IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



BODA ESCANDALOSA


P. Efraín Aldana S.J.


10 de diciembre de 2007

 

El sábado 24 de Noviembre mientras me dirigía a la Iglesia de San Pedro Claver, en Cartagena, a celebrar una Eucaristía, casi no puedo ingresar a la plaza del mismo nombre, pues este espacio público estaba reservado, claro que con el permiso de la Alcaldía, a la exclusiva circulación de los invitados a una Boda de una de las familias dueñas de este país.

Acababa de bajar de las faldas de la Popa. Aquí estaban de regreso de los albergues, cientos de familias damnificadas por el  invierno. Volvían a sus barrancos derrumbados y a sus casas medio destruidas. El hambre de sus hijos, al menos se pudo calmar por unos días, por la solidaridad que en esta ocasión fue oportuna. Que contraste entre este desfile de indigentes y olvidados de la tierra y los que se preparaban para disfrutar del Banquete de Bodas más costoso, en la historia colombiana.

Al iniciar la Misa pude divisar una marcha de danzantes, con atuendos de mil colores. Eran los grupos culturales escogidos para amenizar la fiesta. Terminé la Misa y aún seguían pasando los artistas. Unos amigos en el atrio de la Iglesia me señalaron las carpas levantadas a lo largo de todo el Baluarte de San Ignacio. Escandalizados contaban los millones de pesos invertidos para mantener con aire acondicionado el espacio reservado para el confort de los invitados. El sólo cheque para un hotel de cinco estrellas, donde algunos se hospedaron, fue de  1.250.000 dólares. Aquí no se contaban ni los vestidos diseñados para tal “gala”, ni las comparsas vistosas, ni los licores brindados. Sumando y sumando este gasto resultó más abultado que el invertido en la Conferencia Mundial de Turismo.

No hay derecho para permitir tanto derroche. Una ciudad con más de 300.000 indigentes, con tantos niños desnutridos y tantas necesidades básicas insatisfechas, no puede tolerar tanto despilfarro. Me duele mi ciudad, me duele en el alma tanta desigualdad.

¿Quienes son los responsables de este escándalo, de este pecado social? ¿Serán las ganancias del mercado? ¿La ausencia de justicia y solidaridad? ¿La complicidad de las autoridades? ¿La acumulación o la falta de humanidad?

Aquel pasaje bíblico del rico Epulón y el pobre Lázaro, se sigue repitiendo ante nuestros ojos. Aquel abismo entre el seno de Abraham y el infierno, ya se realiza en esta tierra. Qué dolor que  esta escena escatológica tenga ya lugar en Cartagena.

Con los gastos de esta fiesta se podría cubrir el déficit de vivienda que dejó esta ola invernal. Todos los indigentes de Cartagena habrían tenido lo suficiente para calmar su hambre por varias semanas.

No es justo que se  protagonice tanto escándalo, tal abuso del poder económico, al mostrar públicamente ese derroche de dinero. Allí se encuentra un germen explosivo de esa violencia que nos aterra o del “terrorismo” que se quiere combatir con otro tipo de “terrorismo”. ¿Por qué no se callan más bien estos gestos despreciativos de la miseria y del dolor de muchos? ¿Por qué no se comparte lo que se desperdicia aparatosamente, con  tantos hambrientos hijos del pueblo?

Cartagena ha heredado una noble herencia de heroísmo y son los más pobres entre los pobres quienes soportan ese lacerante sufrimiento del abandono, el hambre y la miseria. Este dolor merece el mayor respeto. Bodas como ésta son una bofetada contra ellos.

efraldana@yahoo.com

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