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DIÁLOGOS SOBRE EL EVANGELIO DE HOY
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Domingo 6C TO: Bienaventuranzas DIÁLOGOS sobre el Evangelio del Domingo (especialmente para radio) “El Espíritu Santo les enseñará todo” (Lc 6, 17. 20-26)
José Martínez de Toda, S.J.(martodaj@gmail.com) |
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Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes). El Evangelio del domingo de hoy trata de las Bienaventuranzas. Ellas dicen quiénes son los preferidos del Señor: los pobres o los ricos. Es todo lo contrario de lo que quiere la gente. Pero Jesús explica por qué prefiere a los pobres. Escuchémoslo. Lectura del santo evangelio según San Lucas (Lc 6, 17. 20-26) NARRADOR/A – En aquel tiempo bajó Jesús del monte con los Doce y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les dijo: JESÚS – "Bienaventurados ustedes los pobres, porque suyo es el Reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Bienaventurados los que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados ustedes cuando les odien los hombres, y les excluyan, y les insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían sus padres con los profetas. Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes los que estén saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de ustedes los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas".
En cambio, aquí Jesús declaró ‘Bienaventurados’ a los pobres, y lanzó cuatro lamentaciones contra los ricos. Explíqueme, ¿qué quiere Jesús? Primero escuchemos las cuatro Bienaventuranzas y las cuatro Lamentaciones: "Bienaventurados ustedes los pobres, porque suyo es el Reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tienen hambre, porque quedarán saciados. Bienaventurados los que ahora lloran, porque reirán. Bienaventurados ustedes cuando les odien los hombres, y les excluyan, y les insulten, y proscriban su nombre como infame, por causa del Hijo del Hombre…
Pero, ¡ay de ustedes, los ricos!, porque ya tienen su consuelo. ¡Ay de ustedes los que estén saciados!, porque tendrán hambre. ¡Ay de ustedes los que ahora ríen!, porque harán duelo y llorarán. ¡Ay si todo el mundo habla bien de ustedes! Eso es lo que hacían sus padres con los falsos profetas". Pregunta 2 – ¿Por qué se lamenta Jesús de los ricos? Dios ama a todos, a ricos y pobres, pero de distinta manera. A los ricos en su amor les advierte que las riquezas y la codicia de las riquezas traen consigo la injusticia, el egoísmo, la explotación y el olvido de Dios y de los demás. Muchas veces el rico usa métodos impropios para obtener su riqueza. Y se aprovecha de la gente más débil. La avaricia es el gusano que anida dentro de nosotros y nos puede echar a perder. Por eso Jesús le dijo al joven rico: “Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes, dalo a los pobres…” Y eligió a sus primeros cooperadores entre pobres pescadores. Los pobres son los que contribuyen de un modo indispensable a construir el Reino. Y hoy día muchos hombres y mujeres hacen voto de pobreza para huir del deseo de riqueza, y estar más libres para proclamar el mensaje de Jesús. Pregunta 3 – Pero la riqueza le da a uno seguridad Quizá demasiada. La primera lectura de hoy es de Jeremías (17,5-8). Dice que los ricos confían en sí mismos, en su dinero, en su poder. Así es. No dependen de nadie. Pero por eso Jesús les dice que ellos ya han recibido su consolación (v. 24): “Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos” (25). En cambio, el pobre tiende a apoyarse más en Dios, porque no puede apoyarse en su riqueza que no tiene, ni se puede apoyar en los demás que no le dan nada, pues son tan pobres como ellos. Dios es su roca firme. Por eso Jesús prefiere a los pobres. Dios quiere que no haya pobreza ni miseria. Pero tampoco quiere el afán desmedido de la riqueza, ni es partidario de que acumulemos y disfrutemos de la riqueza, habiendo tantos necesitados a nuestro alrededor. Es necesaria cierta austeridad de vida, y que no haya las diferencias tan grandes entre pobres y ricos. Se necesita más solidaridad y ayuda mutua. Pregunta 4 – ¿Es que Dios ama más a los pobres? Jesús tiene un amor preferencial por los pobres, se identifica con ellos. Dijo en la Parábola del Juicio Final: “Tuve hambre, y ustedes me dieron de comer… Siempre que lo hicieron con uno de estos pequeños, conmigo lo hicieron”. Pregunta 5 – Sin embargo, conocemos personas ricas que viven vidas de fe y pobres que no practican su fe. Así es. También hay ricos que son generosos y pobres que no lo son. Los oprimidos tienen también sus defectos. Muchas veces están paralizados por el miedo, la división, la falta de colaboración mutua, la codicia de las ventajas que les ofrece el opresor, la mala organización, la falta de previsión, la falta de ahorro y disciplina, el no priorizar sus gastos según sus necesidades, el no tener más iniciativa, el no luchar por la justicia sin violencia, en no tratar de adquirir más estudio y conocimiento… Por eso es que sólo se liberarán cuando su confianza en Dios sea muy grande, y sean capaces de amarse y aceptarse unos a otros y de aceptar el camino de la reconciliación en la justicia. Pregunta 6 – Pero esto es todo lo contrario de lo que quiere la gente Así es. Las bienaventuranzas representan un vuelco: hombres nuevos en una sociedad nueva. El reino de este mundo y el reino de Dios son muy diferentes y a veces son diametralmente opuestos. Hay una inversión de fortunas. El rico Epulón se fue al infierno, y el pobre Lázaro al cielo. (Lc 16: 19-31). La Virgen lo anunció también en el Magnificat (1,51-53). Pregunta 7 – ¿Qué es más importante: cambiar nuestra vida o reformar la sociedad? Las dos cosas. Pero Jesús va a lo esencial. La raíz del mal está dentro de nosotros mismos. Nosotros somos los que constituimos la sociedad. <Un periódico hizo esta pregunta a sus lectores: "¿Cuál es la causa de que haya tanto mal en el mundo?" Hubo miles de respuestas. G. K. Chesterton contestó: "Soy yo".> Es cierto que las estructuras nos deforman y a veces no nos dejan vivir; pero ninguna revolución, por mucho que prometa, puede establecer una sociedad menos opresora, sin el amor, el desprendimiento y la libertad, que nos enseña Jesús. Despedida Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Allí vemos a Jesús pobre. Allí obtendremos más luz y disponibilidad para imitar a Jesús pobre. Allí nos explicará por qué él prefiere a los pobres. FIN <Este GUIÓN RADIOFÓNICO y el de otros domingos pasados y futuros se hallan en http://www.homiletica.org/ciclos.htm y en http://www.jesuitas.org.co/documentos/dominical/JoseMartinez/Archivo.html El evangelio de hoy está dramatizado en el capítulo UTJ 23 “Un profeta en su casa” de la serie radiofónica «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. El guión y su comentario pueden ser escuchados y leídos en: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100023 Advertencias al Equipo de Producción: Conviene que haya un Moderador, que salude al principio, despida y haga las preguntas. Ellas son respondidas por los otros participantes en el programa. Conviene que haya también un Encargado de las canciones, para que las tenga listas y las dé al Técnico de sonido de la radio en el momento oportuno. El programa puede durar hasta una hora. Aquí se han puesto algunas sugerencias de ideas, que se pueden abreviar o alargar. Hay muchas preguntas. Elijan las que les parezca mejores. Se han numerado para facilitar su selección. Conviene que se reúnan antes para orar juntos, seleccionar y discutir. Es importante tener mucho cuidado en no simplemente “leer” el Guión, como si fuera un cuestionario, sino que lo asuma como una guía de conversación. En radio se nota en seguida cuándo uno está leyendo, y cuándo conversa. Por ejemplo, en la conversación solemos mover las manos, sobre todo si estamos contando algo importante; el que lee no mueve las manos.
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