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Me conmovió el
alma y me hizo estremecer la confesión de Mancuso de haber mandado a
matar a un amigo del alma, a Aury Sará, presidente de la USO en
Cartagena. Igualmente me causó irritación y risa las declaraciones del
Ministro del Interior, al manifestarle a RCN que las palabras de un
criminal no merecían credibilidad. No se daba cuenta que con esta
declaración estaba desconociendo el mismo Proceso de Justicia y Paz que
auspiciaba su propio gobierno.
Estamos
iniciando un momento de revolcón nacional impredecible. Toda la
estructura política, económica, militar, y aun de parte de la Fiscalía,
del DAS y el país están recibiendo un golpe en sus entrañas. El
Procurador General de la Nación ha ordenado investigar a los altos
militares acusados por el jefe paramilitar. Los mil millones de pesos
entregados a la Policía, al Ejército y las ordenes impartidas para los
asesinatos de Héctor Acosta, alcalde de Tierralta, Carlos Quiroz en San
Jacinto, Henry Tafur en San Martín de Loba, la participación en las
masacres del Aro, La Gabarra, Mapiripàn, Macayepo y La Granja, el apoyo
a mano armada de las campañas presidenciales de Serpa, de Pastrana y la
indicación de votar por Uribe, la lista famosa de los 40 políticos
firmantes de Santa Fe de Ralito y de las 6 altas personalidades que
ordenaban las matanzas, al igual que las órdenes para la eliminación de
fiscales impartidas por la fiscal de Cúcuta, Ana María Flórez, lo
dejan a uno frío.
Es imposible que
haya falsedad ante la Fiscalía y ante casi 900 víctimas de los propios
actos criminales de Salvatore Mancuso y de los operativos siniestros de
la estructura paramilitar. Las alianzas con la clase política y la
fuerza pública, ya se sospechaban y habían sido denunciadas. El informe
de Human Rights Wach sobre la violación de los derechos humanos por
parte de las Guerrillas, los Paramilitares y del mismo Ejército, como la
relaciones de sectores de éste con los paras, fue rechazado por el
Gobierno. Este quiere seguir con los ojos vendados o peor, con un
cinismo que estremece.
Hasta ahora sólo
hemos escuchado a un Jefe Paramilitar. Falta la continuación de las
denuncias de Mancuso, Don Berna, y los otros senadores, militares y
políticos implicados. Existe una corrupción infame que apenas ha
comenzado a descubrirse. Los medios de comunicación siguen atados. Son
increíbles las preguntas que RCN planteó ante la “verdad” reveladas por
Mancuso.
Desde el cuarto
piso del edificio de la Alpujarra, en Medellín, aunque sea con ese
circuito cerrado de TV, con la asistencia de casi 900 víctimas, se está
fraguando el proceso que hará resplandecer la justicia y la paz. Es el
ideal que salga a la opinión pública directamente, que las víctimas no
tengan que exponerse tanto. En fin, me llegan al corazón aquellas
palabras de Jesús: “ no se hizo el hombre para el sábado (ley) sino el
sábado (ley) para el hombre. Lo primero es la dignidad de la vida, del
ser humano.
Lo peor es que
la misma Ley de “justicia y paz” tiene en su seno esa contradicción, que
el Ministro del Interior, sin darse cuenta la instituyó, descalificando
las confesiones de quien se había entregado.
El caso de
Sudáfrica puede enseñar mucho para encontrar la Verdad y establecer la
Reconciliación. Allá las víctimas oían y veían a sus victimarios, frente
a frente y de manera pública. El país y el mundo fueron descubriendo la
Verdad, para ir consiguiendo una paz auténtica, sin odios ni venganzas.
efraldana@yahoo.com
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