La megaconvivencia de Huellas

El pasado 2 de septiembre se encontraron aproximadamente 110 huellistas de Bogotá y Soacha, de todas la etapas, para compartir experiencias y seguir construyendo comunidad.


El colegio Santa Luisa, ubicado en la localidad de Kennedy, fue la sede que recibió a los jóvenes huellas blancas, rojas, verdes, azules y doradas para compartir lo que sería una megaconvivencia regional que tenía como objetivo generar una identidad en los huellistas al reconocerse como parte movimiento y de un trabajo regional.

La jornada comenzó a las 8:30 a.m. con una misa presidida entre el padre Rodolfo Abello, S.J. y el padre Stivel Toloza, S.J. Durante la eucaristía se dio la bienvenida a todos los jóvenes y se recalcó el mensaje de la importancia de construir comunidad y vivir el servicio sanando los corazones afligidos.

Después de la misa, los jóvenes de Huellas Doradas se encargaron de dirigir la jornada y dividieron a todos los asistentes en cinco grupos. Cada grupo debía ir a una estación en donde trabajarían una temática especial a través de dinámicas interactivas. Los temas de las estaciones giraron en torno a obtener una identidad más global: logo y lema de huellas, objetivo del movimiento, principios del huellista, etapas y sus respectivos objetivos, y por último una estación para recolectar material audiovisual. Al finalizar la rotación por estaciones los huellistas tuvieron un espacio para el refrigerio.

Posteriormente, los jóvenes de Huellas Azules tuvieron un espacio formativo más especializado junto con los jóvenes de Huellas Doradas. Un primer momento para los jóvenes fue el liderar a las demás etapas y de esta forma poner en práctica el lema “movimiento de jóvenes para jóvenes”. Después del almuerzo, se vincularon las experiencias espirituales y de vida de los huellistas. Para los jóvenes de Huellas Azules II se trató el tema del servicio como forma de construir comunidad. Lo anterior para comenzar a proyectar a los huellistas en su próxima etapa Huellas Doradas.

Finalmente, la jornada culminó con un balance positivo, en parte por la gran acogida y disposición de los huellistas y los acompañantes de la región Bogotá-Soacha provenientes de los colegios Mayor de San Bartolomé, Santa Luisa, San Luis Gonzaga, la Casa Pastoral-Altos de la Florida y la Parroquia Villa Javier.