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1539. El Papa Paulo III dispensó a San Ignacio del rezo del Oficio
divino, debido al agotamiento de sus fuerzas. Algún tiempo después pudo
volver a rezarlo, pero en los últimos años de su vida, debido a las copiosas
lágrimas que derramaba durante su recitación, se le eximió de él para que no
quedase ciego del todo. |

Óleo de San Ignacio
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