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Noticias del Mes

Marzo, 2008

     

Abriendo horizontes…

Inauguración Centro de Fe y Culturas 

Calle 10 Sur  No. 45 -178, La Aguacatala, Medellín.

Lunes 21 de abril de 2008

6:30 p.m.          Ceremonia de inauguración

 

                         •    Palabras de Bienvenida – P. Horacio Arango A., S.J.

                         •    Palabras Representante Fundación Pórticos (Ekke) – Einardo Bingemer

                         •    Palabras Provincial de los Jesuitas – P. Gabriel Ignacio Rodríguez T., S.J.

                         •    Bendición a las personas que laboran y visitan la nueva sede – Monseñor Alberto                  Giraldo J., Arzobispo de Medellín

                         •    Entrega simbólica libro “Abriendo horizontes” – A Einardo Bingemer

                         •    Acto cultural y testimonial – “Grupo Solle”

                         •    Copa de vino y recorrido por las  instalaciones

 

Martes 22 de abril - Ciclo de conferencias

 

8:00 a.m.          “La Compañía de Jesús frente a los nuevos escenarios”. P. Gabriel Ignacio Rodríguez Tamayo, S.J., Provincial de la Compañía de Jesús en Colombia. Doctor en Teología.

5:00 p.m.          “Dios, del lado de los sufrientes”. P. Gustavo Baena Bustamante, S.J., Teólogo y Biblista.

6:00 p.m.          “El discurso sobre Dios en una sociedad secularizada y plural”. Doctora María Clara Lucchetti, Teóloga, Profesora y Decana Centro de Teología en Ciencias Humanas del PUC, Rio de Janeiro.

7:00 p.m.          “Cristianos en tiempo de diálogo interreligioso”, P. Vicente Santuc, S.J., Filósofo, Sociólogo y Economista; Rector de la Universidad Antonio Ruiz de Montoya, Lima, Perú.

 

Miércoles 23 de abril

8:00 a.m.          Conferencia “Orar en tiempos de cambio”, P. Vicente Santuc, S.J.

7:00 p.m.          Concierto de Gratitud, Grupo Suramérica.

 
 

In Memoriam

 

+Padre Juan Ignacio Moreno Acosta, S.J.

1925-2008 

Nacimiento:          Bogotá, 5 de mayo de 1925.

Ingreso:                Santa Rosa de Viterbo, 14 de septiembre de 1940.

Votos del Bienio: Santa Rosa, 27 de septiembre de 1942

Ordenación:         Bogotá, 3 de diciembre de 1955.

Ultimos Votos:     Bogotá, 2 de febrero de 1959. Coadjutor. Espiritual.

Muerte:                Bogotá, 8 de marzo de 2008.

 

ESTUDIOS EN LA COMPAÑIA

Juniorado:            Santa Rosa, 1942 - 1945.

Filosofía:              Gonzaga Univ.;  Spokane, Wash. USA, 1946 - 1951.

Etapa Apostólica:         Tunja; Santa Rosa,   1948; 1952.

Teología:              Bogotá,  1953 - 1956.

Tercera Probación:      La Ceja,  1958.

 

ESTUDIOS ESPECIALES

Latín y Griego.

 

TITULOS ACADEMICOS

1. Master of Arts. Gonzaga Univ. Spokane, Whash. 1951

2. Licencia en Filosofía. Mount St. Michael’s College. Spokane.

 

OFICIOS      

1.  Santa Rosa de V., Ministro. Ecónomo. 1959.

2.  Bucaramanga. Colegio S. Pedro. Profesor. 1959-1960.

3.  Secretario de Mons. Angel Ma. Ocampo. 1961 - 1962.

4.  Bogotá. Seminario Aloysiano. Ministro. Ecónomo.

     1963  -  1969.

5.  Curia Provincial. Secretario de Viceprovinciales. 1970.

6.  Colegio Máximo. Ecónomo. 1971.

7.  Santa Rosa de Viterbo. Operario. 1972.

8.  Bogotá. Hospital S. Ignacio. Capellán. 1973 - 1984.

9.  Colegio Sta. Luisa. Pastoral. 1985.

10.       Barranquilla. Instituto S. José. Pastoral. 1986 - 1987.

11.       Bogotá. Capellán Hospital San Ignacio. 1989-1994.

12.       Medellín. Casa Arrupe. 1995 – 1998.

13.       Bogotá. Universidad Javeriana. Ayuda en la Pastoral. 1999.

14.       Bogotá- Enfermería de la PUJ – 2002-2007 marzo.

15.       Bogotá. Comunidad San Alonso Rodríguez (enfermería) marzo   2007 a marzo  2008.

 

Homilía del P. Alberto Jiménez Cadena S.J. Marzo 9 de 2008

Padre Juan Ignacio Moreno, S.J.

Introducción

1. Hace 10 meses comenzó a existir canónicamente la nueva Comunidad San Alonso Rodríguez, en mayo del ano pasado. Juancho la inauguró junto con otros tres compañeros de la Universidad Javeriana.

2. Ayer dio el paso trascendental de toda vida humana: su encuentro definitivo con el Señor. En forma inesperada, durante el almuerzo que compartía con sus compañeros de Comunidad. Providencialmente se encontraba atendiendo a Leonardo Ramírez la Doctora Faride Ojeda quien trató de auxiliarlo, pero el infarto fue fulminante. Recibí la noticia que me trasmitió Jairo en Paipa e inmediatamente regrese a Bogota.

Liturgia de hoy

3. Toda la liturgia de hoy domingo V de Cuaresma - ultimo antes del Domingo de Ramos- nos habla de resurrección y de vida.

El Profeta Ezequiel: «Pondré mi espíritu de vida en ustedes para que vuelvan a vivir».

San Pablo a los Romanos: «el mismo que resucitó a Cristo dará la vida incluso a su cuerpo mortal».

4. Evangelio: Resurrección de Lázaro

Uno de los pasajes mas conmovedores del Evangelista San Juan.

Le dice Marta: «Tu amigo esta enfermo» Jesus responde:»Esta enfermedad no terminara en la muerte» «Tu hermano resucitara... Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mi aunque haya muerto vivirá. Todo el que cree en mi no morirá para siempre».

Llora por su amigo y lIeva a cabo el milagro de volver a la vida al amigo del alma. Juancho

5. Juancho ha sido el amigo querido del Señor. Desde su niñez en el Colegio de la Presentación, San Bartolomé y la Apostó1ica se entregó con generosidad al Señor y el Señor le correspondió con creces.

6. Su entrega al amigo durante los años de formación en Santa Rosa, Bogota y Spokane, estado de Washington, fue consolidando su amistad con el Señor, con el hito grandioso de su Ordenación Sacerdotal. Desempeñó su apostolado fundamentalmente en la enseñanza y como Secretario Privado de Monseñor Ángel María Ocampo. En sus sencillas notas biográficas escribió «De septiembre a Diciembre de 1963 asistí como Secretario Privado a la segunda sesión del Concilio Vaticano 11. La mayor gracia de mi vida después del Sacerdocio.»

Sus últimos anos los pasó en la Casa Pedro Arrupe, en el Hospital San Ignacio como Capellán y por fin en la Comunidad San Alonso. Había comenzado su Ejercicios Espirituales de año hacía cuatro días.

Su sencillez y caridad en el trato con sus compañeros de Comunidad fueron características apreciadas por todos. Su pobreza y desprendimiento -en su cuarto se encontraron unos pocos libros además de sus artículos personales- fue ejemplo para todos sus compañeros.

Que descanse en paz el amigo fiel del Señor y el amigo de todos los que 10 conocimos y tuvimos la fortuna de compartir su vida en Comunidad.

 

“Juan siempre afable”

Alfonso Jaramillo, S.J.

Nacido en Bogotá en 1925, recibió desde la niñez una esmerada educación cristiana. Basta haber conocido a sus padres para caer en la cuenta de quién era Juan Moreno. Ellos, suaves, sencillos, de gran piedad y delicadez; Juan, durante toda su vida mostró en su porte estas virtudes, añadidas a una vocación sólida y a un amor especial por todo lo de la Compañía. No se hacía sentir y en su modo de ser parecía un poco tímido, muy atento, de una especial simplicidad e inofensivo en todo sentido. Era realmente admirable y difícil de imitar. Sus estudios fueron los normales de la Compañía en Colombia y para la Filosofía fue enviado a Gonzaga University, en Spokane, USA, donde cursó la materia hasta alcanzar su licenciatura en Filosofía y el Master of Arts. Luego fue un gran estudioso del Latín y del Griego, lenguas que dominaba. Con gran ardor estudiaba la Historia de la Compañía y sobre todo la vida de sus fundadores.

Tuvo variados oficios en la Compañía y para nada se negaba aunque sentía dificultad para asumir ciertos trabajos, precisamente por su modo de ser, que no carecía de cierta timidez y dificultad de enfrentarse a grupos, como en Bucaramanga y la Costa. La prueba es que cuando le tocó trabajar, tratando individualmente a los demás, pudo perseverar más años en el trabajo. Así, en los colegios alcanzaba a durar un año, en cambio en el Hospital San Ignacio, como Capellán perseveró once años. Los enfermos lo solicitaban continuamente y él se sentía en su medio. En el Colegio Aloysiano, como ministro y ecónomo duró 6 años. Volvía a las obras que suponían hacer frente a grupos y permanecía poco tiempo. A pesar de su apariencia robusta y sana, tenía una salud un poco endeble lo que le ocasionó estar en la enfermería de la Universidad 5 años y en la Casa Arrupe, tres. Siguió con varias complicaciones y alcanzó a permanecer en la Comunidad San Alonso, el último año de su vida.

De notable comprensión, su bondad trascendía y edificaba, hasta ser tenido por sus compañeros como un religioso muy cerca de la santidad. En Barranquilla los alumnos le decían el angelote y no se inmutaba por las bromas que recibía de compañeros y discípulos. Pasó el buen Juancho por este mundo sin disgustar a nadie y en cambio haciendo mucho bien con su ejemplo, comprensión y suavidad. Aunque aquejado por varios males, su muerte fue sorpresiva. Casi todas las veces en que íbamos a visitarlo lo encontrábamos ensimismado ante el Santísimo Sacramento. Juan, siempre afable deja un ejemplo especial y un recuerdo imborrable entre sus compañeros.

 

+Hermano Jenaro Suárez Arbeláez, S.J.

1930-2008

 

Nacimiento:      Marinilla, Antioquia. 8 de febrero de 1930.

Ingreso:            Santa Rosa, 14 de julio de 1950.

Votos del Bienio:         Santa Rosa,  1952.

Ultimos Votos:             15 de agosto de 1961.

Muerte:            Medellín, 29 de marzo de 2008.

 

ESTUDIOS ESPECIALES

1.         Aggiornamento., Colegio S. Ignacio. Medellín. 1970.

2. Instituto Latinoamericano de Pastoral, Manizales

 

OFICIOS      

1.  Villa Gonzaga, Medellín, Cocinero 1953 – 1954.

2.  Santa Rosa. Cocinero 1955.

3.  Cali. Cocinero. 1956 – 1958.

4.  Villa Gonzaga. Cocinero. 1959 – 1960.

5.  Barrancabermeja. Seminario. Hortelano, Enfermero. Sacristán. 1961 – 1962.

6.  Pto. Wilches. Sacristán. 1963 – 1965.

7.  Manizales. Portería. Ropería. Prefecto de empleados. 1966.

8.  Cartagena. Sacristán. 1967.

9.  La Ceja. Noviciado. Ad dom.  1968 –1969.

10.       Cartagena. Comprador. Sotoministro. 1973.

11.       Manizales. Ad dom. Sacristán. Portero. 1974 – 1977.

12.       Residencia S. Ignacio. Ad dom. 1978 – 1985.

13.       Bogotá. La Perseverancia. 1987 – 1988.

14.       Colegio Mayor de s. Bartolomé. Sacristán. Tienda Escolar. 1989 – 1995.

15.       Buga. Colabora en la pastoral. 1996 – 1999.

16.       Casa Pedro Arrupe. Ora por la Iglesia y la Compañía. 1999 -2008.

 

(En las próximas Noticias de Provincia aparecerá una nota biográfica sobre el Hermano Jenaro.)

 

+Padre Iván Vieira Arango, S.J.

1943-2008

 

Nacimiento:        La Estrella, Antioquia.

                          21 de junio de 1943.

Ingreso:              La Ceja, Antioquia .

                          11 de diciembre de 1964.

Votos del Bienio:         La Ceja, 12 de diciembre de 1966.

Ordenación:       Medellín, 6 de diciembre de 1971.

Ultimos Votos:   Cali, 2 de febrero de 1979.

Muerte:              Bogotá, 31 de marzo de 2008.

 

ESTUDIOS EN LA COMPAÑIA

Juniorado:          Santa Rosa 1967 – 1968.

Filosofía:            Bogotá,  1970 – 1971.

Etapa Apostólica:         Cartagena. Circulo de Obreros.

                          Bogotá: J.T.C., 1969.

Teología:            Bogotá, 1972 -1975.

Tercera Probación:      Medellín, 1976 -1977.

 

ESTUDIOS ESPECIALES

Actualización en el Inst. Teológico del CELAM. Medellín. 1984.

 

TITULOS ACADEMICOS

Licencia civil en Teología.

 

OFICIOS      

1.  Bogotá. Residencia Canisio. Economato de Provincia. Asistente del Ecónomo. 1975 – 1979.

2.  Iglesia de la Soledad. Prefecto. 1975 – 1979.

3.  Cali. Párroco San Ignacio. Terrón Colorado. 1979 – 1995.

4.  Bogotá. Párroco San Javier. 1995 – 2000.

5.  Univ. Javeriana. Director de Pastoral. Hospital San Ignacio. 2000 – 2007.

6.  Ecónomo Comunidad Javeriana. Bogotá. 2000 a 2008.

7.  Asesor Espiritual en la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas en la PUJ. 2008.

 

“El último Amen y el primer Aleluya”

Homilía en las exequias del P. Iván Vieira, S.I.

Por Darío Restrepo L., S.I.

 

Queridos Hermanos:

Nos dice el Señor: “Mira que estoy a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo” (Apoc 3,20).

Antenoche, al filo de  la medianoche cuando todos dormíamos, el Señor llegó  de puntillas  al cuarto de nuestro querido hermano el P.  Iván Vieira Arango, y tocó a su puerta para hacerle una visita definitiva. Iván le abrió la puerta de su corazón, herido por un fulminante infarto cardíaco,  y el Señor lo invitó a su cena pascual en la gloria. Jesús sabía muy bien que Iván era una persona de hábitos y apostolado nocturno y que se acostaba tarde. Y cuando, según parece, entraba ya él  en el primer sueño de los hombres, Jesús resucitado  lo despertó en la eternidad. Una pascua muy serena y en paz, como serena había sido toda su vida; sin testigos, sin ruidos, sin despedidas, se encontró cara a cara con su Señor a quien múltiples veces había llamado en sus Eucaristías diciendo:

“Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección, ¡ven Señor Jesús! Y el Señor vino.

Podríamos decir, que Iván murió  en su ley: toda su entrega apostólica, su abnegada labor en favor de los otros, se desarrollaba principalmente  en las horas vespertinas y nocturnas:  su apostolado como asesor espiritual en la facultad de Ciencias Económicas y administrativas de la PUJ, que recientemente había emprendido, sus diálogos de solidaridad y compañía, su sabios consejos y palabras de consuelo para los que sufrían. El Señor también escogió ser su gran visitante nocturno y lo hizo pasar  -pascua-,  de la oscuridad de este valle de lágrimas a la plena luz pascual de la gloria del Resucitado.

Nuestro hermano  fue un jesuita de tiempo completo, de profundo amor al Señor. Un hombre de extraordinario celo pastoral, que poseía el don de consejo. Muchas veces me comentó en mi oficina lo feliz que se sentía como capellán del Hospital S. Ignacio y el inicio de su labor vespertina y nocturna como asesor espiritual en esa facultad. Cuántas noches fueron testigos de su abnegada labor de pastoral con sus hermanos y hermanas que sufrían física o moralmente. El vertía a torrentes horas de misericordia y compasión, de compañía a sus enfermos, de consuelo a los familiares, de ánimo al personal hospitalario. Yo mismo fui testigo, cuando él tuvo el último infarto hace cerca de dos años, de la gran cantidad de gente que quería visitarlo aún en su celda de cuidado intensivo: personal de aseo, celadores, auxiliares de enfermería, enfermeras y médicos, antiguos pacientes del Hospital S. Ignacio. Tanto, que tuve que pedir a los encargados de la seguridad que no le dejaran entrar a todo el que lo solicitaba para no complicar más su ya delicado estado de salud.

Por otra parte, su retiro del hospital motivó varias cartas de sentido agradecimiento tanto de las Directivas  como de todas las personas que allí lo trataron. Le agradecían particularmente su celo pastoral y sacerdotal, sus desvelos, su labor ejemplar y  su compañía incondicional. A esta carta seguían  al menos 9 o 12 hojas de firmas de todos los que habían recibido su valiosa ayuda durante sus años de buen samaritano en el Hospital Universitario S. Ignacio. A mí me comentaba que él no se podía reducir a una  simple labor sacramental sino que cada enfermo y su familia, requerían mucho tiempo de diálogo pastoral y  de consuelo en el dolor.

Estamos viviendo ahora, hermanos, un tiempo litúrgico de gloria después de la celebración de la Semana Santa. La primera lectura, con el bello pasaje pascual de S. Pedro  en su  primera carta nos lo recuerda.  La muerte de Cristo  solo fue  un paso, una pascua. Pero  el Cristo vivo, que ya no puede volver a morir es el centro de nuestra fe, el que nos hace “renacer a una esperanza viva, a una herencia incorruptible, incontaminada e imperecedera, reservada para nosotros en el cielo”. La resurrección de Cristo nos da a todos nosotros, afligidos hoy, la luz y el fuego del amor renacido como nos dio el cirio pascual su luz en medio de la oscuridad del templo en la reciente vigilia pascual. 

Le decía Jesús a Nicodemo en el evangelio de S. Juan que acabamos de escuchar: “es necesario nacer de nuevo “ del Espíritu, para poder entrar en el Reino. Nuestro querido hermano ha renacido ya, llevado de la mano del Resucitado, a la gloria inmortal del Padre de la Vida.

Escribía el venerado P. General  Pedro Arrupe:  “En realidad, esa muerte que a veces tanto se teme es para mí, uno de los acontecimientos más esperados de mi vida, un acontecimiento  que da sentido a mi vida: se puede considerar la muerte como el fin de la vida o como el umbral de la eternidad; cada uno de estos aspectos me consuela.

Al ser el fin de la vida, la muerte es siempre el fin de un camino que atraviesa un largo desierto para llegar a la eternidad, un camino a veces muy difícil y en el que a medida que las fuerzas declinan, el peso de los años se hace más grande. Al ser también el umbral de la eternidad, la muerte implica la entrada en la eternidad, a la vez desconocida y esperada; implica el encuentro con el Señor, la eterna familiaridad con El”1  .  

La muerte, considerada en primer lugar, como  el fin de esta vida: “la vida, como una tarea bien hecha -decía hace poco Iván-, tiene derecho al recreo”. El ya tenía bien hecha la tarea que el Padre le había encomendado hacer en esta tierra. Por eso el Señor acogió efectivamente su oración de todos los días en la que con S. Ignacio él repetía: “Tomad Señor y recibid … todo mi haber y mi poseer : Vos me lo disteis, a Vos Señor lo torno; todo es vuestro , disponed  a toda vuestra voluntad…”. Y el Señor acogió esta ofrenda total de su vida y dispuso ya de ella…”. Su oración de ofrenda radical se convirtió en  una “oblación de mayor momento y estima”: fue su última Eucaristía en la tierra en la que como su Maestro, Iván se hizo al mismo tiempo, ofrenda, víctima y altar en la consumación más plena de su sacerdocio ministerial.

Y en segundo lugar, la muerte, nos decía el texto del P. Arrupe, es el “umbral de la eternidad”: realmente Iván, en lo más profundo de su ser, al sentirse interiormente llamado por el Dueño de la vida que venía a buscarlo definitivamente para estar con Él y en Él, debió cantar las consoladoras palabras que recitamos  4 veces con  el salmo responsorial : “Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor… ya están pisando nuestros pies, tus umbrales Jerusalén.”. La muerte, umbral de la vida eterna.

Por eso, como admirablemente concluye el P. Arrupe el relato de su experiencia ante la muerte2 , también el de nuestro querido Iván  fue su último ‘Amén’ en esta tierra  y su primer Aleluya’ al entrar en la gloria del Padre. Su último ‘Amén’ ;  amén: así sea, así lo acepto, así lo creo. Es la última palabra del cristiano, del sacerdote, del hijo de Dios que corta las amarras que nos atan a esta orilla  para poder navegar mar adentro.  Aleluya: es el primer grito de la pascua, es el grito de la vida, del nuevo nacimiento, del paso de la muerte a la resurrección, del dolor a la alegría, de la vida temporal a la eterna, del valle de lágrimas a la mansión del gozo perdurable como definitivo compañero de Jesús en la Compañía triunfante del cielo.

Querido amigo y hermano Iván: hemos venido esta tarde para acompañarte hoy en tu último Amén y en tu primer Aleluya. Contigo, y con nuestra Señora de la Soledad en éste su templo, decimos: “Madre de todos los hombres, enséñanos a decir: Amén.  Pero sobre todo, contigo y con María, la Madre del Resucitado, jubilosos queremos exclamar ahora: “¡Regina coeli laetare, Alleluia!”: ¡“Reina del cielo, alégrate, ALELUYA! Que así sea.     

 

 1 Citado por JEAN CLAUDE DIETSCH, S.I., Pedro Arrupe, Itineraire d’un jésuite, Le  Centurion, Paris, 1982, pp. 141-142.

 2 O.c.tc "Homilía en las exequias del P. Iván Vieira, S.I."tc "1943-2008"tc "1930-2008"tc "“Juan siempre afable”"tc "Padre Juan Ignacio Moreno, S.J."

 

 
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