|
ü
Lecturas:
o
I Libro de los Reyes 17, 10-16
o
Carta a los Hebreos 9, 24-28
o
Marcos 12, 38-44
ü
La liturgia de hoy nos anuncia un mensaje
de generosidad, a través del ejemplo de estas dos sencillas mujeres: la
viuda de Sarepta que compartió con el profeta Elías la última ración de
harina que quedaba en su despensa, y la mujer que dio como limosna dos
monedas, que era todo lo que tenía en medio de su pobreza.
ü
Las dos mujeres que ocupan el centro de
estos relatos bíblicos son viudas. ¿Se trata de una simple coincidencia?
¿Cuál es el significado de esta precisión sobre su estado civil?
o
Recordemos que la vida de Israel giraba
alrededor de estructuras patriarcales; el hombre era el gran protagonista de
la vida social, económica, política y religiosa.
o
En este contexto patriarcal y machista, la
inserción de la mujer en la sociedad era a través del marido; de ahí que la
muerte de éste significaba para la mujer un duro golpe para su status y
presencia en la vida de la comunidad. La mujer sola estaba en una terrible
desventaja.
o
De ahí que la generosidad mostrada por
estas dos mujeres reviste un particular significado, porque es el
desprendimiento de quien carece aun de lo básico.
o
¿Qué motivos llevaron a estas mujeres a
entregar lo poco que tenían? En el caso de la viuda de Sarepta, su
generosidad fue un gesto de solidaridad con el profeta que pasaba hambre; se
trata de un comportamiento frecuente entre personas de escasos recursos. En
el caso de la viuda del Templo, su generosidad estuvo inspirada en el deseo
de contribuir al mantenimiento de la Casa de Dios.
ü
Hagamos un alto en el camino para
preguntarnos por qué motivos los seres humanos dan dinero a las
organizaciones sociales y religiosas. En medio de la infinita variedad de
motivos, podemos identificar dos grandes grupos: aquellos que lo hacen por
razones nobles y altruistas, y aquellos que tienen otras agendas poco
transparentes, aunque siempre las disfrazan de filantropía.
ü
Empecemos por este segundo grupo:
o
Aquellos personajes que han acumulado una
fortuna por medios poco ortodoxos, buscan alcanzar una cierta respetabilidad
a través de sus aportes a obras sociales; por este camino pretenden que la
sociedad perdone el origen ilegítimo de su dinero.
o
Otras personas se muestran generosas con
los demás con el fin de comprar fidelidades que pueden ser útiles en el
futuro. Estos favores no son gratuitos sino que se cobran; y las formas de
pago son múltiples: desde el voto el día de las elecciones hasta la acción
delictiva. Los mafiosos y algunos políticos son hábiles maestros en este
arte de las fidelidades compradas dando dinero en medio de las necesidades.
o
Una situación dramática de aparente
generosidad la promueven aquellos padres de familia que, por múltiples
razones, no tienen una relación cercana con sus hijos, y tratan de compensar
con dinero el afecto que no les dieron. En los casos de tormentosos
procesos de divorcio, los hijos se convierten en campo de batalla del odio
de sus padres, y se busca ganarlos para la propia causa con regalos.
ü
Estos son algunos ejemplos de aparentes
expresiones de generosidad que ocultan motivaciones oscuras.
ü
Pasemos ahora a aquellas personas que
comparten sus bienes, su tiempo y su experiencia por motivos nobles que vale
la pena explicitar:
o
Hay muchas personas que tienen alma de
filántropos y desean contribuir, en la medida de sus posibilidades, al
mejoramiento del mundo en que vivimos. Así contribuyen al desarrollo de la
ciencia, apoyan campañas humanitarias. Los ejemplos son infinitos, gracias a
Dios.
o
Otras personas tienen un acendrado sentido
de la justicia social y aportan a la construcción de un mundo más
equitativo e incluyente. Conocemos la existencia de numerosas organizaciones
de voluntarios y voluntarias que entregan su tiempo y su afecto a los niños,
a los ancianos, a las madres solteras, a los enfermos, etc.
o
También conocemos a personas que, además de
su sensibilidad humana y social, viven intensamente su compromiso cristiano
y actúan de manera que su fe se traduce en acciones de justicia, y
reconocen en los pobres a los predilectos de Dios.
ü
En este domingo dejemos que el ejemplo de
estas dos sencillas mujeres inspire nuestras vidas y avancemos en la puesta
en práctica de la responsabilidad social allí donde estamos: en el hogar,
en la empresa, en la política, en la comunidad; y pidámosle a Dios que
descubramos la alegría de compartir lo que tenemos, lo que somos, lo que
sabemos.
jpelaez@javerianacali.edu.co |