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Noticias del Mes Mayo, 2007
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In Memoriam
Alfonso Borrero Cabal, S.J. Homilía del P. Rodolfo de Roux, S.J., Mayo 3 de 2007.
Esta sencilla eucaristía abre el horizonte de fe y esperanza que da su sentido profundo a nuestra despedida terrena de Alfonso, un amigo entrañable. Por eso, el sentimiento de pérdida, que nos aflige, integrada al memorial de la entrega de Jesús a Su Padre, por nosotros, se transforma en bendición a Dios Padre, en el mismo Señor Jesucristo, por este hermano nuestro, Alfonso, que ha gustado ya la muerte corporal. El Señor Jesús, que vive más allá de esa muerte, alienta nuestra esperanza, para Alfonso, de la herencia definitiva, que nos aguarda a todos con El en la casa del Padre. Alfonso ya está con Jesús Resucitado y Señor, por cuanto le fue confiado a El por Dios su Padre desde la fundación del mundo; porque en su vida, Alfonso fue respuesta fiel a ese don divino de la vida; porque creyó en El y lo amó sin haberlo visto; porque, en palabras de Ignacio de Loyola, se gastó y desgastó por El, en el servicio de todos nosotros, sus hermanos. Por eso nuestra aflicción no resulta incompatible con la alegría más profunda y consistente de constatar que Alfonso ha logrado la meta, se ha revestido de la plenitud que buscó con tesón y generosidad en su carrera. Si su palabra y sus manos de amigo nos han sido arrebatados, la memoria del corazón nos mantiene unidos con él para siempre. A estas alturas de mi ancianidad compartida con él, no puedo menos de evocar en este momento una amistad que despuntó en los albores de nuestra niñez, y se anudó en Cristo en la decisión conjunta de seguirlo en la Compañía de Ignacio, cuando nos llegó Su llamada a los comienzos de nuestra respectiva formación universitaria. Desde esas, ya lejanas medianías del siglo pasado, esa amistad en el Señor maduró y se consolidó en el compartir pruebas y alegrías, en el mutuo apoyo que significaba para cada uno la fidelidad del otro a ese único Rey Eterno y Señor, a quien desde la juventud primera entregamos la totalidad de nuestra vida. Alfonso querido, a quien puedo llamar en esta hora de partida, con el verso del gran poeta latino, animae dimidium meae, mitad del alma mía (Horacio, Libro I, Oda III, vs.8): tu ya has cerrado tu libro terrenal. Anoche lo pusiste en las manos de Cristo, tu único Señor: Tomad, Señor y recibid. La súplica ignaciana del amor, se ha hecho, pues, en ti decisión irreversible y definitiva. Cómo dudar de que hoy mismo, en esta madrugada, ese Jesús que sembró y cultivó en ti a lo largo de tus años el amor que sabe dar al amado de lo que tiene y puede, te habrá dado, a su vez, también a tí, más allá de tu fragilidad humana, y aun de tu pecado, esa vida del Padre Dios, que ya nada ni nadie podrá arrebatarte. Por eso, con tus familiares y amigos, puedo decirte a modo de una despedida, que es más bien un ¡hasta luego!: Alfonso, desde allá junto al Padre estás aquí con nosotros, caminantes todavía hacia esa Tierra de la Promesa. Como una estrella-guía en nuestra ruta y un aliento a nuestros pasos, como ese amigo de siempre, pero ahora desde el corazón de Dios.
¡Bendito seas!
El Maestro Alfonso Borrero Cabal, S.J. Construir democracia. elespectador.com. jueves, 10 de mayo de 2007.roasuarez@yahoo.com El Maestro no es un negociante del bello proceso de aprender a aprender con nuestros educandos; no es un descrestador; es un ser en búsqueda inagotable de conocimiento, de sabiduría, que facilita los caminos para ser superado por sus educandos. El Maestro construye… fertiliza la realidad compleja e inagotable de lo humano. Su ejemplo es el mejor de los discursos. Describamos, a grandes zancadas, algunos encuentros –nunca un desencuentro- con este colombiano que enalteció nuestro país y a la América Latina, gracias a su conocimiento y versación sobre la universitología. En 1964 inicié mi faena como aprendiz de Maestro universitario en las Facultades Femeninas de la Universidad Javeriana, bajo la dirección de esa gran religiosa, la Hermana Ana Gertrudis. Allí, nos encontramos por primera vez. Posteriormente, me invitó a colaborar en la cátedra de sistemas socioeco-nómicos de la Facultad de Arquitectura, siendo su Decano. Años después, en 1978, en épocas del Estatuto de Seguridad, hizo parte de los expositores magistrales que congregué en la Esap, para el Evento y texto: “La investigación científica en Colombia, hoy”. Hacia 1986, bajo la coordinación de María Cristina Laverde, de la Universidad Central, y los aportes de importantes pensadores colombianos, trabajamos el libro Reflexiones Universitarias. Paulatinamente, me informé de los magníficos resultados de su original Simposio Permanente sobre la Universidad, el cual desarrolló en varios países latinoamericanos. En el intervalo 1996-1998, como Director de la Esap, tuve el gusto de invitarlo a varias conferencias, dirigidas especialmente a nuestros educandos de posgrado. Años más tarde, fue muy grato oírlo el día de su designación en la Academia de la Lengua; estaba tranquilo y pleno, después de habernos leído sus “Notas de grado”. Durante los últimos años, los miembros de la Universidad Pedagógica Nacional contamos, en diversas oportunidades, con cuidadosas y profundas intervenciones, caracterizadas por su sencillez, sabiduría y testimonio de Maestro. Sabemos que nació en Cali, el 28 de noviembre de 1923, y se ordenó jesuita. Fue teólogo, historiador de la arquitectura, Decano de esta Facultad y Rector de la Javeriana. Miembro del Consejo de la Universidad de las Naciones Unidas, Director Ejecutivo de Ascun y Director del Simposio Permanente sobre la Universidad. Recientemente recibió la Orden Nacional al Mérito en el Grado de Comendador y fue designado miembro Correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua. Falleció en Bogotá el 3 de mayo de 2007, y fue despedido en solemne y concurrida ceremonia presidida por el Padre Provincial Gabriel Ignacio Rodríguez, y el rector Gerardo Remolina, quien pronunció profunda y precisa homilía. Esperamos que, bajo la responsabilidad de la Javeriana, podamos disponer de una cuidadosa edición de su prolífica obra. Ahora, como un homenaje elemental, detengámonos a reflexionar sobre su testimonio a propósito del ser Maestro. «En toda educación en lo superior y para lo superior, es imprescindible la presencia del maestro, cuya figura tiene derecho de asilo permanente en la memoria del discípulo.» «Ser maestro no es grado académico que se otorgue tras discusión ni se someta a exámenes y concurso. Es consenso espontáneo. No es función burocrática que se asigna. No es honor que se compre. Cualquiera sea el dominio intelectual del maestro, hay algo que lo señala como modelo. La maestría muestra, sin necesidad de demostrarla, la conquista del hombre sobre sí mismo.» La maestría es eminencia que por pasos se insinúa. Llegar a ser maestro no es aparición repentina y ofuscante. Es muy lento amanecer tan prolongado como la propia vida, que no conocerá ocasos. Ser maestro es algo que define una existencia en viaje reversible hacia el saber y la verdad.» «La obra del maestro persiste más allá de los linderos del tiempo y del espacio. Distante o ausente, su obra perdura. Muerto, influye aun en quienes nunca lo conocieron. Con el hombre, cuando muere, se enmudece su cultura personal. La del maestro desaparecido persevera, maestra, como recuerdo eficaz.» «Maestro y discípulo coinciden en trechos de la vida. Saben que en el mantenimiento de la tradición, el alumno sucederá al maestro para transmitir las voces de la verdad.» «Al contacto con el maestro, el discípulo se reconcilia con la vida, y al contacto con el discípulo, el maestro se reconcilia con su muerte.» Para ser reconocidos como maestros, tenemos que alcanzar el mérito de haber aprendido el arte de enseñar, ejerciendo la vocación con estudio, cuidado, constancia y consciencia crítica. ¡Cuán significante merecer el título de maestro! Sí, Alfonso Borrero Cabal, sacerdote jesuita, fue un Maestro que honró nuestro país con su sabiduría y consagración, como el más importante universitólogo colombiano del siglo XX.
Alfonso Borrero: el más grande universitólogo Rafael Serrano Sarmiento. Tomado del diario Vanguardia Liberal, Bucaramanga. Mayo 5 de 2007. Alfonso Borrero Cabal, S.J., considerado como el universitólogo más sabio del mundo falleció en Bogotá doblegado por el paso de los años y una crónica dolencia cardiovascular. El “Mono Borrero” como lo llamaban sus amigos más cercanos, fue durante toda su vida un apasionado investigador sobre los orígenes y evolución de la Universidad como institución indispensable y autónoma de la sociedad, creadora, depositaria y difusora del conocimiento universal. En 1986, siendo Rector de la UIS, tuve la fortuna de conocerlo cuando el Consejo Nacional de Rectores me eligió presidente a la Asociación Colombiana de Universidades. Durante un año trabajamos hombro a hombro por la modernización y la apertura de la Asociación y en general por el permanente mejoramiento de la calidad del servicio educativo superior colombiano. Esta relación profesional se convirtió en una sincera amistad que duró hasta su muerte. Alfonso Borrero, valluno raizal, fue un estudioso de la historia de la arquitectura universal, académico reconocido mundialmente, Rector de la Universidad Javeriana, Director ejecutivo de ASCUN, Directivo de la Universidad de las Naciones Unidas, prolífico escritor y maestro y además un pintor de acuarelas de gran sensibilidad artística. Como todo intelectual de alto vuelo tenía un carácter fuerte, era intransigente en la defensa de la autonomía universitaria y por supuesto tuvo numerosos contradictores, pero nadie podrá negar su contribución a la consolidación de la universidad colombiana. Su tarea sacerdotal la orientó hacia la docencia, el estudio y la investigación sobre temas universitarios. Pero tal vez su obra más destacada fue el Simposio Permanente sobre la Universidad, una verdadera escuela de universito-logía de la más lata calidad, donde miles de colombianos asistimos a las magistrales lecciones que Alfonso Borrero ofreció durante muchos años. “Educación en los superior para lo superior”, fue el principio que inspiró el Simposio y guió nuestro quehacer desde entonces. En 1994 cuando terminó su periodo en ASCUN lo visitamos con Gabriel Burgos en su residencia javeriana y los invitamos a dar el Simposio a profesores y directivos de universidades de Bucaramanga. Lo hizo durante dos años con el mismo entusiasmo, generosidad y energía que siempre le conocimos. Esta fue una inmejorable contribución a la calidad de la Universidad Santandereana. Adiós al gran Maestro y amigo.
La presencia del Padre Borrero en mi vida
Carlos Julio Cuartas Chacón. Asistente para la Promoción de la Identidad Javeriana. Entre los hombres grandes que he tenido la fortuna de conocer de cerca, ninguno como el Padre Borrero. En él descubrí y conservo el testimonio del “hombre del magis”, de uno de esos “oradores” que como aquellos que surgieron hace centurias del trinomio Iglesia, Monasterio y Universidad, se convirtieron en “apasionados buscadores cristianos”.
Solo hasta 1978, cuando residía yo en Ibagué y trabajaba como Director de Planeación en la Universidad del Tolima, conocí al que había sido Rector de la Javeriana en el período de mis estudios, que sin embargo, por razón que no conozco, no estaba al frente de su cargo en la fecha de mi grado y en consecuencia, no había firmado mi diploma de Ingeniero Civil, asunto que años después enmendaría al estampar su rúbrica junto a la del P. Jorge Hoyos, S,J., su Vicerrector Académico. En una de sus visitas a la Universidad del Tolima, aceptó el Padre Borrero sentarse a la mesa con mamá y conmigo en esa querida casa paterna. De esta forma empezó a crecer discretamente, sin bullicio ni afán, su presencia en mi vida, lo mismo que el respeto inmenso que con el tiempo estaría rodeado de profundo afecto, tal como acontece en la relación con el auténtico maestro. Años después, tuve el privilegio de ser su discípulo formal, junto a un grupo numeroso de universitarios del país, en un seminario dirigido por él, realizado entre 1990 y 1992. Esa experiencia sin par, nos permitió acercarnos a la obra monumental del humanista, investigador riguroso y expositor extraordinario que con marcador en mano y papelógrafo expectante cautivaba sin esfuerzo a su audiencia, con sutil y fina irreverencia. Hombre de esquemas y diagramas, de palabras articuladas, la claridad de su pensamiento era admirable. Leer al Padre Borrero, -y por fortuna abundan sus escritos-, es grato y refrescante. Su lúcida propuesta de estructura académica y administrativa para la Javeriana, presentada en 1967, el informe de su rectorado, entregado en diciembre de 1977, y las conferencias del Simposio permanente sobre la Universidad constituyen un extraordinario legado escrito que dará continuidad a su presencia entre nosotros. El recuerdo de su imagen y su voz, recurrente en estos días, nos lleva a encuentros memorables como el que tuvo lugar en el Consejo del Medio Universitario el 22 de octubre de 2001. La amistad que hoy me une a Thomas Jefferson y John Henry Newman, hombres de universidad, colosos de la civilización occidental, la debo al Padre Borrero. Él hizo posible un primer encuentro y a su lado cultivé tan noble relación. Hombre sencillo y franco, hace pocos meses me indicó que unas cuantas líneas aparecidas en la contracarátula de su libro The University as an institution today (1993), eran suficientes para una reseña biográfica sobre él que había sido solicitada. En el Padre Borrero cabeza y corazón tuvieron como santo y seña lo superior, y solo a lo superior se orientaron. Él inspiraba confianza e invitaba a la serenidad. Pienso en que el Padre Borrero para la Javeriana y el mundo universitario colombiano ha sido tanto como Monserrate a Bogotá, o el Corcovado a Río de Janeiro. Cerros tutelares que están ahí, que definen el horizonte más allá de lo cotidiano, listos en todo momento para guiar y devolver la orientación perdida. Por eso pienso ahora que la vida es una continua y creciente orfandad, resultado de la pérdida sucesiva de seguridades, que encuentra sentido en la filiación a Dios, única y definitiva certeza. Este ha sido el mensaje de despedida que me ha dejado el Padre Borrero al partir, en los albores de la posborreridad, no porque sus planteamientos hayan sido superados, sino porque el maestro ha entrado en silencio, ha cesado su estudio y elaboración, su consejo personal, no así su magistral influencia.
Mi recuerdo de Alfonso Alfonso Jaramillo, S.J. Naturalmente hemos lamentado enormemente la desaparición del mundo visible de este gran jesuita y compañero. Al lado de muchos estudios, títulos y condecoraciones que han sido honra para la iglesia y la Compañía, se adivina una fuerza interior que se le notaba desde que pasó de la Universidad al Noviciado. Los que fuimos sus condiscípulos pudimos notar en él algo íntimo, que se manifestaba en el entusiasmo por todo, en su entrega a los trabajos y prácticas de entonces en nuestra vida ordinaria, en su compromiso desinteresad, buscando que a los otros les resultara bien lo que emprendían o en los trabajos comunes del sitio donde vivía y dadas sus cualidades de arquitecto y pintor, en ayudas a otras comunidades. Gozaba de un entusiasmo especial que con sus capacidades, hacía que los otros se sintieran estimulados en lo que emprendían. Su presencia y sus indicaciones contagiaban ánimo y esmero en sus compañeros que disfrutaban de sus ayudas. La alegría fue una característica constante en su modo de ser y con su franca risa y sus indicaciones, uno se sentía apoyado y contento para trabajar con el hermano que le pedía algún favor. Amaba a la Compañía y particularmente mostró una indeclinable predilección por la Santísima Virgen. Y llevó una vida de gran sencillez, mostrando el tesón del antiguo scout que no se negaba a ningún trabajo o colaboración. Ante todo fue un gran amigo, en quien uno podía depositar sus confidencias, encontrando siempre la paz en sus respuestas y opiniones serenas y equilibradas. Su entusiasmo especial por todo lo que se refería a la Universidad, fue notable y en esto le dio honra y adelanto a la Institución. Con especial sencillez manifestaba su entrega a las labores delicadas en varias partes del mundo y entre sus discípulos dejó la convicción de que lo de ellos le interesaba mucho y de un espíritu vigorosos y espiritual que lo acompañó toda su vida. Y que naturalmente fue el efecto de su consagración incondicional al Señor. Era especialmente delicado con su numerosa familia que veían en él –como los que fuimos sus amigos- a un hombre rendido a Dios y convencido de su entrega y su entusiasmo espirituales. Los que lo tratamos por muchos años y amigablemente sólo guardamos el recuerdo de un santo, antes que el de un sabio. Padre Alfonso Borrero S.J Bernardo Rivera Sánchez. Director Ejecutivo, Ascun. Tomado de Universia Colombia. 07 /05/2007. http://www.universia.net.co/rectores/destacado/fallecioalfonsoborreros.j2.html «Me siento un universitario, no de Bogotá, ni siquiera de Colombia, sino del mundo entero… es que siempre me he sentido universitario en el sentido universalista del término». Que mejor autodefinición de alguien que, como el Padre Borrero, dedicó toda su vida a construir un concepto para la universidad colombiana y a propiciar espacios para su desarrollo. Filósofo, teólogo, arquitecto y educador, había nacido en Cali el 28 de noviembre de 1923. Fue sacerdote de la Compañía de Jesús y prestó sus servicios a la PUJ, como Decano de Estudiantes de la Facultad de Arquitectura y luego como Rector. Como Director Ejecutivo de ASCUN, cargo que desempeñó durante 16 años, desde el 2 de mayo de 1978, participó activamente en los distintos procesos de reforma universitaria generando la más importante dinámica de la educación superior en Colombia. Me atrevo a destacar el carácter investigativo que siempre quiso imprimirle a la actividad académica, para que fuera mucho más allá de la simple docencia, y el énfasis en la formación ciudadana. Al respecto, en su documento «Algunas reflexiones sobre la reforma universitaria», se refirió a la investigación como una actitud permanente, habitual, espontánea, actitud que todas las personas de la universidad deben tener, porque la universidad, más que hacer investigación, tiene por misión formar investigadores para todos los variados ejercicios de esta actividad. Así mismo, afirmó que «la educación superior ha de tener intencionalidad de formar y educar para el ejercicio democrático de los ciudadanos». Creyó firmemente en las bondades de las asociaciones universitarias, bajo el amparo universal de las libertades del espíritu y del saber intelectual, manteniendo «siempre a salvo la pluralidad y el pluralismo propio del universo de las instituciones de la sapiencia superior, todas amparadas bajo las libertades del espíritu pensante y de la jerarquía del saber». Fue crítico cuando intuyó que en el seno del Consejo de Rectores había intromisión de poderes diferentes al poder del saber: «….porque contra el poder del saber militó en un momento un poder extraño, un poder distinto al único que sustenta la autonomía de las universidades». «La Asociación de universidades debe ser autónoma, y su autonomía colectiva, como la autonomía individual, debe estar sólo fundada en el poder del saber». Cuando se introduce «frente al poder del saber, cualquier otro poder militar o el poder político, o el poder financiero, o cualquier otro poder de nuestro mundo, en ese momento la universidad se enferma» (Consejo Nacional de Rectores, diciembre 7 de 1974). A menos de doce horas de su fallecimiento, con su típico acento que tan fácilmente le delataba su origen valluno, me dijo: «vos tenés que comprometerte para que ASCUN no vuelva a esa discusión de convertirse en gremio empresarial; la relación de libertad de pensamiento que se establece entre profesor y estudiante es muy distinta de la relación de subordinación entre dueño y empleado; la libertad de pensamiento de los académicos riñe con el sometimiento a la mente de quien gobierna las agremiaciones de empresarios; no es posible en la universidad guardar la fidelidad que debe el gremio al imperio o a las conveniencias económicas o a las imponentes ideologías del partidismo político». Al finalizar su obra en ASCUN, el 28 de febrero de 1994, le expresó al Consejo Nacional de Rectores: «juzgo que mis servicios como Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades tocan ya el límite de la prudente suficiencia». Quienes tuvimos la grata fortuna de participar en el Simposio Permanente sobre la Universidad, muy seguramente la mejor síntesis de su obra y de su pensamiento y cantera de directivos y administradores de la educación superior en los ordenes nacional e internacional, nos honramos con «las enseñanzas y el testimonio de vida de un Maestro, enamorado de la Verdad y la Sabiduría». El 3 de abril de 1981 inauguró solemnemente el Primer Seminario General del Simposio Permanente sobre Universidad, invitando a catar «la copa cuyo contenido es la esencia misma de la universidad en su historia, en su filosofía, en sus instituciones, funciones, realidades y proyecciones futuras» (Informe del Director Ejecutivo de ASCUN ). El 18 de febrero de 2005 fui igualmente afortunado de clausurar junto a este Maestro de Maestros la versión XXXV del Simposio en la Universidad de Caldas. Para terminar, destaco dos pasiones que fácilmente podían ser leídas en sus discursos sobre la Universidad: la calidad académica y la autonomía universitaria. Sobre la primera, él mismo afirmó «… mi mano ha sido dura, hasta el extremo de la terquedad… contra todas las aventuras no las llamo universitarias, las aventuras educacionales de muchas entidades» (Consejo Nacional de Rectores, diciembre 7 de 1974). Sobre la segunda, fue absolutamente prolífico y casi cruza de manera transversal toda su obra. Extracto de los módulos del Simposio No. 37 «La autonomía universitaria hoy» y No. 40 «Prospectiva universitaria», los siguientes apartes: «Las operaciones efectuadas por la universidad se denominan ejercicios autónomos o ejercicios de la autonomía universitaria derivados de sus notas esenciales». «Por la connaturalidad científica, la universitas de la primera hora originó en simiente las paulatinamente consagradas como libertades académicas: las libertades de investigación y acceso a las fuentes del conocimiento; de escoger métodos investigativos y pedagógicos, de cátedra y manifestación externa de conocimientos y opiniones, y de prestación de servicios a la sociedad. En suma, la libertad de los ejercicios académicos y la del uso de los recursos intelectuales». La Autonomía se funda sobre las libertades del espíritu pensante y el poder del saber, pero «ha de advertir que así la Autonomía le sea derecho connatural, debe ella merecerla mediante el desempeño responsable de los ejercicios autónomos. La autonomía, que es libertad de acción, sin responsabilidad se convierte en libertinaje. Consciente, en cambio, la universidad, de su serio compromiso de educar al hombre, a la nación y a la sociedad, merecerá el reconocimiento autónomo de sus funciones educativas, si procede con humanismo y pensamiento. Y si la universidad es pensamiento y humanismo, la que nosotros deseamos y gestamos no podrá ser construida sin inteligencia y libertad». «Sólo quien lleva en la mente y en el corazón la idea auténtica de universidad, podrá pensarla libremente y realizarla con máxima eficacia».
Paz en su tumba.
Condolencias
Confederación Nacional Católica de Educación - Presidencia
Bogotá, D.C., mayo 04 de 2007 Padre GABRIEL IGNACIO RODRÍGUEZ, S.J. Y miembros de la Comunidad de la Compañía de Jesús
A nombre del COMITÉ EJECUTIVO NACIONAL DE CONACED y en el mío propio, hacemos llegar a todos Ustedes nuestra más sentida
CONDOLENCIA
Por el fallecimiento del P. ALFONSO BORRERO, S.J.
Solamente la fe en Jesucristo que siendo Dios asumió la muerte y resucitó, nos ayuda a mitigar el dolor y darle sentido a la enigmática realidad de la muerte y nos asegura que el Padre Alfonso vive y para siempre.
Los seguimos con nuestra oración y cercanía espiritual.
Afectísima en Jesús Maestro,
HNA. BLANCA CASTRO ROJAS, FMA. Presidenta CONACED Nacional
Barranquilla, 14 de Mayo de 2007
Reverendo GABRIEL IGNACIO RODRÍGUEZ Padre Provincial de los Jesuitas en Colombia Bogotá
Apreciado Reverendo:
Por medio de la presente, deseo hacerle llegar a usted y a toda la comunidad Jesuita, mi sincero sentimiento de pesar por el fallecimiento del P. Alfonso Borrero Cabal.
Reciba también la sentida expresión de condolencia de la comunidad universitaria que represento.
Un fuerte abrazo,
JESÚS FERRO BAYONA Rector
Bogotá, 11 de mayo de 2007
Padre Provincial GABRIEL IGNACIO RODRÍGUEZ TAMAYO, S.J. Ciudad
Respetado Padre Provincial:
El Consejo de la Facultad de Ingeniería, en su sesión del pasado 08 de mayo, quiso dejar explícito y por tanto comunicar a Usted y a través suyo a todos los miembros de la Provincia Jesuita de Colombia, su sentimiento de pesar por la desaparición del Padre Alfonso Borrero Cabal, S.J. el pasado 03 de mayo. La Facultad de Ingeniería siempre reconoció y vivió de cerca las enseñanzas del Padre Borrero; su hidalguía, calidez y sapiencia, fueron para nosotros clara insignia del Maestro Universitario.
Con sentimientos de consideración y aprecio,
Francisco Javier Rebolledo Muñoz Decano Académico Presidente del Consejo de Facultad
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE Manizales CONSEJO SUPERIOR ACUERDO No. 003 (MAYO 17 DE 2007)
«Por medio del cual se rinde homenaje al padre ALFONSO BORRERO CABAL, S.I., y se denomina la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Manizales en su nombre»
EL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MANIZALES, en uso de sus facultades legales y estatutarias, y teniendo en cuenta:
• Que el Sacerdote Jesuita ALFONSO BORRERO CABAL, se distinguió por su compromiso con la educación Colombiana y Latinoamericana. • Que en el proceso de fundación de la UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE MANIZALES el Padre Borrero, S.I, introdujo los elementos axiológicos que inspiraron la forma de ser de nuestra Universidad y que determinaron la consolidación de una Comunidad Educadora, dinamizadora del conocimiento, comprometida con la convivencia pacífica y el desarrollo regional sostenible, que contribuye a la formación de personas éticas y emprendedoras, con pensamiento crítico e innovador, en un marco de responsabilidad social. • Que el Padre Borrero, se distinguió por el ejercicio de su labor educadora especialmente en el fortalecimiento de la educación Superior en Colombia y en el mundo. • Que, fiel a su pasión por el SABER, centró su labor sacerdotal en la creación de conocimiento y en la búsqueda de un modelo de Universidad comprometido con la construcción de una sociedad más próspera, más justa y más incluyente en procura del bienestar general. • Que su vida ejemplar debe ser el mejor referente para una comunidad educadora, que en su memoria, se comprometa a mantener viva la llama que alimenta el conocimiento • Que al honrar la memoria del Padre Borrero, se reconocen todos los aportes que en vida entregó a nuestra Universidad. • Que la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Manizales, congrega la comunidad universitaria en torno al conocimiento, como siempre lo concibió el Padre Borrero.
ACUERDA
ARTICULO PRIMERO: Honrar La Memoria del Padre ALFONSO BORRERO CABAL, S.I., como inspirador del proyecto Universitario. ARTICULO SEGUNDO: Exaltar su vida y obra ante las Generaciones presentes y futuras, de la vida institucional. ARTÍCULO TERCERO: Conmemorar su vida nombrando la Biblioteca de la Universidad Autónoma de Manizales como: BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.I.
Dado en Manizales, a los diecisiete (17) días del mes de Mayo de 2007.
CÚMPLASE
Pbto. LEOPOLDO PELÁEZ ARBELÁEZ Presidente LORENZO O CALDERÓN JARAMILLO Secretario
PROPOSICIÓN DE DUELO POR LA CUAL SE DEPLORA EL DECESO DEL R.P. ALFONSO BORRERO CABAL, DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS
LA ACADEMIA COLOMBIANA DE LA LENGUA Correspondiente de la Real Academia Española
CONSIDERANDO
• Que el jueves 3 de mayo del presente año falleció en Bogotá el R.P. jesuita ALFONSO BORRERO CABAL. • Que el R.P. Alfonso Borrero Cabal fue miembro correspondiente de la Academia Colombiana de la Lengua desde el año 2004. • Que el R.P. Alfonso Borrero Cabal se desempeñó como Rector de la Pontificia Universidad Javeriana en el lapso comprendido por varios años • Que el R.P. Alfonso Borrero Cabal fue Miembro del Consejo de la Universidad de las Naciones Unidas, Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades (ASCUN) durante 17 años y Director del Simposio Permanente sobre la Universidad. • Que el R.P. Alfonso Borrero Cabal fue condecorado con la Orden Nacional al Mérito, en el grado de Comendador, otorgada por la Presidencia de la República de Colombia. • Que el R.P. Alfonso Borrero Cabal fue uno de los más apreciados miembros de la Compañía de Jesús por su inteligencia, su carisma y su denodado ánimo de servicio.
Miembro de la Asociación de Academias de la Lengua Española
RESUELVE
PRIMERO Lamentar sinceramente la muerte del eminente jesuita. SEGUNDO Destacar la figura del ilustre desaparecido cuyo deceso constituye una pérdida irreparable en los diversos campos en los que se desempeñó con lujo de competencia durante varios años. TERCERO Copia de la presente Proposición será comunicada en nota de estilo a la Compañía de Jesús a través del Reverendo Padre Provincial.
Dada en Bogotá, D.C., a los 4 días del mes de mayo del año 2007.
Pontificia Universidad Javeriana FACULTAD DE CIENCIAS
Bogotá D.C., mayo 4 de 2007 Apreciado Padre Rodríguez: Reciba usted y todos los miembros de la Compañía de Jesús mis más sentidas condolencias y agradezco a Dios el haberme dado el privilegio de haber conocido al Padre Alfonso Borrero.
ANGELA UMAÑA MUÑOZ, MPhil. Decana Académica
Bogotá D.C., 30 de mayo de 2007 CSU-279/2007
Reverendo Padre GABRIEL IGNACIO RODRÍGUEZ Director Provincial de la Comunidad Jesuita Ciudad Respetado Padre. Atentamente me permito remitir a Ustede, el texto de la proposición aprobada por el Consejo Superior de la Universidad EAN, en su sesión ordinaria celebrada el 17 de amyo de 2007, mediante la cual la Universidad EAN se asocia al duelo de las Instituciones de Educación Superior, con motivo del sentido fallecimiento del Reverendo Padre Alfonso Borrero Cabal, S.J.
Cordialmente, Adriana Montoya Mogollón Secretario Consejo Superior
En memoria del Reverendo Padre Alfonso Borrero Cabal, S.J.
El Consejo Superior de la Universidad EAN en sesión ordinaria de la fecha y considerenado: Que el día 23 de mayo de presente año, falleció en la ciudad de Bogotá, el Reverendo Padre Alfonso Borrero Cabal S.J. Que el Padre Borrero fue miembro permanente del Consejo Consultivo Externo de la Universidad EAN y doctor Honoris Causa de la misma. Que demostró durante largos años su voluntad de apoyo y de buen Consejo para el impulso de nuestros programas universitarios. Que como Director del Simposio Permanenete sobre la Universidad, auspició la participación de Directivos y profesores en los distintos seminarios del simposio, habiendo sido maestro ejemplar, autor de prolija y densa bibliografía sobre la historia, contenido y tendencias de la educación superior, analista profundo del sistema universitario universal y constructor de conceptualizaciones sobre el ser y el quehacer universitario y sobre lo que él denominaba “ejercicios autónomos” o “ejercicios de la autonomía universitaria derivados de sus notas esenciales”. Que las enseñanzas del Padre Borrero Cabal han servido de fortalecimiento de nuestra vocación educativa y de nuestra voluntad de cooperar con la sociedad colombiana con programas de formación de profesionales que contribuyan al desarrollo económico y social de los pueblo, dentro de sus postulados de libertad para la investigación y la enseñanza desarrollo del espíritu pensante y de ejercicio del poder del saber con autonomía y responsabilidad. Expresa: Que lamenta el fallecimiento del Reverendo Padre Borrero Cabal, S.J. y se une al duelo que su definitiva ausencia ha causado a las instituciones de Educación Superior, y a todos los que fueron sus discípulos. Igualmente, el Consejo Superior de la Universidad EAN manifiesta su sentimiento de condolencia a la Comunidad Jesuita, a la Pontificia Universidad Javeriana de quien fuera su Rector y a la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN, d ela cual fue Director Ejecutivo. Copia de la presente proposición se remitirá en nota de estilo al Reverendo Pdre Gabriel Ignacio Rodríguez, Director Provincial de la Comunidad Jesuita; al Rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Reverendo Padre Gerardo Remolina Vargas y al doctor Bernardo Rivera Sánchez, Director Ejecutivo de la Asociación Colombiana de Universidades ASCUN. | |||
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