IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



IV ASAMBLEA ARQUIDIOCESANA


P. Efraín Aldana S.J.


16 de noviembre de 2007

 

Con una asistencia de 643 personas, delegadas de las 100 parroquias y de los servicios pastorales se celebró la IV Asamblea Arquidiocesana de Cartagena. Durante  días 8, 9 y 10 de noviembre estuvimos reunidos en  la Universidad San Buenaventura.                      

El Objetivo de esta Asamblea era evaluar la marcha del Proyecto apostólico y, en base, a las conclusiones de Aparecida, documento de la Iglesia Latinoamericana y del Caribe, diseñar dinámicas de mejoramiento. La reunión se celebraba en medio de una inmensa crisis invernal y a la vez con la esperanza de un reajuste político en el país y especialmente en la costa caribe.

En la Eucaristía inicial el arzobispo Jorge Enrique Jiménez, enunció los resultados de una encuesta realizada en uno de los colegios importantes de Cartagena sobre el concepto que tenían los jóvenes de la Iglesia y sus miembros. Fue impactante escuchar que la mayoría encontraba a la Iglesia como aburrida, poco misericordiosa, con bastante corrupción, con sacerdotes mujeriegos y homosexuales. Esto se convierte en un aguijón para urgir la conversión y un desafío para nuestra misión profética, misericordiosa, al lado de los más vulnerables y sembrando, en forma testimonial, semillas de transformación social.

Los jóvenes de esa institución educativa seguro que no conocían el trabajo de la Iglesia en la zona convulsionada de los Montes de María, con la dirección del P. Rafael Castillo. Tampoco sabrían de las acciones múltiples de la Pastoral Social con desplazados, pandilleros y población vulnerable o el trabajo silencioso de cientos de religiosas, religiosos, sacerdotes o laicos en hospitales, asilos, guarderías, y restaurantes populares. De igual manera desconocían la presencia de la Iglesia en la comunicación social, en el arte, en el desarrollo de nuestra cultura Afrocaribe.

Desde el primer día se sintió un soplo de esperanza.  Los animadores, misioneros y comunidades se habían triplicado en el último año. Podemos hablar que hoy existen más de 2.000 comunidades. En ellas se centra toda la dinámica y fortaleza invisible de esos discípulos y misioneros, al igual que en la Iglesia primitiva. El Pueblo Nordestito en el Brasil la compara con el “mandacarú” (cactus) pues nunca pierden su verdor o esperanza aunque nunca llueva. Por acá podríamos decir  que son como la “verdolaga”, que siempre está verde y además resiste la avalancha de los inviernos.

El P. Mahony, director de Pastoral Social, informó el cubrimiento a la emergencia invernal y la gran solidaridad recibida. Esta vez las ayudas no se las van a robar. El documento de Aparecida se analizó y profundizó para ir encontrando concretizaciones  para iluminar y ayudar en la transformación de  un mundo roto, amenazado por el calentamiento global, deshumanizado por una globalización económica y por el consumismo y el control transnacional de un mercado que impone las leyes del capital. Un mundo agrietado por la división infame entre ricos y  pobres, que son el 80%. Analizó la situación de la familia, de los jóvenes, los niños, la dignidad de la mujer en una igualdad de género. En fin, buscó  enrutar el trabajo de la Iglesia hacia la defensa de la dignidad de la vida, por la justicia y la defensa del desvalido.

Fue muy iluminadora la explicación estructural del evangelio de Mateo, a cargo del P. Acero. Evangelio  centrado en la Comunidad que nace, aprende y vive con Jesús.

Durante los tres días se vivió la alegría de la comunión, la esperanza de la conversión personal y socia como frutos de la Misión Permanente de la Arquidiocesis.

efraldana@yahoo.com

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