Palabra de la CPAL: Cumplimos dieciocho años

El P. Roberto Jaramillo Bernal, S.J., destaca los avances significativos que se han producido durante los 18 años de vida de la Conferencia de Provinciales de América Latina y el Caribe (CPAL) y comparte los desafíos que enfrenta.


El 27 de noviembre de 1999 fue fundada la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina y El Caribe respondiendo a los desafíos de la misión en este continente que: son “de tal complejidad y diversidad que requieren formas estables de coordinación y planificación interprovincial”, de manera que se pueda promover “en todos los jesuitas el sentido de misión universal y faciliten la unión, la comunicación, una visión común entre los superiores y la colaboración inter- y supra-provincial” (D5, n 18, CG 35).

En su primer decenio la CPAL produjo dos documentos importantes que orientaron sus proyectos y actividades: el “Principio y Horizonte de nuestra misión en América Latina” (2002- 4ª Asamblea) y los “Desafíos y Prioridades apostólicas para la CPAL hoy” (2005, 11ª Asamblea).

En el año de 2009 los provinciales decidieron elaborar un “proyecto apostólico común” que orientara las acciones inter y supra provinciales en la segunda década del siglo. El PAC fue alimentado no sólo por la CG 35 (2008) sino por las conclusiones de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y Caribeño, Aparecida (2007).

Después de un proceso largo y bien conducido de consulta y discernimiento se estableció que:

1. el mundo de los excluidos, especialmente los indígenas, los migrantes y todas las víctimas de las violencias,
2. el mundo de los jóvenes y su vocación, y
3. la conciencia latinoamericana, especialmente tres territorios prioritarios: Cuba, Haiti y Amazonia son prioridades de nuestras acciones interprovinciales e intersectoriales, siendo todo el Cuerpo Apostólico llamado a vivir :
4. una espiritualidad encarnada y apostólica
5. en un verdadero diálogo con las culturas y las religiones del Continente, y
6. en colaboración, y con un gobierno renovado para la misión.

Llegamos ahora a “la mayoría de edad” (1999-2017) con avances significativos entre los que me gustaría destacar (entre otros):

la creciente corresponsabilidad apostólica alimentada de manera especial por la presencia y entusiasmo de muchos colaboradores laicos y laicas en nuestro cuerpo apostólico,
la mayor cohesión y colaboración a nivel del gobierno de los provinciales, y
el desarrollo y fortalecimiento de importantes redes de trabajo interprovincial e intersectorial en proyectos comunes.

En el conjunto de la Compañía de Jesús somos referencia en materia de capacidad de planear y operar proyectos interprovinciales e intersetorialers, y en el desarrollo de modelos de redes apostólicas. El Equipo Ejecutivo (central) de la CPAL ha hecho modificaciones importantes en su forma de organizarse y de ejercer sus funciones, en orden a favorecer y desarrollar cada vez más estas formas de trabajo bajo la guía del llamado de la CG 36 a discernir, colaborar y trabajar en redes.

La celebración de nuestros primeros 18 años nos abre también a reconocer algunos de los principales desafíos que tenemos (entre otros):

el primero de ellos es colaborar eficazmente en la dinamización de nuestra experiencia espiritual, personal y comunitaria, de manera que renueve nuestra Vida-Misión

el segundo es su consecuencia directa: vivir y actuar más cerca de los pobres, pues “la amistad con ellos nos hace amigos del Rey Eternal”

el tercero es acabar de ganarnos el corazón y el entusiasmo de una parte del Cuerpo Apostólico que todavía ve la CPAL como una cosa extraña y no ha llegado a “sentir y gustar” el valor y el sentido de nuestra misión interprovincial e intersectorial.

Quiera Dios que podamos continuar muchos años más dando cada vez más claramente testimonio de ser un Cuerpo Apostólico fraterno y unido, dedicado completamente a la Misión de Dios a través de la iglesia en el mundo de hoy.