Para seguir fortaleciendo nuestra red global resulta necesario enfocarnos en una educación que promueve el respeto, la tolerancia, la inclusión y el diálogo entre diversas culturas, religiones y realidades sociales.

 

 

 

Nuestra experiencia de Dios: en diálogo con las diversas miradas

¡JESEDU-Rio2017 va por buen camino! Al comenzar el segundo día con la oración de la mañana, los participantes reflexionaron sobre un pasaje de la exhortación apostólica Evangelii gaudium, en la cual Papa Francisco enfatiza en la importancia del diálogo interreligioso para la promoción de la paz en nuestro mundo. Fue la antesala adecuada para el tema abordado hoy: el diálogo interreligioso en la educación.


El ponente hoy, P. Vincent Sekhar, S.J., miembro del Instituto del Diálogo con Culturas y Religiones del Loyola College en Chennai, India, destacó la necesidad de que el diálogo interreligioso haga parte integral de la Educación Jesuita para responder a un mundo secular y con un creciente fundamentalismo: signos de los tiempos que han ido dando forma a nuestras sociedades actuales. Al respecto, enfatizó que la Espiritualidad Ignaciana facilita la transformación de la educación en nuestras escuelas y entre todos los que forman parte de nuestros centros educativos. El P. Vincent también nos recordó que el diálogo interreligioso y la reconciliación corren por las venas de la Compañía de Jesús y sus apostolados, y que trasciende el estudio de otras religiones. Consiste en ser abierto a otros, a sus experiencias de Dios y a tener una actitud más inclusiva hacia otras experiencias religiosas. Se trata de un proceso de aprendizaje e intercambio, de tolerancia y celebración, que provee un espacio tranquilo e inclusivo para promover la coexistencia y el entendimiento mutuo.

El debate posterior a esta presentación nos permitió ver la amplia variedad de contextos y realidades locales de donde han venido los participantes. Sin duda, el diálogo interreligioso es un desafío. La manera de aproximarse a la religión o de abordar la experiencia de Dios de cada individuo depende significativamente del contexto en el que se desenvuelve. Sin embargo, en un mundo caracterizado cada vez más por la globalización ¿cómo preparamos nuestros alumnos para ser parte de un contexto global? Como red global, y una realidad innegable tener que remitirnos al contexto global.

Compartiendo sus experiencias y desde sus contextos particulares, los participantes discutieron sobre la importancia del lenguaje que usamos respecto al diálogo interreligioso. El llamado a avanzar en la dirección de una “acción interreligiosa”, teniendo como punto de partida la experiencia común de trabajar y actuar juntos, tuvo fuerte resonancia. Por su parte, la noción de poder afrontar las realidades de nuestras ciudades y países como red global representa una profunda consolación.

Para seguir fortaleciendo nuestra red global resulta necesario enfocarnos en una educación que promueve el respeto, la tolerancia, la inclusión y el diálogo entre diversas culturas, religiones y realidades sociales. Nuestra capacidad para construir puentes y desmantelar obstáculos entre las tradiciones de fe y entre las distintas realidades, constituye un rasgo distintivo de la Educación Jesuita que nuestra red global debe seguir ampliando y profundizando, para que nuestros alumnos puedan tener una mirada global y diversa en su misión de transformar el mundo.