|
ü
Lecturas:
o
Libro del Apocalipsis 7, 2-4. 9-14
o
I carta del apóstol San Juan 3, 1-3
o
Mateo 5, 1-12
ü
Hoy celebra la liturgia la fiesta de Todos
los Santos, que fue precedida por el Halloween o Noche de las Brujas, y que
tendrá, como continuación, la conmemoración de los Fieles Difuntos. Estas
celebraciones en tres días sucesivos (31 de octubre, Halloween; 1 de
noviembre, Todos los Santos; 2 de noviembre, Difuntos), aunque muy
diferentes, tienen unas conexiones interesantes. Por eso su programación
consecutiva no es una simple coincidencia.
ü
En esta celebración dominical, los invito a
descubrir el sentido de cada una de ellas así como sus conexiones, siguiendo
su secuencia temporal.
ü
Empecemos, pues, por el 31 de octubre con
su Noche de Brujas o Halloween:
o
La fiesta del Halloween o Noche de las
Brujas tiene una historia muy antigua y en ella convergen tradiciones muy
diferentes; usando una palabra técnica que no es muy conocida para la
mayoría de las personas, podemos afirmar que esta fiesta es un caso muy
interesante de “sincretismo” religioso y cultural
o
Lo más antiguo que se conoce es una
celebración Celta en las Islas Británicas en el siglo I A.C. Esta
celebración se llamaba “samhein” y se celebraba en los primeros días de
noviembre; los sacerdotes de esa religión que se llamaba Druidismo servían
de “médium” para comunicarse con los antepasados difuntos; los celtas creían
que los espíritus de los muertos regresaban a principios de noviembre para
visitar su antigua lugar de vivienda
o
Con la llegada del Cristianismo desaparece
el Druidismo como religión, pero los nuevos bautizados siguen con la
costumbre de invocar a los espíritus.
o
Los ingleses recientemente bautizados
empezaron a celebrar la víspera de la fiesta de Todos los Santos; en inglés
antiguo la fiesta se llamaba “All Hallow’s Even” (= noche de todos los
santos); poco a poco fue degenerando la pronunciación y se llegó a la
palabra que hoy usamos en inglés, “Halloween”
o
Los ingleses empezaron a mezclar las dos
celebraciones litúrgicas, la de Todos los Santos y la de los Difuntos; esta
fusión de dos fiestas, unida a la creencia generalizada durante la Edad
Media en brujas y demás espíritus, llevó a que la celebración del
“Halloween” juntara brujas, fantasmas, diablos, muertos, disfraces
o
Esta tradición anglosajona es retomada por
los norteamericanos, quienes la comercializaron y nosotros la copiamos, y
así llegamos a la “Noche de las Brujas” del 31 de octubre
o
Así, pues, detrás de la inocente
celebración de los niños hay una historia muy larga, donde coexisten
elementos de orígenes muy diversos y que se ha convertido en objeto de
consumo de las grandes tiendas.
ü
En este momento de la reflexión es claro
para nosotros que la celebración de la Noche de Brujas o Halloween es punto
de encuentro de un rito celebrado por los Celtas de las Islas Británicas,
quienes, al convertirse al cristianismo siguieron invocando a los espíritus
como lo habían hecho sus abuelos, e igualmente acogieron los ritos y fiestas
que les proponía la nueva religión, el Cristianismo.
ü
Esto nos lleva a indagar por los orígenes
de la fiesta del 1 de noviembre para honrar a todos los santos:
o
Los primeros cristianos sentían una
especial veneración por los mártires, aquellos seres excepcionales que
habían sacrificado sus vidas por ser consecuentes con su fe. Cada año
conmemoraban el aniversario de su muerte con una celebración eucarística y,
si podían, visitaban su tumba.
o
Cuando cesaron las persecuciones, los
cristianos no sólo continuaron honrando la memoria de los mártires, sino que
también honraron la memoria de otros cristianos que habían dado un ejemplo
notable de fidelidad al evangelio, se habían distinguido por su profunda
vida interior y por el servicio desinteresado a los hermanos.
o
Ante la imposibilidad de honrar
individualmente a los innumerables hombres y mujeres que habían vivido con
particular intensidad su compromiso de fe, la Iglesia estableció esta
fiesta para honrar a TODOS LOS SANTOS, los famosos y los anónimos, los
canonizados y los del montón, mujeres y hombres, pertenecientes a todas las
actividades humanas y a todas las culturas.
o
Esta fiesta también nos invita a
reflexionar sobre el llamado que Dios nos hace a la santidad, la cual no
consiste en manifestaciones extrañas sino en cumplir fielmente la voluntad
de Dios en la vida diaria.
ü
Este recuerdo de los que nos han precedido
en la casa de nuestro Padre común, nos conduce a hacer un alto en el camino
para orar por nuestros difuntos. Tal es el sentido afectuoso y lleno de
nostalgia de esta conmemoración del 2 de noviembre:
o
El 2 de noviembre es un día de recuerdos:
nuestra memoria revive aquellos momentos que compartimos con los que ya
murieron; esos recuerdos nos hacen alternar sentimientos de tristeza y
recuerdos felices
o
El 2 de noviembre es un día de oración: a
través de la oración nos ponemos en comunicación con nuestros seres queridos
quienes, aunque no nos acompañan físicamente, sí continúan actuantes en
nuestras vidas; la oración nos permite hacer realidad la “comunión de los
santos”, esa solidaridad que rompe las barreras del espacio y del tiempo
o
El 2 de noviembre es un día en el que
fortalecemos nuestra identidad: el recuerdo de nuestros seres queridos nos
permite renovar la conciencia de nuestras tradiciones, de nuestros valores,
de nuestras costumbres
o
El 2 de noviembre es un día en el que
expresamos nuestros sentimientos a través de gestos cargados de
significados: mucha gente va al cementerio (la palabra “cementerio”
significa “dormitorio”), limpian las tumbas, hacen arreglos florales, rezan.
ü
Es hora de terminar nuestra meditación
dominical, en la cual hemos querido articular las tres celebraciones del
Halloween, Todos los Santos y Fieles Difuntos. En medio de su diversidad,
hay ciertos elementos comunes que vale la pena destacar.
jpelaez@javerianacali.edu.co |