PISTAS HOMILÍA DOMINICAL

Jorge Humberto Peláez, S.J.

TIEMPO ORDINARIO - DOMINGO XX A

(17-agosto-2008)
 


ü      Lecturas:

o       Profeta Isaías 56, 1. 6-7

o       Carta de San Pablo a los Romanos 11, 13-15. 29-32

o       Mateo 15, 21-28

ü      El mensaje teológico de este domingo gira alrededor de la universalidad de la salvación: la vida divina se ofrece a todos los pueblos sin excepción. Este mensaje se desarrolla en dos momentos: en el anuncio del profeta Isaías y en la fe a toda prueba que confiesa la mujer cananea.

ü      Veamos qué anuncia el profeta Isaías:

o       “Yo conduciré hasta mi monte santo, para llenarlos de alegría en mi casa de oración, a los extranjeros que se adhieran a mí, para servirme por amor y con el deseo de ser mis servidores […] Aceptaré con agrado en mi altar sus holocaustos y sus sacrificios”

o       Esta apertura que manifiesta el profeta Isaías no debió gustar a sus contemporáneos pues en ese momento de la historia de la salvación, la Alianza se vivía como una relación exclusiva entre Yahvé y el pueblo de Israel. Las palabras de Isaías se anticipan a la Alianza que será sellada por Cristo en la cruz, alianza nueva y eterna que desborda las fronteras de los pueblos.

ü      ¿Cómo se realizó la acción evangelizadora de Jesús?

o       En repetidas ocasiones afirma que ha venido para salvar a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Así pues, el pueblo heredero de la promesa es el objetivo prioritario de su anuncio de salvación.

o       Sin embargo, en la medida en que los fariseos van endureciendo su rechazo, Jesús fue lanzando mensajes cada vez más explícitos acerca de los nuevos invitados al banquete mesiánico.

o       Jesús reconoció la fe del centurión romano y de la mujer cananea, que es el personaje central del evangelio de hoy.

o       Después de la resurrección Jesús envía a sus discípulos a anunciar la buena noticia a todos los pueblos. Se trata, pues, de una apertura  gradual.

ü      Nos sorprende la actitud de Jesús ante las súplicas insistentes de esta mujer:

o       En un primer momento, muestra indiferencia y permanece callado ante la angustia de la mujer.

o       Luego, ante la intervención de los discípulos que solicitan que la atienda, él les dice: “Solo me  han enviado a las ovejas descarriadas de Israel”

o       Luego, en una expresión mucho más dura, dice a la mujer que está de rodillas ante él: “No está bien echar a los perros el pan de los hijos”

ü      Cualquiera de nosotros hubiera desistido con rabia ante la actitud  negativa de Jesús. Sin embargo, ella resistió estos tres intentos fallidos, y al cuarto intento se salió con la suya. Jesús la había puesto a prueba y ella la superó.

ü      Hay dos rasgos en la mujer cananea que vale la pena destacar: la solidez de su fe y la constancia en la oración:

o       La fe de esta mujer está centrada en una total confianza en Jesús, a quien reconoce como Mesías; fe que sale al encuentro del Señor, fe que busca liberar a su hija de las fuerzas oscuras que la dominaban.

o       La fe de esta mujer extranjera está proclamando que la pertenencia al nuevo Pueblo de Dios no se basa en la sangre ni en la identidad biológica y cultural con una comunidad particular, sino que la única condición es la fe en Cristo salvador. No hay más requisitos.

o       Los paganos convertidos al Cristianismo son llamados a ocupar las sillas que abandonaron los primeros invitados, los descendientes de Abrahán, Isaac y Jacob.

o       La oración de la mujer cananea responde a los rasgos que Jesús propuso a sus seguidores cuando éstos le pidieron que les enseñara a orar: es una oración confiada, que manifiesta con sencillez las necesidades propias y que persevera a pesar de todas las dificultades.

o       Ella abre su corazón a la acción salvadora de Jesús  con peticiones desagarradoras: “¡Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David!”, “¡Señor, ayúdame!”, “Así es, Señor, pero los perros también comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos”

ü      Es hora de terminar nuestra meditación dominical. A través de los textos de Isaías y Mateo hemos visto que el mensaje de salvación es una oferta abierta a todos. No miremos como creyentes de segunda categoría a personas que viven situaciones personales  complicadas. No somos jueces de nadie. No podemos discriminar a nadie. No imitemos a los fariseos que quisieron cerrar las puertas de la sinagoga a determinados colectivos sociales. Y pidámosle al buen Dios que fortalezca nuestra fe y que esa fe alimente nuestra oración confiada al Señor que todo lo puede, a imitación de la mujer cananea.

jpelaez@javerianacali.edu.co

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