¡5to Encuentro de Jóvenes por la Paz, un paso más hacia la reconciliación y la justicia!

El pasado jueves 14 de septiembre de 2017 nos reunimos en el Colegio Santa Francisca Romana para dar continuidad a nuestro trabajo por la paz. Después de la visita del Papa Francisco era imposible no examinar las mociones que se suscitaron y ahora nos invitan a dar un paso más hacia la reconciliación y la justicia.


Contamos con la importante participación de los Colegios Rochester, La Salle, San Mateo, La enseñanza, Colombo American School y por supuesto los colegios organizadores, Santa Francisca Romana y San Bartolomé La Merced.

El primer paso comenzó imaginando lo que deseábamos de este encuentro. El discernimiento lo realizamos en conjunto con el Colegio Santa Francisca Romana y nosotros desde el San Bartolo. Una vez definida la forma de implementar la propuesta, nos volvimos a reunir con los Colegios La Salle y Colombo American School quienes hacen parte del equipo coordinador de esta experiencia en red.
Con la metodología y los contenidos, iniciamos la logística para la realización del evento. Allí los colores y escudos de los colegios se fueron entre tejiendo como una sola comunidad de jóvenes por la Paz.

Pasos de la experiencia:

El taller que desarrollamos tuvo cuatro partes fundamentales; en el primer bloque realizamos la contextualización del encuentro y su significado. Por medio de unas palabras de bienvenida y de un video, hicimos memoria de las razones por las cuales continuamos realizando estos encuentros. También reconocimos que es nuestra tarea porque debemos insistir en mantener la esperanza y la alegría como nos lo dijo el Papa Francisco en su visita a nuestro país.

Luego tuvimos la oportunidad de escuchar al P. Mauricio García, S.J. Ph.D. en Estudios de Paz (U. Bradford) y actual director del SJR (Servicio Jesuitas a Refugiados y Servicio Jesuita a Migrantes), quien nos colocó en un segundo nivel para reflexionar sobre las raíces de la reconciliación y sus implicaciones. Su propuesta nos permitió ampliar el panorama y la importancia de los distintos niveles, estadios y modelos para comprender la reconciliación. Entendimos que es un camino que toma tiempo puesto que sanar las heridas del pasado es un proceso multidimensional que va a tomar varias generaciones. Al final, el P. Mauricio nos insistía en la necesidad de abrir el corazón al trabajo por la paz desde la dimensión personal y comunitaria que nos lleve a cambiar el odio por amor, la venganza por la hospitalidad y las armas por la dignidad.

Una vez generado el ambiente de conocimiento y reflexión pasamos a un tercer nivel del ser y el hacer. Para el desarrollo de esta tercera base nos fundamentamos en las Herramientas de Reconciliación que fueron publicadas por el SJR y la Compañía de Jesús en Colombia. De este libro trabajamos con las siguientes herramientas para la reconciliación: Transformación de los conflictos, perdón, sanación, memoria, justicia y reparación.

Todos los participantes nos dividimos en seis grupos. En cada grupo se ubicaron los facilitadores y estudiantes. En este espacio se buscó que los grupos se integraran por jóvenes de distintos colegios. Cada base elaboró un trabajo para comprender el significado y la forma de llevar adelante esa herramienta. Luego tres de los miembros de esa comunidad permanecieron en la base con el fin de explicarle al siguiente grupo que llegará por rotación el sentido de la herramienta y la forma como cada uno creía que la podría usar. El ejercicio permitió realizar tres rotaciones entre las bases, lo cual posibilitó que los estudiantes participaran activamente.

El siguiente paso fue colocar un mapa de Colombia en el centro. En este espacio cada estudiante llevó sus respuestas que resultaron de las rotaciones. Luego los estudiantes fueron pegando sus aportes en la silueta del mapa. Todos colocaron sus sueños y futuro para comprometerse con una reconciliación que abarque a todas las generaciones y que permita sembrar la esperanza y vencer el pesimismo.

Cerramos nuestro encuentro siendo conscientes de que la reconciliación no se puede quedar en las élites que negocian la paz o buscan votos. Reconocimos la importancia de ser actores en cultivo de una reconciliación que nos permita sostener unas comunidades seguras y protectoras; comunidades con memoria y que den esperanza.

Al final hicimos la danza de la vida y la reconciliación, dando un paso al frente para avanzar hacia el futuro presente, luego un paso hacia atrás, pues también en la vida nos toca retroceder por distintas circunstancias; también en otras ocasiones nos toca dar un paso al lado para que otros puedan avanzar y yo pueda aprender; al final no podemos olvidar nuestra vulnerabilidad y por eso colocamos la rodilla derecha en el piso, recordando que es más fuerte la misericordia que el odio y es más fuerte quien no hereda la venganza y decide la reconciliación. Con esto terminamos dejando en el corazón de los jóvenes la importancia de trabajar en una sincronía por la paz, porque así podemos soñar en grande y lograr salir de nosotros para escuchar y aprender el ritmo del otro que está en nuestra historia de reconciliación.

Podemos decir: “dime de qué reconciliación estás hablando y te diré qué paz estás cultivando”.