Se realizó la II Conferencia Internacional sobre Redes Jesuitas

Dani Villanueva, S.J., director de Entreculturas, nos habla acerca de la II Conferencia Internacional sobre Redes Jesuitas, que se llevó a cabo del 15 al 17 de febrero de 2018, en la Universidad de Georgetown, Washington, con el fin de trabajar en torno a la cultura, la estrategia y la gobernanza de las redes jesuitas.


No es la primera vez que Jesuit Networking reúne a las principales redes internacionales de la Compañía de Jesús. Lo hicimos en 2012 en Boston College después de la inspiración recibida en la Congregación General 35, y lo hicimos nuevamente la semana pasada, cinco años después, para actualizar nuestras reflexiones sobre redes después de que la 36 congregación identificó el trabajo en redes como una de las claves de nuestra “forma de proceder”.

La II Conferencia sobre Redes Jesuitas tuvo lugar en la Escuela de Negocios de la Universidad de Georgetown, Washington. Treinta y cinco personas de la academia, otros con roles de gobierno en la Compañía de Jesús y los líderes de las principales redes internacionales de la Compañía se reunieron durante dos intensos días de trabajo en torno a la cultura, la estrategia y la gobernanza de redes. Aunque todavía estamos trabajando en el documento final, no podemos resistirnos a proporcionar algunas de las principales reflexiones:

1. La primera convicción es que es nuestra misión, y no las estructuras, lo que polariza nuestro debate. Las redes son una respuesta a una misión renovada que necesita estructuras, procesos y estrategias para desarrollarse. Existe una tensión creativa entre el nivel provincial y las prácticas de las redes, que van más allá de nuestra forma habitual de gobierno, abriéndonos a nuevas dinámicas apostólicas guiadas más por las causas y los desafíos que por las estructuras geográficas o funcionales.

2. Nuestros debates demostraron que debemos trabajar cada vez más en una narrativa global atractiva sobre la misión común de fomentar la colaboración y las redes. Está claro, además, que no existe un modelo único de red, ya que la estructura y estrategia de la red depende de la causa, objetivos, recursos, actores, contextos y culturas locales involucradas.

3. El trabajo en red es una respuesta a un cuerpo apostólico cada vez más diverso y complejo donde, en la búsqueda de una misión universal, debemos estar atentos a las diferencias culturales y la importancia de la adaptación local. Las redes son estructuras que reconocen y aceptan la diversidad, al tiempo que fomentan la inclusión, el sentido de pertenencia y la identidad compartida.

4. Es claramente evidente que las redes nos ayudan a estar más abiertos a lo nuevo, lo diferente y lo desconocido. El dinamismo de la red la convierte en un lugar de innovación y creatividad que nos permite equilibrar nuestra tradición y sentido corporativo con un espíritu emprendedor necesario. Las redes nos permiten reunir a comunidades y grupos de instituciones en busca de nuevos enfoques apostólicos que sean desafiantes y enriquezcan la misión de la Compañía de Jesús.

5. El trabajo en red requiere escucha y deliberación compartidas. Las redes se perciben cada vez más como estructuras que facilitan un discernimiento común que nos permite estar atentos, escuchar y, al mismo tiempo, aprender, penetrar y revelar la dinámica de la participación y el compromiso directo entre las instituciones y las personas para la misión compartida.

6. Las redes pueden tener una dimensión profética porque nos permiten revitalizar lo que existe y caminar más decididamente hacia lo que nuestro cuerpo apostólico puede llegar a ser. Las redes nos están cambiando, desafiándonos, cuestionándonos y sugiriendo nuevas posibilidades que no están al alcance de nuestras estructuras actuales aisladas. Las redes plantean la variable de las posibilidades de trabajo común como un criterio importante a considerar en nuestro discernimiento de las preferencias apostólicas universales.

7. El gran desafío es cómo acompañar y alinear este despertar progresivo de las redes internacionales. Hay muchos puntos de conexión con el gobierno de la Compañía de Jesús que aún deben aclararse, pero estamos empezando a comprender la necesidad de un vínculo formal a través del cual se asigna la misión y se ejerce un nuevo tipo de liderazgo: como persuasión, animación y promoción de redes. Está claro que las dinámicas de red requieren inteligencia y liderazgo específicos para estar al servicio de la Misión, especialmente si queremos que sea un proceso estratégico que se sume al actual dinamismo de discernimiento y reestructuración.

En este momento, hemos identificado hasta 52 redes vinculadas con la misión de la Compañía de Jesús y durante la conferencia hicimos diferentes intentos de visualizar y describir este nuevo nivel de estructura apostólica que no siempre se ajusta o se entiende en relación con nuestra estructura jerárquica clásica. En las próximas semanas, publicaremos los resultados de la conferencia, así como los diversos productos preparados para ella, lo que indudablemente nos ayudará a alimentar una reflexión abierta y mucho más amplia que la que tuvo lugar en Washington la semana pasada.

El proceso de preparación, diálogo y construcción conjunta ha sido una hermosa experiencia de trabajo en red. La mayoría de los asistentes se han conectado a través de la iniciativa www.jesuitnetworking.org que se está convirtiendo en una red de redes que estudia y estimula la reflexión sobre redes jesuitas. Estamos convencidos, de que las redes son una herramienta importante para llevar a cabo nuestra misión en un contexto complejo e incierto, y que pueden ser una de las claves para trabajar juntos en un cuerpo, diverso y plural, que busca discernir y ser un instrumento para la misión.