IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



EL EGO


P. Efraín Aldana S.J.


29 de junio de 2007

 


El EGO, máscara del alma, distorsión de nuestro Yo esencial, es la fuente de todos nuestros engaños y por tanto de nuestras desdichas y sufrimientos. Otras veces se llama “Yo Ajeno”. Se inserta en el corazón de nuestro ser, para creerse el importante, el indispensable, Es a la vez la sombra de nuestro  Yo  interior y auténtico

El gran desafío de la vida es desenmascararlo, destronarlo. Las estrategias fallan. Una sombra no se elude emprendiendo la huída. Cuando salimos  a toda, esa sombra nos sigue siempre. Si nos tiramos al agua, estaremos en peligro de ahogarnos, pero ella no nos abandona. Si intentamos desterrarla, llenándola de tierra, allí sigue viva. O si la excavamos y excavamos, sacando tierra detrás de nosotros, aunque usemos una excavadora, esa sombra permanece. Podremos hasta encerrarnos, apagar las luces, y vivir solitarios. Aquí el terror aumenta y se agiganta la sombra.

El primer paso para desterrarla es utilizar la luz, Cualquier sombra si recibe la luz, en contravía, desaparece. Tenemos que mantener la luz encendida. Tenemos que ser antorchas siempre encendidas, aunque nos desgastemos.

A la vez hay que aceptar la realidad. Ser humilde en la percepción de que seguimos dando sombra. Cuando nos hacemos chiquitos, bien disminuidos, ella se achica. Allí es importante crecer sin ella, prender las luces abrazarnos al silencio para amar la misma contingencia nuestra.

Por otra parte, el duelo contra el EGO  no es algo individual, o aislado de los otros y del mundo. Somos una gran carpintería humana, Recuerdo aquella historia  de la Gran Carpintería. Todos criticaban al martillo porque hacía mucho ruido. Otros al tornillo, porque daba muchas vueltas para que sirviera de algo. También la enfilaron contra la lija porque era muy áspera y tenía fricciones con los demás. El metro porque pasaba midiendo a los demás y hasta llegó la critica a la pintura porque ensuciaba todo. Pero cuando la obra quedó terminada se encontró con que el martillo era fuerte, el tonillo unía y daba fuerza, que la lija dejaba todo bien raso y limaba asperezas, que el metro era muy exacto y la pintura dejaba la obra bella y armónica. Nuestro Ego sólo encuentra lo negativo, las criticas, los desaires y disgustos para sembrar la discordancia y los sentimientos de culpa, Un trabajo comunitario, pensando en lo valioso del otro, derrumba los egoísmos y dominaciones personales haciéndonos comprensivos, solidarios y constructores de la unidad. Lo diabólico es lo que divide. Esta es la estrategia preferida del EGO.

Además de lo anterior existe todo un proceso o dinámicas que ayudan a desmontar la primacía del EGO. Hay que comenzar por nuestro cuerpo, mantenerlo en distensión, en armonía, sin tensiones ni angustias, pero en posición de alerta. Hay que relajarse, comer, descansar, dormir y alimentarse de esa energía del prana. Luego el vivir en el Hoy, sin nostalgias del pasado ni ansiedades del futuro. Además con pensamiento siempre positivo, sabiendo dialogar, buscando la verdad que no es posesión total de nadie.  Aprovechar el silencio como decantación de la vida, como comunicación con lo profundo de nosotros y del cosmos, es aprender a escuchar y armonizar lo que quiere agitarse. Hay que vivir en la confianza de que la vida tiene un sentido, que nos sobrepasa pero no es un absurdo sino el misterio amoroso del todo. También hay que saber perdonarnos y perdonar. Hay que reír, celebrar, para cantarle siempre a la vida y destruir las mentiras que sustentan el EGO.

efraldana@yahoo.com

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