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Noticias de la Provincia

Revista Mensual de la Provincia Colombiana
de la Compañía de Jesús

Octubre, 2004


EDITORIAL

Presupuestos y estilos de vida

Nos encontramos, en comunidades y obras apostólicas, elaborando los presupuestos para el año 2005. En el horizonte administrativo, un presupuesto es un ejercicio de planeación y, en el campo de nuestra vida religiosa y apostólica, un ejercicio de discernimiento. Es de este último modo que deberíamos mirarlo y no apenas como un simple ejercicio administrativo. En el caso de las comunidades, tal esfuerzo de planeación y de discernimiento se inicia con la reflexión del superior y el ministro, debe continuar con la reflexión de la comunidad misma y debe terminar con la aprobación del Provincial.

Como es obvio, los presupuestos comunitarios tienen que ver con nuestro estilo de vida. Por ello, se ha pedido a las comunidades que elaboren sus presupuestos para el año 2005, considerando, como fuente principal, los ingresos recibidos por nuestros trabajos y ministerios. Tal es la visión de nuestra pobreza en la Compañía, en la que nos hemos propuesto vivir de nuestro trabajo apostólico. Además, se ha pedido a las comunidades que los gastos se ajusten y se estrechen en conformidad con los ingresos, de forma que los presupuestos no sean deficitarios. Este planteamiento elemental se convierte en un exigente medio para experimentar la realidad de nuestra pobreza.

La exigencia proviene de la obligación impuesta por nuestras Constituciones, y de la necesidad real, que hoy tenemos todos, de entregar a nuestras comunidades, sin excepción, los recursos económicos y estipendios que recibimos por nuestros ministerios, evitando todo tipo de peculio personal.

La exigencia proviene además del esfuerzo por reducir nuestros gastos personales y comunitarios a lo estrictamente necesario, de modo que podamos crecer en austeridad y sobriedad de vida. Un ejercicio interesante, para ayudar en esta reducción, seria examinar el costo por persona en cada comunidad. La reducción de gastos no necesarios tiene un doble fundamento:

Ante todo, una motivación espiritual: seguimos a un Señor pobre, Jesús de Nazareth, quien optó en este mundo por ser pobre y por vivir una estrecha solidaridad con quienes son pobres; Y, por una razón más sociológica: acercarnos un poco, en el estilo de vida, a la gran mayoría del pueblo colombiano, que padece numerosas carencias económicas.

Es importante saber, para el discernimiento presupuestal, que la pobreza ha aumentado en Colombia, en los últimos años. Un indicador es que según lo revelan el Programa Nacional de Desarrollo humano, en Colombia, la indigencia pasó de 21,8 % en 1997 a 25,9% en 2003. Pero además, sabemos que muchas familias que conocemos, incluso las nuestras, al igual que muchas organizaciones e instituciones, han tenido que hacer serias restricciones y reestructuraciones en sus gastos para poder subsistir. ¿Todo esto no se constituye en una buena fuente de reflexión y análisis, que interpela nuestro estilo de vida?


Gabriel Ignacio Rodríguez, S.J.
Provincial



JP081104
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