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Desde el Filosofado Regional en Guadalajara

Artículo de Rafael Tole, S.J. desde el Filosofado Regional en Guadalajara

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Desde el Filosofado Regional en Guadalajara

Hace un mes llegamos a Guadalajara (MEX) Julián Bustos, S.J., Jhonatan Muñoz, S.J., Jaider Salas, S.J., y yo para continuar nuestra formación como jesuitas luego de año y medio de haber estado en Bogotá en el entonces Juniorado y ahora Casa de Formación San Francisco Javier.


Esta experiencia de estar lejos del país, de la gente que uno conoce, de la universidad que se ama y de la provincia que te ha recibido desde los tiernos pasos del Noviciado (e incluso desde la casa Manresa), ha sido reconfortante en la medida que se han mantenido los lazos de fraternidad construidos por gracia de Dios en este periodo corto de nuestra vida como Compañeros en el Señor, junto con una especial sensibilidad de ver a Dios también en los nuevos hermanos jesuitas de diferentes países latinoamericanos y colaboradores que nos han recibido en la Provincia Mexicana. Nuevas tierras, nuevos paisajes, nueva cultura, otra visión del mundo, de Latinoamérica, de Dios. Pero un mismo propósito: el trabajo por la fe y la justicia.

Desde la llegada a Guadalajara el pasado 24 de julio del año en curso, me he sentido muy bien acogido. Los jesuitas, y en general las personas, tienen una calidez impresionante que te hace entrar rápidamente en confianza y los sientes cercanos. Me recuerda mucho la parábola del buen samaritano, porque se hacen próximos de alguien herido y magullado por un viaje largo; tristes por el dolor de separarse de casa, de la comunidad, de los amigos; asolados por la ansiedad de saber qué pasará en un territorio diferente…Sientes calidez en sus palabras, acogida en sus gestos junto con sonrisas que animan el corazón. En el espacio del examen he sentido que en esos momentos Dios me consuela tiernamente: “tranquilo, hijo mío”.

Ahora, la comunidad en la que estamos pertenece a lo que se conoce en México como Primera Etapa, periodo comprendido desde que el jesuita emite los votos hasta que termina los estudios filosóficos. Lo curioso es que la Primera Etapa está compuesta por tres casas diferentes: Karl Rahner, S.J.; Pedro Arrupe, S.J. y Pedro Sánchez, S.J. (popularmente conocida como La 14, porque queda ubicada en la antigua calle 14 de Guadalajara). Los cuatro escolares que llegamos estamos prácticamente separados por primera vez: Jaider está en la casa Rahner; Jhonatan y Julián están en la casa Arrupe; y yo estoy en la casa de La 14.

Desde nuestra llegada hemos estado en actividades de integración entre las tres casas, hemos tenido talleres de apostolado, de afectividad y paseos a poblaciones cercanas. Siento que hemos ido encajando bien en el modo de proceder jesuita al estilo de México. Me gusta mucho el sentido de austeridad que hay aquí y el énfasis tan grande que dan a la vida comunitaria.

En cuanto a lo académico, estudiamos en el ITESO, universidad jesuita de Guadalajara (Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente). Es considerada la universidad más influyente en el occidente del país. Luego de muchas diligencias adelantando trámites, pudimos hacer bien la inscripción y pudimos empezar clases junto a toda la comunidad universitaria, el pasado 14 de agosto. Ha sido muy interesante el estilo que se ofrece, profesores en general muy cercanos y amables que abren discusiones de los contenidos para adentrarnos en los temas planteados.
Realmente me siento muy contento de tener esta experiencia y vivir una etapa formativa fuera de la provincia, porque considero que para la formación de un jesuita en nuestros tiempos, salir de nuestros límites o nuestras fronteras o referencias, nos da una visión distinta y con nuevas experiencias que enriquecen tanto a la persona como a la provincia originaria junto con la que acoge. Recuerdo que desde mi entrada a la Compañía, escuchaba que se ingresaba no solamente a Colombia sino también al mundo entero. Una cosa es decirlo, escucharlo; otra, vivirlo. Y agradezco mucho a la Compañía por esta gracia divina de poder salir y aprender de la vida, de la iglesia, de los jesuitas, de la fe, de la academia en otro contexto con ciertas diferencias al que normalmente se está acostumbrado.

Finalmente, les pido nos encomienden en sus oraciones y en sus misas para vivir con fidelidad y mucho compromiso esta oportunidad tan bella que nos ha sido dada. Seguimos en contacto, unidos en el espíritu, formándonos siempre para dar de vuelta en obras, todo lo que hemos recibido de Dios y la Compañía, no para nuestro beneficio, sino para el de un pueblo que gime y clama al Padre con dolores de parto.