Fortalecer su identidad como niños y niñas campesinos/as, significa brindarles la posibilidad de estar y comprender el mundo rural a partir del reconocimiento de sus voces, las cuales serán en un futuro las que emprendan los procesos de arraigo y permanencia en el territorio que heredarán de los mayores.

 

 

 

Niños campesinos sembrando futuro

¿Qué es lo que más me gusta de vivir en el campo? Con esta pregunta inició la jornada de trabajo con los niños y niñas de la vereda El Tigre Villa Doris en el municipio de Tiquisio, Bolívar.


Desde comienzos del presente año ellos han sido los protagonistas del proceso de identidad campesina que acompaña el Servicio Jesuita a Refugiados -Colombia regional Magdalena Medio, siendo una apuesta a la construcción del arraigo por el campo como espacio de vida en sujetos que empiezan a conocer y entender su rol como campesinos.

-“Yo me siento feliz de vivir en el campo porque hay muchos cultivos como el maíz y el arroz, frutos como el aguacate, el cacao, el mango, la guayaba, la naranja, la guama y muchos más”.
-“Lo que más me gusta es que uno puede sembrar árboles y puede vivir en paz”.

Estas fueron dos de las respuestas a la pregunta inicial. Los encuentros mensuales han permitido que los niños, a través de sus formas de pensar, sentir y actuar, se reconozcan como campesinos en relación a la naturaleza, la tierra, el trabajo, el juego, la familia y las relaciones comunitarias.

El Tigre Villa Doris es una vereda que se encuentra en riesgo de ser desplazada. Desde hace cinco años entraron en un proceso jurídico por la posesión de los predios en los que habitan; un supuesto dueño (terrateniente de la zona) reclama la propiedad de terrenos en los que alrededor de 15 familias conviven y hacen uso de los mismos desde aproximadamente 20 años. La lucha por la tierra no cesa, el pasado mes la comunidad recibió una visita jurídica en respuesta a la demanda realizada por el hombre que reclama los predios.

Es así que, fortalecer su identidad como niños y niñas campesinos/as, significa brindarles la posibilidad de estar y comprender el mundo rural a partir del reconocimiento de sus voces, las cuales serán en un futuro las que emprendan los procesos de arraigo y permanencia en el territorio que heredarán de los mayores.