Liderar con un toque de arte

El rector de la Universidad Javeriana, Jorge Peláez, hace una reflexión sobre el liderazgo desde el ser. Pone sobre la mesa el propósito de vida, los valores y la necesidad de tener líderes, no sólo empresariales, sino poetas, filósofos o arquitectos.


El padre Jorge Humberto Peláez Piedrahita, rector de la Javeriana, es filósofo y cuenta con una maestría en ciencias políticas. Habló para El Espectador de los retos que tiene el liderazgo actualmente y de la necesidad de formar personas con sólidos valores para que puedan construir mejores sociedades.

¿Qué piensa del liderazgo que se ejerce en Colombia?

Tengo una idea recurrente y es la enorme mediocridad de nuestros líderes políticos, económicos y empresariales. Veo una flojera, tienen con una visión cortoplacista, pequeños intereses y ventajas, pero son incapaces de tener una visión grande. Esa mediocridad conduce a enfrentamientos. Debemos apostarle a crear un proyecto de país que no tenemos porque cada actor jala para su lado. Ellos piensan en particular y no general. Es tiempo de pensar de una forma colectiva.

¿Qué debe tener claro quien llega a liderar?

Desde el líder más pequeñito hasta el más grande deben tener en primer lugar claridad interior sobre su proyecto de vida. Segundo: su propuesta de valores, para ponerla sobre la mesa y convocar a otras personas que compartan un sueño común. Eso supone una capacidad de reflexión y de interiorización que en Colombia no existe hoy.

Por eso en la educación javeriana tenemos una propuesta de espiritualidad muy honda que viene de la tradición de los Jesuitas, en donde nos hacemos preguntas muy profundas como y el sentido de mi vida, vale o no la pena vivirla.

¿Qué se puede lograr con estas reflexiones?

Logramos que las personas hagan un alto en el camino y miren qué están construyendo en sus vidas. Cómo aportan a la sociedad que habitan o si simplemente lo que hacen es agua que se les va entre las manos.

¿Impacta en las organizaciones no tener claro ese propósito de vida?

Esa incapacidad de interioridad, de reflexión y claridad del proyecto de vida se traslada a las organizaciones económicas y es un caos. Hay detrás una crisis de interioridad muy grande. Son personas que dizque están liderando y haciendo propuestas, pero ellas mismas no han resuelto el interrogante más importante de su vida. Entonces es un ciego guiando a otro ciego. Hay una enorme crisis de liderazgo y eso explica los batazos que da la sociedad.

Y esta crisis, ¿a qué nos debe llevar?

Eso nos lleva a un tema muy bello que es la importancia de los valores. Para que una persona pueda construir un proyecto de vida que la satisfaga, que la haga sentir plena, necesita tener respuestas de interrogantes como ¿cuál es el sentido de la vida, a qué le apostamos: a la plata, el sexo, el poder, o a qué le estoy apostando. Sentémonos a reflexionar sobre cuál es el camino a la felicidad.

¿Cómo logra trasmitirles estas reflexiones a los estudiantes?

Ofrecemos las oportunidades de interiorización y reflexión para que cada uno encuentre su respuesta. En una institución educativa que es de una competitividad brutal se puede generar una cultura del codazo y mordiscos, entre otras cosas. Cuando ellos logran interiorizar y encontrar sus propósitos superiores, seguramente le van a apostar al trabajo conjunto, a ser fieles a sus convicciones. Y los resultados se verán en la construcción de un mejor país. Pero ojo, este lo debemos construir desde todas las áreas del conocimiento. Me explico, debemos dejar de creer que el liderazgo sólo se ejerce desde lo empresarial. No. Es un liderazgo de poetas, filósofos, arquitectos y todas las artes que componen la sociedad.

¿Cómo alinear los propósitos de vida con los de la empresa?

Ese es uno de los grandes retos. Pero el rasgo más importante para un líder es la capacidad de poner sobre la mesa las preguntas más pertinentes que debe resolver ese colectivo. Uno debe suscitar aquellos temas de conversación que definitivamente hacen pensar y redefinir el quehacer de la organización. Eso desemboca en colaboradores comprometidos, que pueden desarrollarse en los campos profesional y personal.

¿Cuál es su estilo de liderazgo?

El liderazgo de las conversaciones pertinentes, con rigor y avances que llevan a decisiones concretas. El arte de conversar es delicioso, es la diversidad y claridad.

¿Cuál es su propósito como líder?
Nuestro propósito superior es escudriñar el entorno. Entender cómo se mueve Colombia, sus necesidades, y aportar a su desarrollo desde una mirada consciente. No puedo prestar un servicio de educación si no tengo claro esto. Segundo, rodearme de un equipo que sea lo mejor que me permite la organización. Ser rector de la Universidad Javeriana es un privilegio y estoy con un equipo que es de selección mundial. Equipos de calidad y enamorados de su proyecto, ese es el ecosistema para trazar el rumbo de la organización y lograr impactar en Colombia.

¿Qué les dice a nuestros lectores?

Hago una invitación a mirar hacia el futuro con optimismo y con pasión, apostándole al servicio. Yo creo en la juventud. Necesitamos leer esas sensibilidades que no se han expresado. Hoy respetan más la naturaleza. Desde las organizaciones hay que hacerles propuestas que les permitan encontrar sentido a sus vidas.

¿La espiritualidad es importante en el liderazgo?

Más que importante, es fundamental. Si las personas tienen la posibilidad de encontrarse con su yo profundo, de explorar sus motivaciones, sentimientos y la capacidad de adentrarse en ese mundo interior y de descubrir al otro como persona, es importante en el liderazgo.

Para usted, ¿qué es la espiritualidad?

Para mí son el deporte, las expresiones culturales, la capacidad de construir mi obra y acompañar a otras personas a construir la de ellas. Ahora, si los que se llaman líderes nunca realizaron esa experiencia, entonces qué. ¿Son personas que como dice la canción, le tienen rabia al silencio porque no tienen en quién pensar?

En este tema, ¿cuál es la responsabilidad del líder?

Acompañar a las personas en ese descubrimiento a través de las preguntas. Dejar de pensar por un momento únicamente en el saber hacer y más bien enfocarse en el saber ser, saber amar y comunicarse.

¿Qué les dice a los jóvenes, emprendedores y alta gerencia?

Un mensaje de optimismo. Superemos las redes de negativismo que nos paralizan. Dejemos de señalar con el dedo a los culpables y creamos que sí se puede en todos los campos. El llamado es a saber en qué puedo poner mi granito de arena para mejorar un poquitito el mundo. Es válido para cualquier persona; no depende de coeficiente intelectual, estrato, carreras o cargo, todos podemos liderar. Y liderar a través de una sonrisa, abrazos y la disposición para servir.

¿Cuáles han sido sus referentes en el liderazgo?

Mi referente es mi familia. Los valores familiares. La responsabilidad y la libertad. En mi formación jesuítica he encontrado maestros maravillosos. Recuerdo con un cariño enorme el padre Eduardo Ospina, un artista, un poeta, un humanista. Uno quedaba embelesado de esa calidad humana. Soy un hombre feliz y disfruto de las cosas de la vida. Vivo en paz.

Tomado de: Elespectador.com