Experiencia en el Centro Interprovincial de Formación Francisco Javier en Bogotá

  •    Mayo 23 de 2017
  •    Javier Vidal, S.J.
  •    Jesuitas
  •    CPAL

Este tiempo ha sido el tiempo del abrirse, tiempo del Dios que me dice "Shemá", "escucha". Tiempo de reinventarme y de aprender de los distintos castellanos— porque no decimos lo mismo cuando estamos en la mesa aunque aparentemente hablamos el mismo español—. Tiempo para aprender de los distintos modos de ser de la generosidad jesuita.


Agradezco estar estudiando en una Facultad de Teología que es abierta y que ha ido aprendiendo a acogernos. Una facultad situada en un humus jesuítico más amplio pues en la Javeriana hay alrededor de 40 jesuitas laborando.

Compartir el apostolado con jesuitas y laicos que se han formado en medio de la búsqueda de verdad, de justicia y de reparación me ha posibilitado pensar a Dios desde ese ángulo. Este compartir me ha permitido pensar no sólo el pecado estructural sino la gracia estructural que está ahí operando.

Orar desde un contexto de conflicto armado, desde el clamor de las víctimas, orar desde el salir a marchar junto con los universitarios colombianos para exigir la implementación de los acuerdos de paz y posteriormente compartir el tiempo en el campamento por la paz —donde varios escolares de todos las etapas de formación nos sumamos— me ha permitido renovarme espiritualmente.

El mes Arrupe ha signicado un tiempo de renovar fuerzas para la misión. Orar en la tumba de Monseñor Romero, de Rutilio Grande, de Ellacuría y de los compañeros asesinados en la UCA por atreverse a amar sin límites, ha sido también un tiempo de mucho agradecimiento.

Las posibilidades apostólicas en las vacaciones de junio, Semana Santa y diciembre, dada la situación geográfica de Bogotá, nos han permitido ampliar nuestros horizontes apostólicos. En este tiempo hemos podido colaborar en las zonas que son prioritarias para la CPAL —Proyecto Panamazónico, Cuba y Haití— así como lugares de frontera con Colombia como Venezuela, Ecuador e incluso República Dominicana.

Los retos que veo en este momento son: ¿Cómo pasar de ser "jesuitas de" a ser "jesuitas en"?, ¿Cómo encarnarnos mejor en la realidad colombiana?, ¿Cómo aprender de la sabiduría de la vulnerabilidad que emerge cuando estás fuera de tu país?, ¿Cómo aprovechar más y mejor las oportunidades que ofrece la Universidad Javeriana? Finalmente quiero compartirles que nos gustaría tener más profesores jesuitas que sabemos están enseñando en las distintas escuelas de teología en América Latina.

Muchas gracias.