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La liturgia
de hoy propone a nuestra consideración la escena de las Bodas de Caná.
Se trata de la primera actuación pública de Jesús, su presentación
oficial ante la comunidad. Llama la atención que esta “première de
gala” tenga lugar en el ambiente festivo de una boda.
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Para
comprender el alcance de la actuación de Jesús, debemos situarnos dentro
de las costumbres sociales de la época:
o
La
celebración de una boda constituía un acontecimiento dentro de la
comunidad (no tenía las connotaciones fuertemente individualistas de
nuestra época). En una sociedad como la israelita, con una acendrada
conciencia comunitaria, la constitución de un nuevo grupo familiar era
motivo de fiesta.
o
Los
familiares y amigos celebraban durante una semana, y durante este
periodo, los invitados comían, bebían y bailaban por cuenta del novio,
quien debía prepararse cuidadosamente para que no faltara nada. De lo
contrario, sería objeto de las burlas de sus vecinos y conocidos.
o
Pues bien, en
la fiesta a la que Jesús y sus discípulos son invitados, el vino
comienza a escasear. Y se encienden las alarmas.
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Nos dice el
evangelista Juan: “Esto que Jesús hizo en Caná de Galilea fue la primera
de sus señales milagrosas. Así mostró su gloria y sus discípulos
creyeron en Él”:
o
Ciertamente,
Jesús sacó de un apuro a su amigo. El aporte que le hizo a este
atribulado novio y anfitrión fue espléndido: ¡600 litros del mejor vino!
o
Sin embargo,
su acción no debe interpretarse como un simple gesto de solidaridad con
el amigo en dificultades.
o
Dentro del
contexto bíblico, un signo no tiene un significado en sí mismo, sino que
va más allá y nos descubre una realidad diferente. El texto nos sugiere
que la acción de Jesús solo fue conocida por un puñado de personas: el
novio, el organizador de la fiesta, los meseros, María y alguno más… Al
novio no le convenía que se divulgara el problema superado.
o
El objetivo
de esta señal de Jesús eran los discípulos, que se habían vinculado
recientemente al grupo. Por eso el evangelista Juan nos dice: “Así
mostró su gloria y sus discípulos creyeron en Él”
o
Esta será una
constante a lo largo de la vida pública de Jesús: sus señales y
prodigios (curación de enfermos, multiplicación de panes, resurrección
de muertos, etc.) no son fines en sí mismos sino que tienen una
finalidad espiritual, que es suscitar la fe. Jesús no busca aplausos ni
reconocimientos sociales.
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Jesús realiza
su primera señal en una fiesta. No es una simple coincidencia. Jesús nos
quiere dar varios mensajes:
o
El amor de la
pareja es hermoso, es bendecido por Dios y debe contar con el apoyo de
la comunidad. La presencia de Jesús en esa boda es una palabra de
bendición.
o
El éxito en
la realización de un proyecto de pareja es motivo de alegría para la
sociedad y para la Iglesia, así como su fracaso es causa de duelo.
o
La
multiplicación del agua en vino nos está diciendo que Dios quiere que
vivamos con alegría, que celebremos, que compartamos. La tristeza corroe
el corazón y nos roba la energía vital. Ahora bien, la celebración –
como todo lo demás – debe ser realizada con moderación. Los excesos
conducen a comportamientos lamentables y de consecuencias imprevisibles.
o
Debemos
desterrar una visión melancólica y triste de la religión. Los que
creemos en Dios y reconocemos a Jesucristo como nuestro Salvador
debemos sonreír y mirar con optimismo el presente y el futuro.
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En esta
escena de las Bodas de Caná, María es protagonista principal:
o
Llama la
atención que el evangelista Juan nunca la llama por su nombre “María”,
sino que se refiere a ella como “la madre de Jesús”
o
Así pone de
manifiesto que la vinculación con Jesús es la misión de esta mujer y su
título más sublime. Ella lo concibió en sus entrañas, lo cuidó durante
la niñez y la adolescencia, lo familiarizó con las prácticas de los
judíos piadosos. Este momento de las Bodas de Caná marca el tránsito, en
la vida de Jesús, de lo privado a lo público, de la vida de hogar al
servicio a la comunidad.
o
Detengámonos
un momento a observar cómo actúa María dentro de la fiesta: su
presencia es discreta, está pendiente de todo, se da cuenta de la
angustia del novio ante la escasez de vino, comunica a Jesús su
observación sin formular ninguna petición; simplemente dice: “Ya no
tienen vino”, y deja en sus manos la decisión.
o
Al leer los
evangelios vemos cómo María está presente en los comienzos de la vida
pública de Jesús; después desaparece silenciosamente, lo cual no
significa que se desentendiera de la actividad evangelizadora de Jesús;
y vuelve a hacerse presente al final, en el drama de la Pasión.
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¿Cómo
reacciona Jesús ante el comentario de María?
o
La respuesta
parece un poco brusca: “Mujer, ¿qué podemos hacer tú y yo? Todavía no
llega mi hora”
o
Sus palabras
no deben interpretarse como una descortesía hacia su madre. Simplemente
le recuerda cuál es la prioridad absoluta que inspira todas sus
acciones, que es cumplir la voluntad del Padre.
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Es hora de
terminar esta sencilla meditación dominical sobre las Bodas de Caná.
Su presencia en una boda es bendición y santificación del amor humano.
Quiere compartir las alegrías y celebraciones humanas. La actuación de
María nos hace tomar conciencia de su sensibilidad ante las carencias
humanas y de su papel de intercesora ante su Hijo.