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Lecturas:
o
Hechos de los
Apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48
o
I Carta del
apóstol San Juan 4, 7-10
o
Juan 15, 9-17
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A través de las
lecturas de la Pascua vamos avanzando en el conocimiento de Jesús y,
conociéndolo a Él, conocemos a Dios Padre. Para poder comprender la riqueza
del mensaje de Jesús, que nos manifiesta la relación tan especial que su
Padre Celestial y Él desean establecer con la humanidad, conviene tener como
punto de referencia la imagen de Dios a la que se refería Albert Einstein,
científico destacadísimo del siglo XX.
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Para Einstein,
Dios es un ser distante, que inventó la física y las matemáticas, y puso al
universo en movimiento hace unos 14.000 millones de años, y que luego se
dedicó a atender otros proyectos más importantes, desinteresándose de la
humanidad, que quedó abandonada a su suerte. Así pensaba este científico.
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Para los
creyentes, las lecturas pascuales nos dan un mensaje muy diferente. A través
de las imágenes del buen Pastor y de la vid y los sarmientos, Jesús nos está
explicando que el plan de Dios sobre la humanidad está basado en una
comunicación muy cercana, y no en un olímpico desdén como lo plantea
Einstein.
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En el evangelio
de hoy encontramos expresiones impactantes: “como el Padre me ama, así los
amo yo”, “ya no los llamo siervos; a ustedes los llamo amigos, porque les he
dado a conocer todo lo que le he oído a mi Padre”. Estas frases son
revolucionarias en la historia de las religiones porque muestran una gran
cercanía entre Dios y la humanidad, entre el Creador y las creaturas.
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En la tradición
judeo – cristiana y en las enseñanzas de Jesús, la religión no es sinónimo
de apaciguamiento de los poderes arbitrarios de la divinidad, sino lugar de
encuentro y comunión. El amor – y no el temor – se convierte en el eje de la
relación. Por eso el evangelio de hoy nos dice: “permanezcan en mi amor; si
cumplen mis mandamientos, permanecen en mi amor”.
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Estas palabras de
Jesús obedecen a una lógica simple: el amor verdadero pasa de las palabras a
los hechos. Cuando Jesús nos exhorta a cumplir sus mandamientos va más allá
de las Tablas de la Ley recibidas por Moisés; es una invitación a poner en
práctica la tarea que Él nos ha asignado en medio de la comunidad, teniendo
en cuenta nuestra vocación y carismas particulares.
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No existe un
auténtico amor a Jesucristo que no pase a través del compromiso con los
demás. Y este compromiso lo asumió Él hasta las últimas consecuencias:
“nadie tiene amor más grande a sus amigos que el que da la vida por ellos”.
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En el texto
evangélico que acabamos de escuchar, Jesús nos ofrece otros elementos que
nos permiten conocer la naturaleza de esta amistad:
o
La iniciativa la
ha tomado Él: “no son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he
elegido”.
o
Esta iniciativa
eterna del Padre irrumpe en la historia cuando el Hijo se encarna en las
entrañas de María y asume nuestra condición humana.
o
Esta iniciativa
de Dios Padre, a través de su Hijo, no bloquea la libertad humana, pues
podemos aceptar o rechazar la invitación.
o
En el contexto de
la misión, la amistad con Jesús nos lleva a colaborar en un proyecto que es
obra de todos, asumiendo cada uno sus propias responsabilidades.
o
Al constituirnos
en sus colaboradores, Jesús nos está dando una gran muestra de confianza.
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La colaboración
en la misión no es algo que llevamos a cabo en los tiempos libres. No.
Colaboramos en la misión cuando asumimos responsablemente nuestras tareas en
el entorno familiar, en las actividades laborales, en nuestras actuaciones
en el seno de la sociedad civil y en la comunidad eclesial.
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Jesús quiere que
asumamos nuestra misión con profesionalismo. En el evangelio de hoy nos
dice: “los he destinado para que vayan y den fruto y su fruto permanezca”.
Estas instrucciones de Jesús piden una acción en profundidad. Por eso
debemos evitar la tentación de acciones evangelizadoras masivas, que pueden
ser muy vistosas, pero cuya eficacia es muy dudosa pues sus efectos no echan
raíces.
Es hora de terminar nuestra meditación dominical. A través de las palabras
de Jesús descubrimos la intención de Dios respecto a la humanidad. Quiere
acompañarnos en nuestro peregrinar, nos invita a establecer con Él una
amistad especial, le interesa nuestra suerte y nos conoce por nuestro nombre
a pesar de nuestra pequeñez.
jpelaez@javerianacali.edu.co |