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Noticias de la Provincia Revista Mensual de la
Provincia Colombiana |
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El nombramiento del
nuevo Provincial, que recibimos con alegría y entusiasmo, marca también el
término de este provincialato en el que, en medio de mis inconfundibles
limitaciones, he procurado servir con dedicación y cariño a esta querida
Provincia Colombiana. Es
reconfortante constatar esta sucesión constante del gobierno en la Compañía.
La continuidad del espíritu sigue viva así cambien las personas. Y es
conveniente que cambien para que un nuevo ardor y unas nuevas energías
dinamicen la calidad del servicio apostólico que la Compañía quiere prestar a
la Iglesia y al país. Como sabiamente lo expresaba hace algún tiempo el P.
Gerardo Remolina en uno de sus maravillosos discursos: “la finalización
de un período cronológico en un determinado cargo(...) es tan sólo el término
de una oportunidad que se nos ha dado en la vida para servir desde la
autoridad y mostrar en ella lo que somos(...) El tiempo lleva consigo la
finalización, y sólo la perpetuidad exige la permanencia” El
tiempo de este provincialato se ha terminado y sólo me queda dar inmensas
gracias a Dios “que se fió de mí y me confió este ministerio” Como
nadie, Él conoce mis falencias y mis límites, pero también el espíritu y la
honestidad con que quise desempeñar esta misión. Gracias también a la
Compañía que me dio la oportunidad de servir a mis hermanos Jesuitas en
quienes encontré el apoyo oportuno y el respaldo decidido para asumir los
retos de la misión que me fue confiada y sobre todo el ejemplo invaluable de
su espíritu que ha hecho grande esta Provincia a través de su historia cuatro
veces centenaria. El
tiempo cronológico de este servicio termina de mi parte, pero mi disposición
pronta para seguir sirviendo donde ella lo requiera es también una decisión
de fe, que asumiré con esa disponibilidad generosa de la que me dieron
ejemplo los Jesuitas de esta querida Provincia. Dios los conserve a todos con
ese “ánimo y liberalidad” que tuve el privilegio de percibir y
que es tan indispensable para llevar a cabo la compleja misión que siempre
nos espera. Estrenamos también un nuevo lapso de tiempo marcado
por un nuevo gobierno provincial en el que todos tenemos renovadas
esperanzas. Podemos estar seguros que en este período histórico que se
aproxima nos espera el Señor con su indefectible providencia y con sus
llamadas a colaborar en las inquietantes urgencias de este mundo globalizado
que necesita el bautismo del Evangelio y una renovada conciencia de la
necesidad de ayudar a que la sociedad colombiana se reconstruya sobre las
bases de la justicia social que permita de veras a los empobrecidos una vida
según su dignidad. No dudo que el nuevo Provincial, encontrará en todos la
vitalidad de nuestro espíritu jesuítico y los arrestos necesarios para
fortalecer la unión de los ánimos y seguir consolidando el Proyecto
Apostólico de la Provincia. Para él, los mejores augurios y nuestros sinceros
deseos para que pueda constituirse como Ignacio, en inspirador de la
verdadera esperanza, la que se basa sólo en Dios, esperando contra toda
esperanza. |
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