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Lecturas:
o
Profeta Isaías
23, 1-6
o
Carta de San
Pablo a los Efesios 2, 13-18
o
Marcos 6, 30-34
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La homilía de
este domingo tendrá un sabor diferente. No tomaré como inspiración el texto
que propone el evangelista Marcos, sino que analizaré algunas de las
enseñanzas del Papa Benedicto XVI en su Carta encíclica El amor en la
verdad – “Caritas in veritate” – sobre el desarrollo humano
integral, recientemente publicada.
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En la actual
coyuntura internacional - con preocupantes cifras sobre desempleo,
producción industrial y comercio -, el Papa hace unas observaciones muy
pertinentes para que los procesos económicos vuelvan a su cauce ético, del
que se apartaron por la ambición y el egoísmo de sus gestores.
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¿Por qué esta
encíclica se llama El amor en la verdad?
o
El Papa nos
recuerda que toda la doctrina social de la Iglesia se inspira en estos dos
valores del amor y la verdad.
o
Se ha de
practicar el amor a la luz de la verdad, en cuanto la verdad es luz que da
sentido al amor. Nos dice el Papa que sin la verdad, el amor es puro
sentimentalismo y se convierte en un envoltorio vacío que se rellena
arbitrariamente; este es el riesgo fatal que corre una cultura que se ha
apartado de la verdad y le apuesta a otros intereses.
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Como punto de
partida para sus enseñanzas sobre el desarrollo humano integral, el Papa
Benedicto se apoya en un profundo documento escrito por el Papa Pablo VI,
la encíclica El Desarrollo de los Pueblos, cuyo nombre en
latín es “Populorum Progressio”
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La encíclica del
Papa Benedicto plantea muchos tópicos interesantes. En razón de la brevedad,
me concentraré en dos puntos particulares: el desarrollo y la economía.
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¿Cuáles son
algunas de las orientaciones que ofrece el Papa sobre el desarrollo social y
económico?
o
Según el Papa, la
verdad del desarrollo consiste en su totalidad. No podemos afirmar que se
promueve el desarrollo si no se beneficia a toda la persona, integralmente
considerada, y a todos los seres humanos.
o
Esta afirmación
tan simple tiene profundas repercusiones, ya que no podemos engañarnos
diciendo que un país o que un continente están creciendo porque hay algunas
cifras positivas, pero al mismo tiempo se dan situaciones graves de
inequidad.
o
También nos dice
el Papa que el verdadero desarrollo no consiste simplemente en hacer, en
producir, en consumir. La clave del desarrollo está en captar el significado
plenamente humano del trabajo.
o
De ahí los
grandes aportes que el humanismo cristiano puede hacer para la marcha de la
sociedad y para la promoción de un desarrollo auténticamente humano, pues
desde la fe comprendemos al ser humano en toda su complejidad y riqueza como
ser biológico, psicológico, social y espiritual.
o
Por eso los
funcionarios que están al frente de las dependencias que planifican la
ciudad, el departamento y el país no pueden tener una formación
exclusivamente técnica. Además de sus competencias disciplinarias, necesitan
una formación en ciencias sociales para poder comprender los problemas de
los individuos y las comunidades y así contribuir a su solución. Las
respuestas puramente técnicas en la planificación del desarrollo pueden
conducir a graves injusticias y atropellos.
o
En sus
reflexiones sobre el desarrollo humano integral, el Papa nos invita a
cultivar una sensibilidad particular frente a los asuntos ambientales. Al
explotar los recursos naturales debemos tener presente que ellos son un
regalo de Dios para todos los seres humanos: los de ayer, los de hoy y los
de mañana. Por tanto, su uso implica una responsabilidad frente a las
generaciones futuras. Por eso el Papa habla de “solidaridad y justicia
intergeneracional”
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Después de estas
breves explicaciones sobre la manera como el Papa concibe el desarrollo,
veamos algunas de sus enseñanzas sobre la economía:
o
Aunque el tema de
la economía está presente en toda la encíclica, los principales aportes se
encuentran en el Capítulo III. Empieza sus reflexiones señalando una
realidad: en el mundo contemporáneo confundimos la felicidad con el
bienestar material; se piensa equivocadamente que mientras más bienes de
consumo acumulemos, más felices seremos…
o
Muchos
economistas sostienen que la economía debe mantenerse alejada de lo que
llaman “injerencias indebidas” de la ética. Según ellos, la economía toma
sus decisiones a partir de los modelos matemáticos. Esa es su racionalidad.
o
Frente a estas
pretensiones de autonomía absoluta, el Papa nos recuerda que la economía no
puede ser neutral frente a la ética ni inspirarse exclusivamente en los
modelos matemáticos pues está en juego la calidad de vida de los individuos
y las comunidades, y su razón de ser es la consecución del bien común.
o
Hay políticas
económicas que pueden ser muy coherentes con ciertos modelos
macroeconómicos, pero que son inaceptables desde el punto de vista ético
porque atentan contra la dignidad del ser humano y sus derechos
fundamentales.
o
Un factor muy
importante de la crisis que agobia a la economía mundial ha sido la falta de
ética de quienes han estado al frente de gigantescos conglomerados
financieros. La manipulación de las hipotecas por parte de unos directivos
ambiciosos e inescrupulosos produjo el colapso de Wall Street; la
especulación con los productos básicos ha distorsionado los mercados; el
sueño de la riqueza fácil a partir de las “pirámides” desquiciaron las
economías locales… Ante hechos tan evidentes, ¡que no nos vengan a decir
los economistas que su ciencia puede prescindir de los valores éticos!
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Es hora de
terminar nuestra meditación dominical. El Papa Benedicto XVI, en su
encíclica El amor en la verdad sobre el desarrollo humano
integral, nos invita a integrar en nuestra visión del desarrollo y la
economía los valores éticos y humanísticos. Su olvido ha traído dolorosas
consecuencias para la marcha de la sociedad y la recuperación tomará tiempo.
jpelaez@javerianacali.edu.co |