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Del 22
de febrero al 28 de mayo, se lleva a cabo en Sao
Leopoldo, Brasil, el XXIV Curso de Formación Permanente
para Jesuitas de América Latina y España (CURFOPAL),
cuyo Director es el P. Javier Osuna, S.J., quien asumirá
hasta el presente año esta misión que le fue encomendada
por la Conferencia de Provinciales de América Latina (CPAL)
desde el 2004.
El grupo
de jesuitas que participan en esta sesión se compone de
13 Sacerdotes y 3 Hermanos. 4 de España, 4 de Brasil, 3
de Colombia, 2 de Centroamérica, 2 de México y 1 de
Guyana. Los colombianos son Pedro Nel Ortiz, Baudilio
Carvajal y Augusto Sierra.
El Curso
comienza con una semana de integración y
presentación personal y otra dedicada al
Diario Intensivo de Progoff, dirigido por el P. Luis de
Diego, S.J. A lo largo de las siguientes semanas un
grupo de profesores jesuitas de distintas Provincias de
América Latina, expertos en sus respectivas materias,
ofrecen conferencias de profundización y actualización
sobre Fe y problemas actuales, Teología Bíblica,
Cristología, Eclesiología, Enseñanza social de la
Iglesia, Etica teológica, Sacramentos, Espiritualidad
Ignaciana. Las horas de la tarde están dedicadas a la
lectura y reflexión personal y a diversas reuniones
grupales para compartir los diversos aspectos del
Programa.
La
actualización académica es sólo un aspecto
del Curso de Formación Permanente. El objetivo que se
propone es principalmente revigorizar la
vida espiritual y apostólica;
volver a las fuentes de los Ejercicios, las
Constituciones, el carisma fundacional, para “sentir y
gustar” nuevamente nuestra vocación como colaboradores
de la misión de Jesucristo en la Compañía.
En los
días anteriores a la Semana Santa, el grupo realiza una
peregrinación particularmente impactante a las
Reducciones jesuíticas de Brasil, Paraguay y Argentina,
y una visita a las cataratas de Iguazú, y se dispersa
luego por diversos lugares vecinos, de Paraguay y
Brasil, para ayudar a la celebración del Triduo Pascual
en parroquias populares.
La
convivencia durante estos tres meses, a través del
intercambio de las propias experiencias de vida y
trabajo apostólico en las diversas Provincias y países,
de la concelebración de la Eucaristía y la oración
comunitaria, y de la espontánea amistad que se va
creando entre todos los participantes, es, sin lugar a
dudas, el aspecto más apreciado por los jesuitas que han
participado en el Programa los años anteriores. Las
evaluaciones finales destacan invariablemente que el
Curso ha servido para vivir una rica experiencia de
Compañía universal, que ha sido una verdadera “escuela
del afecto” como la que proponía San Ignacio para la
Tercera Probación, que les ha propiciado una etapa muy
rica en su vida de Compañía para retornar con renovado
impulso y fervor a la misión.
El Curso
termina con los Ejercicios de San Ignacio, ocho días,
con acompañamiento personal, orientados por el P. Javier
Osuna.
Contamos
con el apoyo espiritual de nuestros compañeros jesuitas
para realizar fructuosamente este Programa
interprovincial que el P.Peter-Hans Kolvenbach solía
calificar como una de las experiencias de formación
permanente más valiosas que ofrecía la Compañía.
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