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Cartagena ha recibido en estos días la embajada,
alegre y numerosa, de la ciudad de San Cristóbal de la Laguna. Ana María
Oramás Gonzalez, como alcaldesa, encabeza esta misión para establecer
vínculos de hermandad.
Escuchando en la plaza de la Aduana los ritmos
musicales de ese conjunto maravilloso de las “sabandeños” pudimos
constatar como la música posee esa magia de unir a los pueblos, de
armonizar los corazones y suscitar los recuerdos de experiencias afines,
de historias comunes y de sueños que se suscitan en el alma. Cartagena,
en su historia, mantuvo muchos nexos con las Islas Canarias,
especialmente con Tenerife. Desde la cueva de Achbinico, hoy de San
Blas, hasta el cerro de la Popa se ha creado un lazo, tejido por la
Virgen de la Candelaria. Después de cinco siglos, la embajada de la
Laguna, nos ha traído el manto hermoso de esa Virgen Protectora: Patrona
de las dos ciudades.
Era el año de 1446, aún antes de que Colón partiera
en su aventura hacia el Nuevo Mundo. Al igual que con la Guadalupana, un
aborigen: Antón Guanche, es el encargado de ser testigo de esa
manifestación de la Virgen de la Candelaria. Aquí en Cartagena la
entronizamos, por la mediación de Fray Alonso García de la Cruz Paredes,
agustino, en la cima de la Popa. Desde allí ha sido el faro de nuestras
noches tristes y la protectora de esas familias vulnerables que se
asientan en sus faldas y que hoy siguen con el peligro de seguir viendo
que se desploman sus casitas por los derrumbes invernales.
Cartagena mantuvo relaciones muy estrechas con las
Islas Canarias. Hay muchas semejanzas entre ambos. Tenemos un mismo
corazón marinero, recorriendo puertos, enamorados del mar y de la vida.
Nos une también un mismo vitalismo, a la vez descomplicados,
nostálgicos, conversadores, bullangueros, parranderos y alegres. Por
algo la Candelaria lleva en su mano izquierda una vela encendida, como
recordando las noches de cumbiamba y mapalé. O también esa esperma nos
refleja la luz de una esperanza que nunca muere. Precisamente alrededor
de las fiestas de la candelaria en Cartagena se configuró la coreografía
de la Cumbia y el Mapalé. Además, de la Popa con su Patrona a la cabeza
se fue conformando nuestra forma de ver el mundo y afrontar la vida.
Allí se formaron nuestras identidades sociales y culturales. No me cabe
duda de que también, alrededor de la Candelaria, en las Islas Canarias
se fue conformando la identidad religiosa de la “laguna”
El encanto de los ojos claros, tiernos y penetrantes
de Ana María, la alcaldesa embajadora, no solo tuvieron la oportunidad
de conocer y admirar nuestras bellezas naturales de playas y atardeceres
cálidos y brillantes, como los baluartes, minaretes, iglesias y casonas
señoriales sino, principalmente, estuvo en contacto con la pobreza y
abandono de los barrios pobres de las 3 localidades. La Ciénaga de la
Virgen , el Pozón y el Mandela se quedarán para siempre en su corazón.
Se ha formado ese pacto de “Hermandad” entre
Cartagena y San Cristóbal de la Laguna. Tendremos ese intercambio
comercial, científico, cultural. Esa Patrona común ha movido los hilos
desde el cielo. Ella conoce de memoria las penas y alegrías. Ella sabe
del dolor de sus hijos,: los pobres de la Popa. El manto de terciopelo,
bordado en oro, que le traen desde las Canarias le será impuesto en la
Misa de las 5:30 p.m, arriba en el mismo Santuario. Los cantos estarán
en manos de los “sabandeños”, con la voz de oro de Candelaria.
Pediremos, solidariamente, a la voz de dos ciudades hermanas, que haya
salidas concretas y rápidas para estabilizar este sitio emblemático de
la Ciudad.-
efraldana@yahoo.com
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