por medio de votos secretos. En cuanto el Secretario es elegido, se sienta a la derecha del moderador de la asamblea. Entonces el primero y el segundo asistente son elegidos. Una vez elegidos, el primer asistente se sienta a la izquierda del moderador. Entonces, el Vicario General, el Secretario y el primer asistente, que serán los principales encargados para la elección del General, se ponen en pie ante la Congregación y pronuncian el juramento siguiente:

Invoco como testigo a Dios, a cuyos ojos todo está patente, que recibiré y publicaré fielmente los votos; y que realizaré diligentemente los deberes de mi cargo y guardaré el secreto de lo acaecido en la elección, aún después de terminada. Declaro, así mismo, ante la Divina Majestad y toda la Compañía, que representamos aquí, que no admitiré a ninguno que no deba ser admitido ni excluiré a quien no deba ser excluido. Invoco como testigo a Dios, a cuyos ojos todo está patente, que recibiré y publicaré fielmente los votos; y que realizaré diligentemente los deberes de mi cargo y guardaré el secreto de lo acaecido en la elección, aun después de terminada. Declaro, así mismo, ante la Divina Majestad y toda la Compañía, que representamos aquí, que no admitiré a ninguno que no deba ser admitido ni excluiré a quien no deba ser excluido.

Para seguir de cerca lo que acontece en la CG36 puede hacer clic aquí. En esta página puede inscribirse para recibir el boletín diario que se envía desde Roma, por correo electrónico, con las principales noticias de la Congregación.