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Guía de Oración: 24 de agosto, jueves para orar por las vocaciones

Guía de Oración: 24 de agosto, jueves para orar por las vocaciones

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23 de agosto, jueves de oración por las vocaciones

Aprovechemos este jueves vocacional para recordar a dos hermanos nuestros que por amor a la Iglesia, a la Compañía de Jesús y a su misión, entregaron sus vidas hasta el martirio: San David Lewis, S.J. y San Edmundo Arrowsmith, S.J.


David ha tenido largo tiempo para preparar el último sermón. "Aquí hay una gran multitud. Quiera el Señor salvar el alma de todos. Yo creo que Uds. están aquí para asistir a la muerte de este compatriota, pero también para oír sus últimas palabras. Mi religión es la católica romana, en ella he vivido más de cuarenta años. En ella, hoy, muero y lo hago con firmeza. Aunque me ofrecieran todas las cosas del mundo, no renunciaría a ella. Nadie podría remover de mi fe católica romana una brizna de mi cabello. Yo soy un católico romano.

Soy un sacerdote. Soy un sacerdote católico romano perteneciente a la Compañía de Jesús. Bendigo a Dios, porque me ha llamado a esta vocación. He sido condenado por decir Misas, por oír confesiones y administrar los sacramentos. Decir la Misa es la más antigua y alabada liturgia de la santa Iglesia. Todo lo que he hecho está relacionado con mi religión. Yo muero, por lo tanto, por mi religión católica".

Poco después, David se dirige a los católicos: "Queridos amigos, entréguense a Dios, honren al rey, permanezcan firmes en la fe, confiesen los pecados, frecuenten los sacramentos de la santa Iglesia, sufran con paciencia las aflicciones y las persecuciones, perdonen a los enemigos".

Después, exhorta a todos a unirse en oración y, con unción y mucha fuerza, los católicos van repitiendo sus palabras:

"Soberano Señor,
Padre eterno que estás en el cielo,
Creador de todo, Conservador de todo,
único Autor de la gracia y la gloria,
yo me postro ante Ti y te adoro.
Hijo de Dios encarnado,
Dios verdadero,
Tú fundaste la Iglesia en esta tierra con tu Sangre
y la hiciste Una, Santa, Católica y Apostólica hasta el final de los tiempos.
Todo lo que la Iglesia sostiene de Ti, es revelación tuya.
Lo que ella enseña y manda creer, yo lo creo enteramente.
Santo Espíritu de Dios, que haces que el sol brille sobre buenos y malos,
que la lluvia caiga sobre justos y pecadores, yo te alabo
y agradezco las innumerables gracias que me has otorgado,
a mí tu indigno siervo, en los años que he vivido en la tierra.

Oh santa Trinidad,
tres Personas y un solo Dios,
desde lo más íntimo de mi corazón, me arrepiento de haberte ofendido.
Ten misericordia de mí.
Por los méritos de mi Redentor espero la salvación.
La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y
la comunión del Espíritu Santo, estén con todos Uds.
Amén.

La paz de Dios, que va más allá de todo entendimiento, guarde el corazón y la inteligencia de Uds. en el conocimiento del amor de Dios y de su Hijo Nuestro Señor. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, esté con todos Uds. y permanezca para siempre. Amén. Dulce Jesús, recibe mi alma"

Cuando termina su oración, David dice que está listo para morir. En el foso excavado han puesto un piso alto. David sube, con la cuerda en el cuello. El piso es removido y David queda suspendido en la horca. Antes de que terminen los estertores, es bajado. Le sacan las entrañas, pero no es descuartizado, por orden del sheriff, que no desea exasperar a los presentes.

Un año después, John Giles, la principal autoridad de Usk, obtiene la revisión del juicio condenatorio de David. Se condena a John Arnold por haber sido injusto.

El cuerpo de David es sepultado con honores en el patio de la parroquia. El sheriff no asiste pero envía a un subalterno. Los católicos acuden de todo Gales.

En la tumba se pone un epitafio: "Aquí yace David Lewis, condenado por ser jesuita y sacerdote. Fue ejecutado el 27 de agosto de 1679".

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