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DIÁLOGOS SOBRE EL EVANGELIO DE HOY
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Domingo 2C TO:
Bodas de Caná (especialmente para radio) “Hagan lo que Él les diga” (Juan 2, 1-12)
José Martínez de Toda, S.J.(martodaj@gmail.com) |
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Moderador/a: Buenos días. Estamos aquí en el Estudio… (Se presentan los participantes). El Evangelio del domingo de hoy nos presenta a Jesús en una boda. Estaba divirtiéndose como cualquiera, cuando su Madre María le cuenta un problema de los novios. Escuchémoslo. Lectura del santo evangelio según San Juan (Juan 2, 1-12) NARRADOR/A – En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la Madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la Madre de Jesús le dijo: MARÍA – "No les queda vino". NARRADOR/A -Jesús le contestó: JESÚS – "Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora". NARRADOR/A – Su Madre dijo a los sirvientes: MARÍA – "Hagan lo que Él les diga". NARRADOR/A – Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada una. Jesús les dijo: JESÚS – "Llenen las tinajas de agua". NARRADOR/A – Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó: JESÚS – "Saquen ahora y llévenselo al mayordomo". NARRADOR/A – Ellos se lo llevaron. El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían, pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo: MAYORDOMO – "Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has guardado el vino bueno hasta ahora". NARRADOR/A – Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria y creció la fe de sus discípulos en Él. Pregunta 1 – ¡Qué maravilloso el evangelio de hoy! Jesús en una fiesta, en una boda judía, entre cantos y bailes. ¿Nos quiere enseñar algo? Él viene a santificar con su presencia tanto nuestras fiestas y convivencias familiares, como la unión conyugal. Lo invitaron a Él y a sus discípulos, al menos a cuatro de ellos, mencionados anteriormente. “Y estaba allí también la madre de Jesús” (v. 1c). Una boda en Israel se celebraba durante siete días. El acabarse el vino en ella sería una vergüenza para los padres que dan la fiesta y para los novios. Pero la madre de Jesús se dio cuenta del problema. Eso se llama ‘empatía’. Pregunta 2 – ¿Qué significa ‘empatía’? Es darse cuenta de los problemas de los demás, estar en el zapato o en la piel del otro. Aquí es María, la Madre de Jesús, la que tiene ‘empatía’. Y le dice a Jesús: “No tienen vino” (v. 3b). Como diciéndole: “Haz algo”. Pero parece que la única solución era un milagro. Como después será con la Multiplicación de los Panes. ¿Dónde conseguir 600 litros de vino en un instante? Pregunta 3 – Y cómo sabía que Jesús haría milagros? María no pedía la conversión de los pecadores, ni pan para los hambrientos; solamente quería un milagro o algo por el estilo para sacar de apuros al novio. Indica la fe grande en Jesús.
<Una vez estaba yo en casa de unos amigos, Y un niñito de cuatro años de la familia se dio cuenta de que yo tenía una heridita en un dedo. Y me preguntó todo serio: - "¿Ya se lo has enseñado a mi papá? Él te lo puede curar". Me conmovió la confianza de aquel niño en su papá, que podía curar todo.>
Así es María, la que mejor conoce nuestros problemas y conoce quién los puede resolver: Jesús. La reacción de Jesús es sorprendente: “Mujer, ¿por qué me dices esto? Mi hora no ha llegado todavía”. Como diciendo: “Esto se puede arreglar. Pero ahora no”. Esto indica un gran entendimiento mutuo. Pregunta 4 – ¿Cuál es la hora de Jesús? Propiamente la hora de Jesús es su muerte, resurrección y ascensión. (cf. Jn 13,1). Aparentemente Jesús no pensaba empezar su ministerio de esta forma ni en este momento, pero su espíritu reconoció al Espíritu Santo que hablaba por su madre, y realizó esta primera señal milagrosa, debido al interés de María. Todo arreglado. Y María dijo a los que estaban sirviendo: “Hagan todo lo que Él les diga”. Y el Señor mandó a los sirvientes: “Llenen de agua estas tinajas”. “Había allí seis tinajas de piedra”. Es decir, que fueron unos 600 litros. Las llenaron hasta arriba, y Jesús les dijo: - “Ahora saquen un poco y llévenselo al encargado de la fiesta.” Así lo hicieron. El encargado de la fiesta probó el agua convertida en vino, sin saber de dónde había salido. Llamó al novio y le dijo: “Todo el mundo sirve primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido bastante, entonces se sirve el vino corriente. Pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora”. Pregunta 5 – ¿O sea que Jesús hizo aquí un despliegue de generosidad: dio más de lo que hacía falta? Cuando se da lo necesario es ‘caridad’, pero cuando se da más de lo que se necesita, se llama ‘generosidad’. Así fue el primer milagro de Jesús. Con la ayuda de los sirvientes cambió el agua en vino y cambió la tristeza en alegría. Jesús quiere entrar en nuestra vida con su poder para transformar nuestra miseria en el vino del crecimiento y de la realización. Y nos enseña a darnos también con generosidad. Pregunta 6 – Parece que a Jesús le encantan las bodas. En muchas de sus parábolas compara al Reino de los cielos con una boda. ¿Por qué? Ya los escritos de los profetas habían pintado el día de la llegada del Mesías como un día de boda. En el festín mesiánico correría el vino en abundancia (Isaías 25,6). El hecho de que haya una fiesta de bodas está ligado a la experiencia de amor entre un hombre y una mujer que, según el designio de Dios (cf. Gn 1,28; 2,24), desean vivir en comunión de vida. Las bodas sellan la vida nueva que nace del amor. Las bodas son imagen del amor entre Dios y el hombre. Este milagro es una señal, que indica el modo de actuar de Dios en la vida de todo hombre. Él viene continuamente al hombre para hacerle partícipe de su vida divina; quiere unirse al hombre con un vínculo de amor, para que también el hombre pueda, en su libertad, responder con una decisión de adhesión total a su Creador y Esposo. Cuando Jesús se revela a través de estas señales, revela su divinidad y el misterio del Padre (cf. Jn 14,9). El propósito de estas señales milagrosas es revelar a Jesús como Hijo del Padre. No es suficiente reconocerle sólo como alguien que obra milagros (2:23-25, 4:48; 6:26). “Y sus discípulos creyeron en él” (v. 11c). Éste es el punto de la historia. El propósito de las señales de Jesús es inspirar creencia. Coincide con el propósito ya establecido de este Evangelio, que es “para que ustedes crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; y para que creyendo, tengan vida en su nombre” (20:31). Despedida Les invitamos a la Misa, a la Eucaristía, sacramento del amor. Como en una boda, se celebra la unión de Dios con el hombre. Él baja para darme vida, y espera mi respuesta de amor. Digámosle SÍ “en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, para amarte y respetarte todos los días de mi vida”. FIN <Este GUIÓN RADIOFÓNICO y el de otros domingos pasados y futuros se hallan en www.homiletica.org y www.mariologia.org> El evangelio de hoy está dramatizado en el capítulo 17 “Los novios de Caná” de la serie radiofónica «Un tal Jesús», de los hermanos LÓPEZ VIGIL. El guión y su comentario pueden ser escuchados y leídos en: http://www.untaljesus.net/texesp.php?id=1100017 Advertencias al Equipo de Producción: Conviene que haya un Moderador, que salude al principio, despida y haga las preguntas. Ellas son respondidas por los otros participantes en el programa. Conviene que haya también un Encargado de las canciones, para que las tenga listas y las dé al Técnico de sonido de la radio en el momento oportuno. El programa puede durar hasta una hora. Aquí se han puesto algunas sugerencias de ideas, que se pueden abreviar o alargar. Hay muchas preguntas. Elijan las que les parezca mejores. Se han numerado para facilitar su selección. Conviene que se reúnan antes para orar juntos, seleccionar y discutir.
Es importante
tener mucho cuidado en no simplemente “leer” el Guión, como si fuera un
cuestionario, sino que lo asuma como una guía de conversación. En radio se
nota en seguida cuándo uno está leyendo, y cuándo conversa. Por ejemplo, en
la conversación solemos mover las manos, sobre todo si estamos contando algo
importante; el que lee no mueve las manos. |
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