Video relacionado

Hermano Rafael Hernández, S.J.

Rafael Hernandez, S.J., habla sobre la identidad de los Hermanos Jesuitas.

 

El H. Rafael Hernández, un jesuita comprometido con su vocación

El H. Rafael, caracterizado por su capacidad de trabajo y el amor por la labor educativa, señala que “en la sociedad donde nosotros estamos compartimos la identidad y la sencillez que cada uno de los hermanos podemos dar”.


Nació en Bucaramanga, Santander, el 16 de abril de 1976. A los 25 años de edad la semilla de los jesuitas que conoció en el Colegio San Pedro Claver, de Bucaramanga, germinó. El 13 de enero del 2001 entró a la Compañía de Jesús y el 31 de julio de 2016, en la celebración de la fiesta de San Ignacio de Loyola, en Bogotá, pronunció sus últimos votos.

Adelantó estudios de Pedagogía en la Pontifica Universidad Javeriana en el 2005. Entre los encargos apostólicos encomendados por la Compañía, está el ser subdirector de Bienestar estudiantil en el Colegio San Francisco Javier, sede La Aurora, en Pasto; Ministro de casa y Delegado Vocacional.

Muchos de los que han compartido con él lo han calificado como un ser humano hecho a pulso, transparente y conciliador. Un jesuita comprometido con su vocación, profundamente identificado con el modo de ser de la Compañía en su historia y su misión.

Al H. Rafael le inspira la sabiduría con que acompaña el crecimiento humano y espiritual de los niños del colegio. Sabe ser cariñoso cuando la situación lo amerita y contundente cuando está convencido de una determinación.

¿Qué lo motivó a ser Hermano Jesuita?

Mi experiencia de Dios ha sido marcada por la transparencia, la sencillez y el servicio a los demás. Cuando estudié y trabajé en mi ciudad natal, Bucaramanga, me edificó el testimonio de los jesuitas que conocí en el Colegio San Pedro Claver, debido a su entrega, su servicio generoso y su disponibilidad. Este contacto con la vida religiosa suscitó en mí muchas preguntas, lo que se vio unido a la pascua de mis padres. En esos momentos, me pregunté acerca del sentido de mi vida y la opción que fui vislumbrando fue el seguimiento al Señor mediante el carisma de los Hermanos Jesuitas.

La Compañía me ofreció su apoyo en mi discernimiento vocacional y, una vez ingresé al noviciado, me fui identificando con su modo de proceder, el cual se expresó en las maneras de servicio a los demás, la disponibilidad y la apertura de esta forma de vida religiosa.

Por otra parte, he tenido la oportunidad de conocer la Compañía a través de las experiencias apostólicas y de los estudios, como caminos para la construcción de la felicidad. Descubro que el Hermano es una persona apasionada por Jesucristo y que expresa dicho amor por medio del servicio a los demás. Esto lo he confirmado en las experiencias que he vivido en la formación. Actualmente, me he sentido apoyado en mi proceso de crecimiento, lo que me ha ayudado a vivir mi vocación con alegría, de acuerdo a mi proyecto de vida, que se traduce en la transparencia conmigo mismo, con la Compañía y con Dios.