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Noticias de la Provincia Revista Mensual de la Provincia Colombiana |
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EDITORIAL San Pedro Claver, SJ Celebramos el 9 de septiembre 350 años de la muerte de Pedro Claver. Se trata de uno de los gloriosos miembros de nuestra Provincia. Uno entre muchos sin duda. Sin embargo, es el primero y el único que ha alcanzado el reconocimiento de su condición gloriosa y, por tanto, de su santidad, siendo propuesto a toda la Iglesia como ejemplo de vida. Su pascua, hace tres siglos y medio, no significa ni puede significar la desaparición del trabajo y espíritu apostólico que él encarnó y que lo hicieron grande a los ojos de la Iglesia y de la sociedad. La magnitud de su vida fue reconocida por la Cartagena de la época, por la Iglesia universal, declarándolo santo, y por la Sociedad Colombiana, que mediante la ley 95 del 18 de noviembre de 1985, lo ha nombrado Patrono y Defensor de los derechos humanos en Colombia. Como cristianos, como colombianos y, principalmente, como miembros de la Provincia colombiana somos herederos de su ejemplo de vida, de su tenacidad apostólica y de su espíritu social y evangelizador. Por ello en la Provincia tenemos el desafío de vivir esta tradición apostólica. Pedro Claver encarnó de manera privilegiada la experiencia cristiana y el anuncio del Evangelio en un contexto marcado por la discriminación social, la exclusión y la pobreza. Pedro Claver orientó su trabajo en favor de hombres y mujeres originarias del África, sometidos a crueles y sucesivas vejaciones, por el color de su piel, en la naciente sociedad colombiana: primero, al ser arrancados a la fuerza de sus tierras; luego vendidas como mercancía y, posteriormente, ser tratadas como animales de trabajo hasta la muerte. Nosotros tenemos el reto de hacerlo en un contexto caracterizado por el cruel conflicto armado que nos desgarra como sociedad y por una insostenible situación social en la que más de 11 millones de colombianos viven debajo de la línea de pobreza, es decir, con menos de un dólar diario para asegurar su subsistencia como seres humanos. Ambas situaciones, claman al cielo y son contrarias a la voluntad de Dios creador. Tenemos la responsabilidad de vivenciar, comunicar y enseñar, de diversas formas y en diversos ministerios, el respeto por la dignidad humana y la igualdad entre los seres humanos como condiciones esenciales de la experiencia cristiana y de la convivencia pacífica que anhelamos en el país. Celebrar los 350 años de su muerte tiene que ser para nosotros, además de la realización de eventos conmemorativos, una revitalización del sentido y vigor de nuestra entrega generosa a través de un radical y heroico compromiso de solidaridad, haciéndonos también nosotros –¿por qué no?- «esclavos» de quienes hoy son víctimas de la exclusión, la marginalidad y la pobreza en nuestra sociedad. Pedro Claver murió. No su acción apostólica. Mantener viva esta “santa” forma de anunciar el evangelio es tarea de la Provincia que lo tuvo entre sus filas y lo considera su Patrono.
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