IMAGINARIOS AFROCARIBEÑOS



LA VERDAD


P. Efraín Aldana S.J.


9 febrero de 2007

 


Me conmovió el alma y me hizo estremecer la confesión de Mancuso de haber mandado a matar a un amigo del alma, a Aury Sará, presidente de la USO en Cartagena. Igualmente me causó irritación y risa las declaraciones del Ministro del Interior, al manifestarle a RCN que las palabras de un criminal no merecían credibilidad. No se daba cuenta que con esta declaración estaba desconociendo el mismo Proceso de Justicia y Paz que auspiciaba su propio gobierno.

Estamos iniciando un momento de revolcón nacional impredecible. Toda la estructura política, económica, militar, y aun de parte de la Fiscalía, del DAS y el país están recibiendo un golpe en sus entrañas. El Procurador General de la Nación ha ordenado investigar a los altos militares acusados por el jefe paramilitar. Los mil millones de pesos entregados a la Policía, al Ejército y las ordenes impartidas para los asesinatos de Héctor Acosta, alcalde de Tierralta, Carlos Quiroz en San Jacinto, Henry Tafur en San Martín de Loba, la participación en las masacres del Aro, La Gabarra, Mapiripàn, Macayepo y La Granja, el apoyo a mano armada de  las campañas presidenciales de Serpa, de Pastrana y la indicación de votar por Uribe, la lista  famosa de los  40 políticos firmantes de Santa Fe de Ralito y de las 6 altas personalidades que ordenaban las matanzas, al igual que las órdenes para la eliminación de fiscales impartidas por la fiscal de Cúcuta, Ana María Flórez,  lo dejan  a uno frío.

Es imposible que haya falsedad ante la Fiscalía y ante casi 900 víctimas de los propios actos criminales de Salvatore Mancuso y de los operativos siniestros de la estructura paramilitar. Las alianzas con la clase política y la fuerza pública, ya se sospechaban y habían sido denunciadas. El informe de Human Rights Wach sobre la violación de los derechos humanos por parte de las Guerrillas, los Paramilitares y del mismo Ejército, como la relaciones de sectores de éste con los paras, fue rechazado por el Gobierno. Este quiere seguir con los ojos vendados o peor, con un cinismo que estremece.

Hasta ahora sólo hemos escuchado a un Jefe Paramilitar. Falta la continuación de las denuncias de Mancuso,  Don  Berna, y los otros senadores, militares y políticos implicados. Existe una corrupción infame que apenas ha comenzado a descubrirse. Los medios de comunicación siguen atados. Son increíbles las preguntas que RCN planteó ante la “verdad” reveladas por Mancuso.

Desde el cuarto piso del edificio de la Alpujarra, en Medellín, aunque  sea con ese circuito cerrado de TV, con la asistencia de casi 900 víctimas, se está fraguando el proceso que hará resplandecer la justicia y la paz. Es el ideal que salga a la opinión pública directamente, que las víctimas no tengan que exponerse tanto. En fin,  me llegan al corazón aquellas palabras de Jesús: “ no se hizo el hombre para el sábado (ley) sino el sábado (ley) para el hombre. Lo primero es la dignidad de la vida, del ser humano.

Lo peor es que la misma Ley de “justicia y paz” tiene en su seno esa contradicción, que el Ministro del Interior, sin darse cuenta la instituyó, descalificando las confesiones de quien se había entregado.

El caso de Sudáfrica puede enseñar mucho para encontrar la Verdad y establecer la Reconciliación. Allá las víctimas oían y veían a sus victimarios, frente a frente y de manera pública. El país y el mundo fueron descubriendo la Verdad, para ir consiguiendo una paz auténtica, sin odios ni venganzas.

efraldana@yahoo.com

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