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Carta del Padre General a toda la Compañía

Como compañeros de Jesús también nosotros alabamos al Señor por el hermoso regalo de San Alonso Rodríguez a la Iglesia y a la Compañía. Le damos gracias de todo corazón por la entrega generosa de tantos Hermanos Jesuitas hoy, como a lo largo de la historia de la Compañía de Jesús y en el futuro, mientras el mismo Señor siga suscitando vocaciones a nuestro Instituto.

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Carta del Padre General a toda la Compañía

El P. General Arturo Sosa, S.J., envió una carta a toda la Compañía, en la que exalta al Señor por el hermoso regalo de San Alonso Rodríguez, S.J. a la Iglesia y a la Compañía. Le agradece la entrega generosa de los Hermanos Jesuitas y señala: “Como patrono de los Hermanos y ejemplo para todos los jesuitas, le pedimos confiadamente ayude a toda la Compañía a convertirse al Señor para hacerse cada vez más atrayente a quienes escuchan la llamada del Rey Eternal.”


Queridos Hermanos en el Señor:

Como compañeros de Jesús también nosotros alabamos al Señor por el hermoso regalo de San Alonso Rodríguez a la Iglesia y a la Compañía. Le damos gracias de todo corazón por la entrega generosa de tantos Hermanos Jesuitas hoy, como a lo largo de la historia de la Compañía de Jesús y en el futuro, mientras el mismo Señor siga suscitando vocaciones a nuestro Instituto. La celebración de los 400 años de la Pascua del Hermano Jesuita San Alonso Rodríguez nos ofrece la oportunidad de volver sobre el sentido de la única vocación a la Compañía de Jesús por la que, llenos de alegría, dejamos todo para seguir al Señor Jesús (Mt 19,16-22) y nos hacemos amigos en el Señor para colaborar en su misión liberadora de los seres humanos.

Patrono de los Hermanos y modelo de Jesuita, S. Alonso Rodríguez (1531-1617) muestra la vocación a la Compañía de Jesús, realizada en plenitud, como servicio incansable fundado en la experiencia de Dios y en una rica vida espiritual. Alonso se puso en camino a los 38 años.

Había perdido su esposa y sus hijos, también su trabajo… Su caminar lo lleva de Segovia a Valencia, en España. Allí comienza un tiempo de discernimiento, buscando trabajo para vivir en pobreza y oración. Siente la llamada a la vida religiosa: a consagrarse a Dios en el servicio a los demás, viviendo en comunidad. Aunque no todos lo ven apto, es admitido a la Compañía de Jesús a los 40 años. No tenía estudios, aunque sí una profunda experiencia de vida humana y espiritual. Tras el mes de Ejercicios es enviado a Palma de Mallorca, donde hace los votos.

Durante 46 años, el H. Alonso sirve a todos desde la portería del Colegio Montesión. Tuvo una vida apostólicamente fecunda, sustentada en una vida espiritual llena de movimientos interiores. La portería del Colegio es el sitio que le permite animar a los estudiantes, aconsejar a “personas principales” de la ciudad, acompañar a muchos y ayudar a los necesitados. Son conocidas sus conversaciones con Pedro Claver, a quien supo trasmitir el entusiasmo misionero de Pedro Fabro y los primeros jesuitas. Sus escritos, realizados por obediencia a sus Superiores, revelan al Hermano Jesuita místico que encarna el ideal ignaciano de ser contemplativos en la acción.

Al examinar la vida de la Compañía de Jesús a la luz de tantos dones recibidos, especialmente la vida de los Hermanos Jesuitas, se renueva la invitación a revisar en profundidad la riqueza de nuestra vocación. Somos llamados a formar parte de este cuerpo apostólico universal de compañeros al servicio de la misión de la Reconciliación en Cristo y de la Justicia del Evangelio. Los Hermanos Jesuitas participan en la acción apostólica y misionera de la Compañía garantizando la particularidad propia del modo de proceder de los jesuitas y su efectividad apostólica; … la movilidad propia de la universalidad apostólica, la multiplicidad de los ministerios pastorales, y en definitiva, la necesidad de ayuda para realizar la misión, llevaron a San Ignacio a recibir en el Cuerpo de la Compañía una diversidad de miembros, presbíteros y hermanos, que comparten la misma vocación y contribuyen a llevar a cabo la única misión. (CG 34, d.7,3)

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