Testimonio de Michelle Olarte, voluntaria del SJR Colombia

Habla de su paso por el voluntariado


Michelle Olarte recientemente terminó su voluntariado en el SJR Colombia, equipo del Valle del Cauca con sede de Buenaventura. Joven profesional, estuvo vinculada al SJR en África. Nos cuenta su experiencia como voluntaria.

Hola Michelle, hace poco terminaste la experiencia en el Voluntariado Puente del SJR Colombia (equipo del Valle) con sede en Buenaventura. Cuéntanos ¿cómo llegaste al SJR ?

R: Hace un tiempo tuve la oportunidad de conocer al SJR en otro lugar del mundo y de descubrir algo que en mi opinión caracteriza su estilo de trabajo: llegar allí donde otros no llegan, y con esto me refiero a territorios físicos, mentales y emocionales. Esta no es una tarea fácil y la responsabilidad de hacerlo no es poca.Sin embargo este es el encanto, este es el compromiso, este es el reto, el aprendizaje de acompañar, servir y defender, es lo que ha impulsado mi interés de trabajar con el 8. Es así como buscando en las redes sociales me pongo en contacto con Fernando quien en ese momento era el encargado del proceso de voluntariado e inicia la aventura en el SJR Colombia.

¿Qué profesión tienes?

R:Me considero una mujer inclinada por el trabajo en el campo social con conciencia crítica, soy licenciada en Ciencias Políticas y Sociales,especialista en Ayuda Humanitaria Internacional, master en Cooperación para el Desarrollo y cuento con algunos estudios sobre migración y género.

¿Cómo es el día a día de una voluntaria-o en el SJR (Valle del Cauca)?

R: El día a día es estar con la gente. El proceso que acompañé es el de casos a la puerta en donde la labor más importante es precisamente escuchar. No escuchamos problemas, escuchamos a personas cada una de ellas con una historia de vida muchas de ellas con una familia y la tarea es ver más allá del dolor y acompañarlas para que se perciban a sí mismas no solo como víctimas sino también como sujetos de derechos por esta misma situación y como ciudadanos/as colombianos/as y para ello durante el pasado año trabajamos con un equipo estupendo: Martha, Cristina, Olga, Stephanie, Marcela, Lady, Diana, Yurimas recientemente con Andrea, Paola,July, Cindy y Monica contando siempre con el coordinador del equipo Randolf y Zindia la auxiliar administrativa, quienes saben cumplir con la difícil tarea de tirar anclas y soltar amarras.

al SJR vienen voluntarios de varias regiones del país, con diferentes costumbres y motivaciones, muchos de ustedes es la primera vez que están fuera de sus casas y se enfrentan por primera vez también a una responsabilidad distinta de la académica ¿Cómo se vive ese momento y cómo es la convivencia en la casa que el SJR tiene dispuesta para ustedes?

R: En mi caso tengo un par de años de estar trabando y buscando camino fuera de casa y tengo la fortuna de contar con una familia a la que amo profundamente y que apoya y respeta mis decisiones algo fundamental para mi proyecto de vida. En la casa de voluntarios/as la convivencia ha sido estupenda es un compartir respetando las singularidades de cada una de nosotras, cada una cuenta con su propio espacio y vivimos de manera sencilla pero con las comodidades básicas lo que permite tener momentos de descanso y de compartir diferentes al laboral. La mayoría de mis compañeras son recién graduadas de la universidad y pienso que el SJR brinda a ambos tipos de perfiles –recién graduados/as o con algo de experiencia- la oportunidad de aprender pero sobre todo de proponer, es un espacio donde tus iniciativas son escuchadas lo que te permite crecer como persona y como profesional al tiempo que pones en práctica tu caja de herramientas y adquieres otras nuevas.

Después del voluntariado ¿Qué lectura tienes de nuestro país?

R: Tengo una mejor lectura del conflicto, de cómo las afectaciones son diferentes sobre comunidades afrodescendientes e indígenas y de cómo en contextos de pobreza y vulnerabilidad son aún más intensas sobre mujeres, niños/as y adultos/as mayores y pienso que los/as colombianos/as estamos en mora de percibir a la región del pacifico como una región importante no solo para la proyección económica del país,sino como un territorio en donde viven comunidades con unas formas de vida y de pensar el desarrollo muy diferente a la del resto del país.

Tu que has estado completamente inmersa en el acompañamiento a las víctimas del desplazamiento forzado en Colombia ¿De qué manera te ha tocado a nivel interior esta experiencia?

R:Hace un año una mujer desplazada de 24 años cabeza de un hogar de cuatro hijos, una abuela y una hermana cuyo esposo había sido asesinado unos dos años atrás, se acercó a la sede con la intención de pedirnos colaboración para una pequeña iniciativa de auto-sostenimiento. Con el paso del tiempo y del mismo acompañamiento le ayudamos en la construcción de su pequeña casa, a conseguir documentación de sus hijas y más recientemente la documentación de ella y de su nueva pareja para poder contraer matrimonio. Siento que las cualidades más importante para el trabajo comunitario son la empatía y la paciencia, la empatía es precisamente comprender el dolor que hay en el otro entendiendo que no lo podemos ni lo sabemos todo, el poder aceptarlo y comprender que no podemos cambiar el mundo pero que con un poco de paciencia y perseverancia si puedes hacer algo que puede marcar la diferencia para alguien.

Michelle, muchas gracias por aceptar esta entrevista.

EQUIPO DE COMUNICACIONES
SJR COLOMBIA