Posicionamiento sobre el derecho a la educación para personas desplazadas y refugiadas en América Latina

Con motivo de la conmemoración de la Semana de Acción Mundial por la Educación, el SJR en Latinoamérica y el Caribe comparte su postura sobre la importancia que tiene el derecho a la educación para las personas refugiadas y desplazadas, en los países donde hace presencia, y las limitaciones que encuentran para gozar de este derecho.


A manera de declaración, el SJR-LAC entiende que la educación es un derecho humano fundamental, un dispositivo de transformación social e inclusión, estrechamente relacionado con el desarrollo humano, y es un bien público que debe ser garantizado por los Estados. Comprendemos la educación como un proceso que se da a lo largo de la vida, y vincula el desarrollo de habilidades cognitivas y socio-emocionales, y por lo tanto se convierte en un derecho habilitante al brindar las herramientas y conocimientos que permiten el ejercicio de otros derechos fundamentales.

La educación no es algo abstracto, por el contrario, se materializa gracias a la comunidad educativa (docentes, directivos, estudiantes y familia); en la infraestructura; los currículos y las decisiones políticas que regulan su funcionamiento. Pensar la educación, nos remite a comprender sus diferentes dimensiones como parte de un todo: el acceso, la permanencia, la calidad y la acreditación o certificación.

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