Las razones por las que Francisco de Roux, S.J., podría estar en la Comisión de la Verdad

El colectivo de La Paz Querida postuló a uno de sus miembros, el padre jesuita Francisco de Roux, para ser parte de la Comisión de la Verdad contemplada en el acuerdo de paz con las Farc. Su nombre es uno de los pocos que se sabe que está entre las postulaciones, que permanecieron abiertas hasta este lunes. El próximo 11 de septiembre el listado completo de los ‘candidatos’ saldrá a la luz pública, a la par que el Comité de Escogencia comenzará los análisis para elegir a la totalidad de los integrantes para el 30 de octubre.


Recordemos que la Comisión contemplada en el acuerdo va estar compuesta por 10 miembros y un director. El plan es que sean académicos, abogados, consultores, militares, embajadores, economistas, entre otros, quienes representen a todos los sectores de la sociedad en las discusiones públicas y la toma de decisiones en la transición de conflicto a postconflicto. Por eso, las candidaturas podían venir de manera individual o por parte de organizaciones, movimientos sociales y sectores interesados.

La Comisión se encargará de esclarecer los patrones de violencia que hubo durante el conflicto y reconocer los derechos de las víctimas. Así pues, La Paz Querida tomó la decisión de lanzarse a ser parte la implementación del acuerdo y postuló al padre De Roux, uno de sus miembros fundadores.

Entre los pocos postulados que se conocen hasta el momento están también tres docentes de la Universidad Nacional: Floralba Romero, Leopoldo Múnera y Mauricio Archila –antropóloga, abogado e historiador, respectivamente–. Sin embargo ha sido el padre quien se ha robado toda la atención debido a su activismo en temas sociales y su interés en los problemas rurales del país. Incluso, la noticia de su nominación fue tan sonada, que la representante a la Cámara del Centro Democrático, Maria Fernanda Cabal, no ocultó sus críticas en Twitter.

¡Pacifista! quizo hablar con varios miembros del colectivo para entender por qué entre todos sus miembros –entre quienes figuran otros personajes reconocidos como Rodrigo Uprimny, Otty Patiño y Alfonso Gómez Méndez– eligieron a un sacerdote para ser parte de la Comisión.

Laura Pacheco de 25 años es la integrante más joven del colectivo y se involucró con el fin de atraer juventudes a hacer parte del movimiento. Esta abogada y politóloga ve en el padre Francisco de Roux una persona capaz de negociar y conciliar posiciones muy diferentes. A pesar de que Laura no profesa la misma religión del padre, dice que nunca lo ha visto como una figura religiosa, sino como un ejemplo de una persona “respetuosa y que le gusta mucho escuchar todas las opiniones diferentes”. Ella argumenta que la característica más importante de De Roux es su capacidad para “tender puentes” entre personas que han tenido roles enfrentados con la meta de construir “la verdad que Colombia necesita”.

A diferencia de Laura, el economista Víctor Malagón sí se reconoce como católico y aplaude a De Roux por su afinidad con los temas de paz. Sin embargo, para él, y viendo en perspectiva la eventual Comisión, un sesgo ideológico puede resultar de cualquier miembro, ya que es imposible dejar de lado la opinión propia. Así que, independientemente de la proveniencia de los miembros, se debe “reflexionar sobre el verdadero sentido de la paz” en este ejercicio que está al margen de las instancias judiciales que contempla el acuerdo, pero que tiene el deber de acompañar los procesos de implementación.

El padre De Roux fue el creador del programa Desarrollo y Paz del Magdalena Medio, que incluyó un proyecto llamado La vida querida –de ahí viene el nombre del grupo. En ese proyecto le preguntaba a los campesinos afectados por la violencia que necesitaban para sentirse satisfechos y tener una “vida querida”. Así pues, el grupo tiene como columna vertebral las ideas del padre y por eso él representa “la escencia de la organización”, asegura Laura.

Por otro lado, la también fundadora de La Paz Querida, Elisabeth Ungar –exdirectora de transparencia por Colombia y parte de la Comisión experta que creó la propuesta del proyecto de Reforma Electoral en el marco del acuerdo– explica que si bien Colombia es un país bastante religioso, De Roux encarna valores que van más allá del catolicismo. A pesar de que nunca ha negado su pertenencia a los jesuitas, es una persona que ha generado confianza en sectores políticos, económicos y sociales “muy diversos y divergentes”, lo cual ha permitido que este personaje construya colectivamente proyectos en el país.

Al preguntarle al General Henry Medina por qué no eligieron un tecnócrata para hacer parte de la Comisión, argumentó que se había tenido en cuenta a Rodrigo Uprimny y a Maria Teresa Garcés, ambos abogados, para la postulación. En el caso de Garcés, es aspirante a integrar la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP). Por otro lado, Uprimny tenía muchas ocupaciones “en Colombia y en Europa”, explicó el General. Sin embargo, al preguntarle a los miembros del grupo, la respuesta fue “masiva” al decir que el indicado era el padre De Roux.

Laura argumenta que la Comisión tiene también la función de construir “la historia que se quiere narrar” del conflicto en el país. Para ese fin la voz de las víctimas será trascendental.

Tomado de: http://pacifista.co