|
ü
Lecturas:
o
II Libro de
Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14ª. 16
o
Carta de San
Pablo a los Romanos 16, 25-27
o
Lucas 1, 26-38
ü
La liturgia de
Adviento tiene unos personajes claramente identificados:
o
El primer domingo
gira alrededor del profeta Isaías, quien anunció, con siglos de
anticipación, la venida del Mesías y trazó los rasgos del nuevo orden que
implantaría.
o
El personaje
central del segundo y tercer domingo de Adviento es Juan Bautista, el
Precursor, que invita a la conversión y señala al Mesías que ya está
presente en medio de la comunidad.
o
Llegamos así al
cuarto domingo de Adviento, en el que María es la figura central como
Madre del Mesías.
ü
En el evangelio
que acabamos de escuchar, Lucas describe la escena de la Anunciación:
o
Este texto, obra
maestra de la literatura universal, llama la atención por la finura de los
detalles y por la precisión con que reproduce las palabras y sentimientos de
los personajes.
o
Este relato ha
inspirado a pintores de todos los tiempos, que tratan de expresar en el
lienzo este momento único de la historia.
o
En esta página de
Lucas se nos cuenta algo que supera toda imaginación: la infinitud de Dios
pide, a través de su mensajero, la colaboración de una mujer para llevar a
cabo la tarea de salvar a la humanidad.
ü
Estamos tan
familiarizados con este relato de la Anunciación que poco nos sorprende. Por
eso los invito a hacer un alto en el camino pues necesitamos caer en la
cuenta de este insólito acontecimiento:
o
Dios, creador del
universo, escoge a una mujer sencilla, joven, hermosa, para llevar a cabo la
tarea de redimir a la humanidad, herida por el pecado. Y no solo la escoge
sino que pide su colaboración libre.
o
No hay palabras
para describir esta iniciativa de Dios. Las feministas, que reivindican el
reconocimiento de la mujer, no habrían podido imaginar semejante
protagonismo en la historia religiosa de la humanidad.
o
María, en su
sencillez y frescura campesinas, es la gran protagonista y eje de la
salvación humana. Es alma y motor de la historia religiosa del mundo.
ü
Los invito a
detenernos en las palabras finales del relato de Lucas: “Aquí está la
esclava del Señor; hágase en mí lo que me ha dicho”. Con estas palabras,
María se ha entregado a Dios. Ha expresado una fe total, sin condiciones.
ü
Profundicemos en
este acto de fe de María:
o
Algunas personas,
haciendo una lectura superficial de este encuentro del ángel Gabriel y
María, pensarían que la respuesta de María fue fácil de pronunciar.
o
Quienes piensan
así están confundiendo la escena de la Anunciación, momento central de la
historia espiritual de la humanidad, con un reinado de belleza en el que el
jurado anuncia el nombre de la ganadora.
o
Esta
interpretación es estúpida. María no es la ganadora de un reinado dentro del
cual fue escogida, entre varias candidatas, para ser la Madre del Mesías.
o
La decisión de
María fue una decisión dolorosa y arriesgada. Tratemos de imaginar lo que
significaba aceptar este proyecto de maternidad en un pueblo como Nazaret.
¿Quién iba a creerle cuando explicara que el fruto de sus entrañas era fruto
del Espíritu Santo?
o
La ley judía
ordenaba que fuera apedreada hasta morir la mujer que en la noche de bodas
se descubriera que no era virgen. Este mandato aparece en el libro del
Deuteronomio 22, 13-21. Por eso afirmamos que la aceptación de María no fue
fácil pues asumió un riesgo mortal.
o
Esto también nos
permite entender las angustias de José su prometido. Vivió un verdadero
infierno hasta que comprendió y aceptó el plan de Dios sobre su futura
esposa.
o
Creer en Dios y
aceptar su plan no es juego de niños sino que trae consecuencias muy serias.
o
María asumió un
riesgo muy alto como era aceptar ser la Madre del Mesías. Por eso ella
pregunta: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?”
ü
María aceptó
colaborar con el plan de Dios. Su respuesta positiva no fue a una
formulación de verdades doctrinales. Fue un SÍ a algo existencial. Ella
confió totalmente en Dios. No puso condiciones. Su aceptación fue total.
ü
¿Cómo expresó
María su aceptación? Estamos acostumbrados a que los personajes públicos
preparan cuidadosos discursos para el día en que toman posesión de las altas
dignidades del Estado.
ü
María, la hermosa
campesina de Nazaret, asumió el máximo papel de Madre de Dios pronunciando
una simple palabra cargada de contenido en la historia de Israel. María dijo
la palabra hebrea: AMEN. Esta breve expresión resume muchos sentimientos:
amor, confianza, disponibilidad.
ü
La respuesta de
María a la invitación de Dios Padre está impregnada de alegría, a sabiendas
del alto costo que debería asumir por su colaboración en la historia de la
salvación. Este sentimiento de alegría inspira la hermosa oración que ella
pronuncia, conocida como el himno del Magníficat: “Se alegra mi espíritu en
Dios mi Salvador”
ü
Es hora de
terminar nuestra meditación dominical. Ya se acerca la fecha en que
conmemoramos el nacimiento de Jesús. A imitación de María, pronunciemos un
sentido AMEN como señal de aceptación a la acción de Dios en nuestras vidas.
Dejemos a un lado los cálculos egoístas y entreguémonos confiadamente a
Dios. Con Él como guía, llegaremos a la plenitud del amor.
Nota:
Apreciados amigos:
El miércoles 17 de diciembre
saldré a vacaciones y me reintegraré a mis actividades el 13 de enero. Les
estoy enviando la última homilía de este periodo. Y suspendo mi producción
para dedicarme al "ocio creador". Una feliz Navidad y que el buen Dios los
bendiga en el 2009, que se presenta entre oscuros nubarrones...
Saludos, Jorge Humberto
Peláez S.J.
jpelaez@javerianacali.edu.co |