EL MENSAJE DEL DOMINGO  
Por: Gabriel Jaime Pérez, S.J.


XVIII Domingo
Ordinario - Ciclo C

Agosto 1 - 2010
 


 

En aquel tiempo, uno de entre la gente le dijo a Jesús: -Maestro, dile a mi hermano que me dé mi parte de la herencia. Y Jesús le contestó: -Amigo, ¿quién me ha puesto sobre ustedes como juez o repartidor? También dijo: -Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende de poseer muchas cosas. Entonces les contó esta parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras dieron una gran cosecha. El rico se puso a pensar: '¿Qué haré? No tengo dónde guardar mi cosecha.' Y se dijo: 'Ya sé lo que voy a hacer. Derribaré mis graneros y levantaré otros más grandes, para guardar en ellos toda mi cosecha y todo lo que tengo. Luego me diré: Amigo, tienes muchas cosas guardadas para muchos años; descansa, come, bebe, goza de la vida.'
 

 

 

 

 

   

Pero Dios le dijo: 'Necio, esta misma noche perderás la vida, y lo que tienes guardado, ¿para quién será?' Así le pasa al hombre que amontona riquezas para sí mismo, pero es pobre delante de Dios. (Lucas 12, 13-21).

 

1. Cuídense ustedes de toda avaricia

 

Jesús en su vida terrena aprovechaba todas las ocasiones posibles para invitar a la gente  a orientar su vida en la onda del Reino de Dios. En esta ocasión, ante la solicitud que le hace uno de sus oyentes pidiéndole que le ordene a su hermano repartir su herencia con él, lo invita a descubrir cuál es la verdadera riqueza. Y es precisamente éste el sentido de la parábola del hacendado codicioso y avaro, con la cual le dio Jesús a aquel hombre una respuesta mucho más enriquecedora de la que esperaba.

 

La enseñanza del Evangelio de este domingo nos muestra una interesante consonancia con el texto bíblico de la primera lectura tomada de uno de los libros el Antiguo Testamento  llamados “sapienciales” (Eclesiastés 1,2; 2,21-23): Vanidad de vanidades, todo es vanidad...  Se trata de una reflexión de sabiduría sobre la avaricia, que es uno de los siete pecados “capitales” junto con la soberbia, la ira, la envidia, la pereza, la gula y la lujuria. El pecado capital de la avaricia consiste en el afán desmedido de acumular bienes materiales, que lleva a quiena lo tiene a convertirse en esclavo de la ambición.

    

2. Y lo que tienes guardado, ¿para quién será? 

 

Es significativo cómo en los cálculos del avaro de la parábola sólo entra él, nadie más. Por ninguna parte aparece en su mente la idea de compartir sus bienes o de hacer algo productivo por los demás, ni siquiera por sus seres queridos, pues parece que ni los tuviera. Es un perfecto egoísta que solo piensa en sí mismo. Por eso la pregunta que le hace Dios lleva el propósito de bajarlo de esa nube: Y lo que tienes guardado, ¿para quién será? ” Es una pregunta de sabiduría que lo invita a reconocer lo transitorio de la vida y, a partir de este reconocimiento, cambiar su mentalidad. 

 

El Salmo 90 (89), escogido para la liturgia eucarística de este domingo, contiene una petición que va también en consonancia con la enseñanza sapiencial del Evangelio: Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. En otras palabras, se trata de una petición de sabiduría para reconocer que la vida presente es pasajera, y por tanto lo que verdaderamente importa es aprovecharla, no para acumular en forma egoísta riquezas materiales que en definitiva no podremos llevarnos al más allá, sino para enriquecernos con los bienes espirituales, que sí tienen un valor eterno.

 

 3. Así le pasa al que amontona riquezas para sí pero es pobre delante de Dios

 

En la segunda lectura, tomada de la carta san Pablo a los Colosenses (3, 1-5.9-11), el apóstol les hace a los primeros cristianos de la ciudad de Colosas, en el Asia Menor (hoy Turquía), una invitación que es también para todos nosotros: Aspiren a los bienes de arriba, no a los de la tierra (…) No sigan engañándose unos a otros. Despójense de la vieja condición humana, con sus obras, y revístanse de la nueva condición. Entre  las características de la vieja condición, que corresponde a todo lo terreno que hay en nosotros, san Pablo enumera precisamente la codicia y la avaricia. Pero hay un detalle muy significativo. Cuando se refiere a la avaricia, dice que es una idolatría.

 

¡Qué lamentable es la existencia de quienes se postran ante el falso dios dinero, entregándole y sacrificándole todo, dejándose arrastrar hacia la corrupción, la traición a la familia y a los amigos, la explotación de las personas, hasta llegar incluso a la violencia y a los crímenes mas abominables, todo  para satisfacer los caprichos de la ambición de poseer y acumular riquezas materiales! En nuestro país y en nuestra región esta forma de idolatría la vemos a diario, ligada especialmente al narcotráfico.

 

Qué despreciable es en definitiva la vida del cicatero -es decir, el avaro, codicioso, tacaño o cují-, de quien podrá decirse cuando lleven sus despojos mortales de camino hacia el cementerio:

 

Ahí va el cicatero, en un ataúd:  

gastó su salud buscando dinero;

gastó su dinero buscando salud;

vivió sin salud, murió sin dinero  

y ahí va el cicatero, en un ataúd.

 

Así le pasa al que amontona riquezas para sí, pero es pobre delante de Dios, termina diciendo Jesús al concluir la parábola. ¿Y qué es en este sentido ser “pobre delante de Dios”? Es no producir o no haber producido nada en forma constructiva por el bien de los demás, por una sociedad más justa en la que todos, empezando por los más necesitados, compartamos como hermanos, como hijos de Dios, los bienes de su creación. A este respecto conviene tener en cuenta lo que sigue en el mismo capítulo 12 del Evangelio según san Lucas, en el que Jesús nos invita a no andar preocupados por lo material como si fuera el fin supremo, sino a buscar ante todo el Reino de Dios y su justicia. Porque si buscamos de verdad el Reino de Dios, que es el poder del Amor que hace posible el reconocimiento de la dignidad y los derechos humanos de todas las personas, todo lo demás nos vendrá por añadidura (Lucas 12, 22-34).-

 
gperez@javerianacali.edu.co

 
     

 

 

 

 

 

 

 

 

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