Encontrar otra vez el gusto espiritual por la vocación y por la vida

La Tercera Probación en Cochabamba, Bolivia, llegó a su fin. A lo largo de esta semana compartiremos las experiencias sobre la Escuela del Afecto contadas por sus protagonistas. Hoy tenemos el testimonio de Juan Miguel Zaldua S.J., instructor de la Tercera Probación.


El trabajo del instructor es animar y orientar este tramo final de la formación del jesuita , es la última parte que son seis meses. Se los toma antes que el jesuita haga los últimos votos que lo incorporan definitivamente y de pleno derecho a la Compañía de Jesús. Es una etapa de formación que pretende volver a las fuentes vocacionales y de la congregación religiosa para recrear el espíritu, el gusto, el afecto para incorporarse como jesuita de pleno derecho a la vida y a la misión.

El primer tiempo se dedica a releer la historia personal. Normalmente están entre los 38, los 45 años, entonces , releer la historia como para recuperar los momentos y los hitos de ese camino que son vocacionales que tienen la fuerza y la hondura de haber ido sustentando mi vocación como jesuita. Al mismo tiempo reconocer las sombras porque también podían haber momentos o circunstancias difíciles. Después de eso se hacen los ejercicios espirituales de un mes, un mes trabajando la afectividad espiritual para acrecentar el enamoramiento por el Señor porque para San Ignacio eso es lo fundamental, vivir enamorados de cristo.

Al instructor le toca animar, orientar. Yo creo que la experiencia, el momento central de la Tercera Probación es el mes de retiro. No considero que ha sido difícil, estoy muy contento porque he visto en cada uno de los doce una entrega total y un conjunto inagotable de vivencias a lo largo de 30 días, desde alegrías, lagrimas, descubrimientos, a la luz de una profundización más personal, entonces, es una riqueza, para mí que soy un poco como el testigo de la otra persona, de su historia, de su camino, de vida, sus ilusiones, sus realizaciones, sus deseos, sus inquietudes, en fin todo el mundo interior.

San Ignacio le pide al acompañante que no se incline a ninguna parte. El acompañante no sugiere qué tienes que hacer, es simplemente permanecer atento observando y ayudando a decir esto que estás sintiendo crees viene del buen espíritu o viene del mal espíritu. ¿El resultado? Uno se enriquece mucho con las vidas ajenas también y debe practicar mucho el respeto y como la veneración hacia la otra persona.