|
ü
Lecturas:
o
Libro de la
Sabiduría 2, 12. 17-20
o
Carta del apóstol
Santiago 3, 16; 4,3
o
Marcos 9, 30-37
ü
En el evangelio
de hoy, Jesús hace una afirmación que va en contravía de las ambiciones de
poder que acariciamos los seres humanos. Su intervención tiene como contexto
una discusión entre sus discípulos sobre quién de ellos era el más
importante.
ü
Los seres humanos
de todos los tiempos somos iguales: hace 2000 años, los discípulos discutían
sobre su ubicación dentro de la naciente jerarquía cristiana; los hombres de
hoy discuten quién encabezará las listas para los cuerpos colegiados, quién
se presentará para el Concejo o para la Asamblea o para la Cámara o para el
Senado o para la Presidencia de la República. ¡Nada hay nuevo bajo el sol!
ü
¿Qué posición
asume Jesús frente al tema en cuestión? Sus palabras son impactantes y no se
habían escuchado antes: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último
de todos y el servidor de todos”. Es una respuesta totalmente coherente de
aquel que se había despojado de su condición divina para asumir nuestra
naturaleza humana.
ü
Sabiendo cuál es
la propuesta de Jesús, pasemos al filósofo alemán Federico Nietzsche, quien
ataca despiadadamente al Cristianismo:
o
Para este
filósofo, el ideal del ser humano lo expresó la antigüedad clásica, así como
los pueblos germanos. El ideal lo constituían seres fuertes, independientes,
que no creían en paraísos después de la muerte y que sólo reconocían las
realidades concretas y visibles.
o
Estos ideales de
la antigüedad clásica y de los pueblos germanos fueron reemplazados por una
visión diferente del mundo, impuesta por el Cristianismo.
o
Para Nietzsche,
el Dios de los cristianos es el Dios de los resentidos, de los fracasados,
de los que ocupan los últimos lugares de la sociedad. Y la Moral cristiana
es una Moral para esclavos porque se inspira en la humildad, en la
sencillez, en el desprendimiento.
o
Frente a estos
valores del Cristianismo, que Nietzsche considera despreciables, él propone
el ideal del “superhombre”, que fue punto de inspiración para Hitler y su
III Reich; un ser superior destinado a regir los destinos de la humanidad.
Todos sabemos en qué terminó esta pesadilla de una raza superior: 50
millones de muertos y la destrucción de medio mundo.
ü
Tenemos, pues, un
claro enfrentamiento:
o
Jesús vs.
Nietzsche
o
El que sirve a
sus hermanos vs. el superhombre dominador
ü
Para poder tomar
posición frente a estas posiciones extremas, exploremos un poco la condición
humana. Tenemos que reconocer que la tendencia a ser los primeros y a
sobresalir forma parte de la naturaleza humana. ¿Quién no quiere ganarse el
“baloto”? ¿Qué joven universitario no aspira a obtener una generosa beca de
Colfuturo o de la Fundación Fulbright? ¿Qué equipo de futbol no sueña con
coronarse campeón?
ü
Dentro de cada
uno de nosotros existe una fuerza que nos presiona para que sobresalgamos.
El lado oscuro de esta dinámica de superación es la competencia feroz, la
carencia de límites éticos con tal de alcanzar el éxito, el capitalismo
salvaje.
ü
Teniendo como
telón de fondo la crítica demoledora de Nietzsche al Dios adorado por los
cristianos y a los principios éticos de nuestra religión, profundicemos en
las palabras de Jesús:
o
¿Qué comentario
le merecen las aspiraciones de sus discípulos? No los regaña por pretender
ocupar los primeros puestos. Simplemente ofrece un criterio y traza un
camino: “Si alguno quiere ser el primero, que sea el último de todos y el
servidor de todos”
o
Jesús no rechaza
los deseos de sobresalir. No es malo querer ocupar los primeros puestos: en
los estudios, en los deportes, en el ejercicio profesional. La novedad de su
mensaje radica en el camino que Él propone: para destacarnos no podemos
atropellar a los demás, sino actuar a favor de ellos.
ü
De ahí la enorme
responsabilidad de los padres de familia y educadores, que debemos inculcar
en los jóvenes el deseo de superación pero por el camino correcto. Debemos
evitar aquellos estímulos perversos que excitan un desmedido espíritu de
competencia. Por el contrario, debemos favorecer la cultura del “juego
limpio” en el deporte, en los negocios, en la vida política.
ü
Es hora de
terminar nuestra meditación dominical. Como tema de reflexión hemos
contrapuesto a Jesús y al filósofo Federico Nietzsche; el uno con una
propuesta de liderazgo a través del servicio, y el otro con el modelo de un
“superhombre” soberbio y dominador. El ideal cristiano de una sociedad en la
que se respetan los derechos humanos fundamentales excluye la tentación del
poder hegemónico y pide la implantación de unos modelos de organización
social y política inspirados en el servicio y atentos a la salvaguarda del
bien común.
jpelaez@javerianacali.edu.co |