La solidaridad con los haitianos en Tabatinga ha hecho historia

De enero a julio de este año, cerca de dos mil migrantes forzados haitianos, varados en la ciudad brasileña fronteriza de Tabatinga, recibieron asistencia humanitaria de emergencia, gracias a la solidaridad de varias personas, congregaciones religiosas e instituciones jesuitas en América Latina y en el mundo.


En la primera visita que el Servicio Jesuita a Refugiados para Latinoamérica y el Caribe (SJR LAC) realizó en julio de 2011 a Tabatinga, frontera con Perú y Colombia en la Amazonía, la institución elaboró un informe que alertó sobre la difícil situación humanitaria y de desprotección que enfrentaban los haitianos en esta zona aislada.

Al mismo tiempo, el SJR LAC inició, conjuntamente con la Pastoral de Movilidad Humana de la diócesis brasileña de Alto Solimoes y en coordinación con la Región Provincial Jesuita del Amazonas, la realización de varios proyectos orientados hacia el acompañamiento pastoral y la atención humanitaria a las y los hermanos haitianos, quienes fueron obligados a huir de su país luego del terremoto del 12 de enero de 2010.

En el marco de esos proyectos, se construyó un restaurante comunitario para brindar alimentación a las y los migrantes dos veces al día.

Se aportó un apoyo financiero a las familias con niños y menores de edad para pagar el alquiler de las casas donde se hospedaban.
Del mismo modo, se brindó ayuda económica a las y los haitianos para pagar sus viajes en barco hasta Manaos, después de recibir sus protocolos de refugiados, documentos que les permiten iniciar sus procesos de regularización migratoria en Brasil.

Estas manifestaciones de solidaridad permitieron atenuar la crisis humanitaria en Tabatinga y devolver la alegría y la esperanza a las y los migrantes haitianos, quienes pudieron volver a soñar con mejores condiciones de vida y posibilidades de trabajo en Manaos, la capital amazonense, y en otras grandes ciudades de Brasil.

El Gobierno brasileño decidió regularizar “por razones humanitarias” a todos los ciudadanos haitianos que hayan ingresado a su territorio hasta el 12 de enero de 2012. A comienzos de abril del mismo año, volvió a amnistiar a 363 haitianos que habían sido varados en Tabatinga y a otros 245 bloqueados en Iñapari, ciudad peruana fronteriza con Brasil en el Río Acre.
Sin embargo, desde mayo las autoridades brasileñas han cerrado sus fronteras en la Amazonía y en el Río Acre, donde cientos de haitianos han quedado varados hasta la actualidad.

Debido a la escasez de fondos, la Pastoral de Movilidad Humana de la diócesis de Alto Solimoes y el SJR LAC centra su proyecto en brindar alimentación a las y los migrantes en Tabatinga.

La solidaridad con las y los migrantes haitianos en la Amazonía ha hecho historia y nos dirá hacia dónde caminar como Compañía de Jesús y como Iglesia.