Mi historia como joven ignaciana

María José Henao nos cuenta cómo ha sido su transformación dentro de la ignacianidad: su paso por Curso Taller, la Pastoral de la Javeriana Cali y muchas experiencias más como Camino Claver han permitido en ella una nueva visión del mundo. Aquí su historia:


Mi experiencia como joven ignaciana comienza en quinto de primaria, cuando llego a la pastoral de mi Colegio, con inseguridades, ganas de cambiar el mundo y de encontrarme con personas reales. Comienzo a vivir experiencias fuertes que me generan muchos interrogantes; en el 2013 me cruzo con una experiencia llamada Curso Taller. Comienzo a reconocerme como persona, con mis cualidades y dificultades, pero lo más importante es que conozco personas que también tienen la misma iniciativa de lograr un mundo mejor.

En Curso Taller identifico dimensiones claras de la vida ignaciana, el servicio, el amor y la importancia de crear comunidad. En ese mismo instante agradezco a mi familia por haber elegido ese mi colegio, el Colegio Berchmans que por 14 años me formó como estudiante, pero lo más importante me formó como una persona integral inculcándome los valores ignacianos.

(...)lo más importante es que conozco personas que también tienen la misma iniciativa de lograr un mundo mejor.

A medida que terminaba el colegio evidencié el crecimiento de la espiritualidad ignaciana de mi hermana mayor. Su entrega y vocación al servicio me motivó a seguir por la misma línea, a seguir sus pasos y a generar unos más grandes. Ingreso a la Universidad Javeriana de Cali. En primer semestre, por el mismo temor de comenzar una carrera y adaptarme a nuevas personas y nuevas metodologías, me alejo un poco de la vida ignaciana, no sé si por pena o como dicen por ahí por ser primípara. Finalizando primer semestre me doy cuenta de que algo hace falta en mi vida, que necesito encontrarme otra vez con ese Dios o con personas que me llenaran de ganas de ver el mundo distinto, y es en ese mismo instante es donde decido ingresar de nuevo a la pastoral, la pastoral de mi universidad.

Puedo decir que ese regreso fue a lo grande, llegué con muchas ganas de conocer personas, pero lo más importante, llegué con el ánimo de vivir una nueva experiencia para mi vida. Campamento Misión ha sido una de las experiencias que más ha movido mi corazón y me ha hecho salirme de mi zona de confort y darme cuenta de que la vida está llena de cosas maravillosas y de personas que están dispuestas a dar lo mejor de sí mismas para hacerte feliz.

Al siguiente semestre ingresé al programa de liderazgo AUSJAL, que duró un año, y ahí trabaje las dimensiones: socio-política, herramientas de liderazgo y la espiritualidad ignaciana. En este programa me encontré con personas con las que compartíamos un mismo gusto de comenzar a crear comunidad, pero no trabajamos eso en ese año por distintos motivos. En este programa de liderazgo me encontré con una María José muy diferente y en ese cambio pasó una situación bastante fuerte que llevó a sacar unos sentimientos que no eran nada buenos para mi vida. Me sentía inconforme conmigo misma y con los demás. En este punto de mi vida es donde encuentro a Dios y agradezco porque por una persona muy especial, que me comentó una actividad de la Red Juvenil Ignaciana, pude vivir una experiencia que me cambió la forma de ver la vida.

(...)me doy cuenta de que algo hace falta en mi vida, que necesito encontrarme otra vez con ese Dios o con personas que me llenaran de ganas de ver el mundo distinto, y es en ese mismo instante es donde decido ingresar de nuevo a la pastoral

Esta experiencia fue Camino Claver 2017, considero, que esta es la que más ha marcado mi vida, me mostró a Dios en todos sus aspectos, lo identifiqué en las personas, en la naturaleza, en la maleta y en el camino. Ha sido el mayor reto de mi vida, no solo por terminar el camino y no abandonarlo, sino que me encontré conmigo misma y aprendí a lidiar con mi cansancio físico y espiritual. En este camino identifiqué el valor de la comunidad y entendí que la comunidad te salva y que si no hubiera sido por las Truchas el camino no hubiera sido el mismo. El camino me dejó personas y una familia para conservar toda mi vida, me enseñaron que Dios está reflejado en cada una de sus palabras, abrazos, saludos y sonrisas que siempre estaban dispuestos a brindarme. De Camino me llevé seres humanos para toda la vida y amigos que a pesar de la distancia sé que siempre están ahí y que un re encuentro con ellos puede ser una de las mejores cosas. Gracias a esta experiencia nació un sueño muy grande que hasta el momento está en construcción y sé que vamos a lograrlo porque le estamos poniendo el alma y el corazón.

En este punto de mi vida es donde encuentro a Dios y agradezco porque por una persona muy especial, que me comentó una actividad de la Red Juvenil Ignaciana, pude vivir una experiencia que me cambió la forma de ver la vida.

Como joven ignaciana he vivido muchas experiencias que me han reafirmado el valor y la importancia de la espiritualidad. Esta experiencias me han enseñado a aceptar a las demás personas y a aceptarme a mí misma tal y como soy, y lo más importante gracias a la vida ignaciana entendí el significado de la reconciliación y cómo esta me ha hecho crecer y seguir formándome como persona. Como decía un jesuita, si me enamoro y permanezco enamorada eso lo decidirá todo, y sí, estoy enamorada de esta vida gracias a Dios, mi familia y amigos. Es cierto, entramos para aprender y salimos para servir y de esto se ha tratado mi experiencia, he entrado a aprender y lo sigo haciendo para poder salir y servirle al mundo, y que este mundo se enamore de este mismo estilo con el que muchos soñamos; por eso creo que: Los líderes no nacen, se hacen, lo posible esta hecho lo imposible lo haremos de esto se ha tratado mi vida ignaciana. Esta es entonces mi motivación e inspiración para apostarle al cambio.